Es la segunda de las 10 zonas arqueológicas que anunció el Presidente Felipe Calderón.

La Zona Arqueológica de Tehuacalco, en Guerrero, antiguo centro ceremonial de la cultura yope, uno de los pocos señoríos de finales de la época prehispánica que nunca pudieron ser dominados por los mexicas, fue abierta al público este 16 de diciembre.

 

Ubicado a 50 minutos del municipio de Chilpancingo, representa el segundo de los 10 sitios de su tipo, que habrán de habilitarse por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), durante el sexenio del presidente Felipe Calderón.

 

Cabe mencionar que hace un par de semanas se efectuó la apertura del primer sitio, Peralta, en Guanajuato, y se prevé que en esta misma entidad se lleve a cabo la inauguración de Cañada de la Virgen, en 2009, al igual que la de Chiapa de Corzo, en Chiapas.

 

Estructuras piramidales, petrograbados y cuevas de culto al Sol, son algunos de los elementos arqueoastronómicos que componen esta nueva zona arqueológica, cuyo recorrido inaugural estuvo presidido por Rodolfo Elizondo Torres, secretario de Turismo; Zeferino Torreblanca, gobernador del estado de Guerrero; Laura Pescador, coordinadora nacional de Arqueología del INAH, y Mario Moreno, presidente municipal de Chilpancingo.

 

Durante el acto inaugural, el secretario de Turismo, Elizondo Torres indicó que con la apertura de este sitio prehispánico se da cumplimiento al compromiso anunciado por el presidente Calderón, de efectuar durante su sexenio el impulso del turismo cultural mediante la habilitación de 10 zonas arqueológicas.

 

En este sentido y en representación de Alfonso de Maria y Campos, director general del INAH, la arqueóloga Laura Pescador destacó que mediante suma de esfuerzos de los gobiernos federal y estatal, que se tradujo en la firma de un convenio de colaboración en 2006 entre el gobierno del estado de Guerrero y el Instituto, ha sido posible el rescate, consolidación, restauración e investigación de Tehuacalco.

 

“Esta apertura es el resultado de tres años de trabajo que viene a incrementar la oferta cultural de Guerrero, región en la que se desarrollaron civilizaciones como la olmeca y la mezcala. Y donde además se habrán de generar empleos indirectos para las comunidades cercanas a través del turismo cultural”, dijo.

 

La exploración, restauración y consolidación del sitio prehispánico cuyo auge sucedió hacia los periodos Epiclásico y Posclásico Temprano (650 – 1100 d.C.), representó una inversión una inversión de alrededor de 40 millones de pesos.

 

Tehuacalco, —cuya palabra proviene del náhuatl relacionada con el vocablo tehuacalli, se refiere a las pozas o pequeñas oquedades prehispánicas que fueron creadas por el hombre en las piedras con fines rituales— brinda cuatro formas de recorrido: el de monumentos prehispánicos, el de los petrograbados, el del paisaje ritual con los cerros, y el relativo a la flora y fauna del lugar.

 

Miguel Pérez Negrete, responsable del proyecto arqueológico informó que en este lugar conocido por las fuentes históricas como Yopitzingo, representa el primer sitio arqueológico explorado de esta antigua cultura. “Su importancia radica en que fue uno de los pocos señoríos que lograron mantenerse independientes a los tenochcas, porque nunca pudieron ser sometidos, tal vez por lo abrupto del terreno donde se asentaron”, explicó.

 

Entre las estructuras monumentales que hay en el sitio destacan el Juego de Pelota que mide 37.80 metros de longitud, y la pirámide denominada como la Incinera, con una altura de 20 metros, la cual fue sede de rituales por parte de sacerdotes y gobernantes, relacionados con el culto al Sol, al agua, y de consecución del tiempo.

 

Otros vestigios arquitectónicos son la Estructura E4, una plataforma con un marcador solar en su parte delantera, dirigido al oriente. Así como la Plataforma W, así como unidades habitacionales con patios internos y drenajes, donde pudieron haber vivido personajes de alto rango o de posición privilegiada en el sistema social de Tehuacalco.

