El rostro ubicado en el centro de  la escultura, podría corresponder a una deidad mexica importante.

 El dios del sol de los mexicas, Tonatiuh, podría ser el rostro que se encuentra en el centro de la escultura conocida como el Calendario Azteca, el monolito labrado hace más de mil 500 años, es la pieza arqueológica más representativa y emblemática de dicha cultura descubierta hasta la fecha.

Lo anterior fue señalado por Felipe Solís Olguín, director del Museo de Antropología, durante su participación en el ciclo de conferencias “Los códices y los dioses” organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y con el que se celebra el 120 aniversario de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
 
El dios Tonatiuh fue una de las deidades más importantes para los mexicas, no solo representa al sol, dentro de la cosmogonía azteca, también encarnaba la exaltación de la guerra como elemento renovador, explicó Felipe Solís.

“Simbolizó al ideal del guerrero, la perfección del combatiente, aquel soldado que aparece triunfante en el plano celeste, que huye de las estrellas y elimina a la oscuridad dando luz y calor a su pueblo”.

El arqueólogo experto en la cultura mexica consideró que la cara labrada en el centro del Calendario Azteca podría ser la representación de Tonatiuh, ya que su rostro aparece rodeado del disco solar, tal como en los códices originales que no tuvieron influencia colonialista.

Tonatiuh ha estado envuelto en la polémica de los especialistas ya que el rostro que aparece en el centro de la también llamada Piedra del Sol o Cuauhxicalli  podría no pertenecerle, sin embargo por encima y debajo del rostro aparecen grabados que representan los símbolos de las cuatro eras o  soles que podrían confirmar la teoría.


Este monolito es un monumento cronográfico, que narra la historia del tiempo azteca y la manifestación de los cinco soles. En su parte superior muestra el numeral 13-Caña (1479), que corresponde a la fecha en la que los mexicas situaban el nacimiento del Quinto Sol en Teotihuacan, y el reinado de Axayácatl.




En la Piedra del Sol,  lo que podría identificarse como el dios Tonatiuh está representado en el centro del monolito,  donde se observa con sus dos manos, cada una con una pulsera, un ojo y una ceja, porque nada se le puede ocultar. Además en cada una de ellas, sus garras apresan un corazón humano, y su lengua está representada como un cuchillo pedernal.




Durante la conferencia, Solís Olguín, destacó que se realizó un análisis pormenorizado de los pigmentos del rostro del Calendario Azteca y los resultados determinaron la presencia de tonalidades rojas y matices en amarillo ocre como una representación simbólica e iconográfica del Sol, la luz y la energía.




La Piedra del Sol es una de las piezas monumentales más representativas de la civilización azteca, se trata de un disco de piedra basáltica de 3.60 metros de diámetro y 122 centímetros de grosor y con un peso de más de 24 toneladas, y fue descubierto en 1791 a un costado de la Plaza Mayor cuando se llevaban  a cabo trabajos de nivelación.




También se sabe que tuvo un uso en posición horizontal, no vertical, como se exhibe hoy en día, y funcionaba como una plataforma de sacrificio gladiatorio, incluso posee una cavidad que servía como depositario de corazones y de sangre del guerrero vencido.

Se sabe que se realizaban sacrificios al dios Tonatiuh pero es difícil precisar cuantos, sobre todo por la influencia colonialista, que en su afán de descalificar la cultura local probablemente exageró el número estimado, concluyó el especialista.



El ciclo de conferencias Los dioses en los códices se extenderá hasta el lunes 27 de abril. El próximo lunes 16 de marzo el tema será “Los dioses tarascos” a cargo de Hans Roskamp.

Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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