 

“Una de las características peculiares de esta zona arqueológica, es que se ubica en medio de cuatro cerros prominentes, que se localizan en dirección a los cuatro puntos cardinales, de ahí que el lugar tenga muchos elementos asociados a la arqueoastronomía”, refirió Pérez Negrete, al puntualizar que muchas de las estructuras piramidales fueron construidas en dirección con la montaña La Compuerta, que se encuentra al oriente, es decir, por donde sale el Sol.

 

Tal es el caso del edificio llamado El Palacio, estructura que tiene una base de cerca de 80 metros por lado y sobre la cual se hallan diversos basamentos. “Este monumento que aún es objeto de trabajos arqueológicos de consolidación, tiene como fondo dicho cerro que a los antiguos habitantes les marcaba el equinoccio solar, el inicio de la actividad agrícola y la consecución de actividades rituales”, comentó el arqueólogo del INAH.

 

Derivado de las dos temporadas intensivas de excavación que se han efectuado en el sitio durante 2006, 2007 y 2008, se han detectado 18 estructuras monumentales, que han permitido determinar el patrón de distribución arquitectónica y el sistema constructivo.

 

“El estilo de construcción fue muy peculiar, porque consistió en un sistema que en el pasado se denominó paramento mixteco, consistente en piedras de laja colocadas de manera vertical y horizontal con relleno de arcilla. Este modelo permite que las estructuras y los muros tengan movilidad y ductibilidad en caso de temblores, muy frecuentes en la región”, explicó.

 

Otro de los aspectos que sobresalen en Tehuacalco es la presencia de varios petrograbados asociados a la vida ritual del sitio, como la Piedra de los Pies Pintados, que muestra huellas humanas labradas sobre una gran roca, el petroglifo del Monumento W, que consta de varios círculos grabados que se usaron para contabilizar lunaciones, así como varios tehuacallis con grabados de forma circular y rectangular.

 

De igual forma, destaca el gran número de cuevas que hay en las laderas del cerro La Compuerta, donde se han registrado 57 oquedades y en las que se han hallado diversas ofrendas. “Éstas tienen relación con el sitio, porque se trata del lugar que se llamaba Tlamalollan, es decir, el lugar donde se depositaban alimentos a los dioses”, dijo.

 

El arqueólogo indicó que la visita a la zona arqueológica abarca cuatro recorridos temáticos: el que concierne al área de monumentos prehispánicos, el de los petrograbados, el del paisaje ritual con los cerros, y el relativo a la flora y fauna del lugar.

 

“La idea es que no sólo vengan a ver las pirámides, sino también los petrograbados y el medio ambiente, porque lo que se busca es conjuntar los aspectos de salvaguarda del patrimonio cultural, con la conservación ecológica, toda vez se ha hecho un inventario florístico con una gran cantidad de especies vegetales”, aseveró el arqueólogo.

 

Durante la apertura de la Zona Arqueológica de Tehuacalco, también se realizó la inauguración de la Sala Introductoria y áreas administrativas del sitio. Como parte de los trabajos que lleva a cabo el INAH, actualmente se efectúa la consolidación de las estructuras llamadas el Conjunto Pedregal y la Estructura E9.

 

Cabe mencionar que para facilitar el acceso al lugar el gobierno estatal construyó el acceso carretero de 2.5 kilómetros, que además generó empleos temporales para los habitantes de las localidades aledañas, particularmente del poblado Carrizal de la Vía, dentro del cual se ubica el sitio prehispánico.

 

La Zona Arqueológica de Tehuacalco se localiza en el punto intermedio de Chilpancingo y Acapulco, y se puede acceder por dos vías: desde la carretera libre México-Acapulco, hasta tomar la desviación del crucero La Haciendita-Carrizal, y por Tierra Colorada, tomando la autopista del Sol.

Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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