*** Con la exposición Manuel Pastrana, un pincel privilegiado, este 21 de agosto el recinto recibió nuevamente al público

*** La muestra se integra de 31 óleos del pintor representativo del romanticismo mexicano

 
El Museo Regional de Tlaxcala reabrió sus puertas este 21 de agosto con la exposición Manuel Pastrana, un pincel privilegiado, que reúne 31 óleos de este pintor representativo del romanticismo mexicano.

La reapertura del recinto se da luego de la culminación de los trabajos de mantenimiento mayor realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), para asegurar la conservación del Ex Convento de San Francisco (donde se alberga el museo), inmueble histórico del siglo XVI.

La exposición con la que nuevamente se recibe al público da cuenta de la obra de quien es considerado uno de los pintores emblemáticos de Zacatecas, formado en la escuela del romanticismo mexicano, corriente pictórica que enfatiza la libertad y exalta lo emotivo frente a lo racional.

Nacido en la Ciudad de México el 22 de junio de 1859 y fallecido en Zacatecas el 3 de agosto de 1938, Manuel Pastrana ingresó pensionado en 1873 a la Academia de San Carlos en la Ciudad de México, tras haber presentado un riguroso examen de admisión. Tenía 13 años de edad y eligió la especialidad de pintura. Fue discípulo de Santiago Rebull, José María Velasco, José Salomé Pina, Petronilo Monroy y Felipe Santiago Gutiérrez.

En 1886, en Zacatecas, dio clases de dibujo en el Hospicio de Niños de Guadalupe (actual Museo de Guadalupe) y en el Instituto de Ciencias. Paralelamente instaló una academia en su casa y entre sus discípulos figuraron Federico Sescosse Lejoune y Pedro Coronel, quienes aprendieron las técnicas de la acuarela y el óleo.

Manuel Pastrana fomentó en sus alumnos un método que facilita la soltura para dibujar y pintar, y el estudio del manejo de las sombras; les enseñó perspectiva y a copiar objetos, a mezclar tonos “duros y tiernos” —como él los llamaba—, así como aprender a armonizar colores con las luces y las sombras.

El maestro se dedicó a la enseñanza durante 40 años y, paralelamente a su oficio de pintor, por encargo retrató a la sociedad zacatecana. En 1917 asumió la dirección del Museo de Guadalupe, institución que resguarda un amplio número de sus obras y de la que fue su primer titular.

Violeta Tavizón, curadora de la exposición, expresó que Pastrana retrató a varios personajes zacatecanos, como Fernando Calderón y Julio Ruelas, lienzos que resguarda el Museo de Guadalupe.   

La muestra se divide en tres temas principales. El primero incluye obras relacionadas con el estudio de la anatomía humana, la práctica del dibujo y también cuadros inspirados en temas bíblicos; el segundo es el paisaje en el que Pastrana desarrolló con maestría los conceptos de perspectiva y espacio, siendo uno de los alumnos destacados de José María Velasco, de quien aprendió la habilidad para captar el paisaje en formatos pequeños y en diversas técnicas pictóricas.

El tercer apartado se compone de retratos, tanto de familiares como de personajes de la sociedad. Entre los trabajos que se exhiben en Manuel Pastrana, un pincel privilegiado, se encuentra: Hércules mexicano, lienzo correspondiente a su etapa académica (1873-1886), con el que participó en una de las Bienales de la Academia de San Carlos, y retomó temas de la mitología clásica en personajes con prototipos mexicanos idealizados.

De sus trabajos a lápiz sobre cartón, están Parábola del hijo pródigo (1880); El diluvio (1881), inspirada en el Génesis, primer libro del Antiguo Testamento; y Judas Iscariote (1880), que muestra el arrepentimiento del personaje bíblico por haber traicionado a su maestro.

En paisajes, destacan Amanecer en la Bufa (1900), donde ofrece distinta vistas del cerro zacatecano; Camino de Aguascalientes (principios del siglo XX) y Xochimilco (1885).

Entre los retratos, está el autorretrato pintado en 1917, Manuelito Pastrana Escobedo (1902), un cuadro de su hijo que murió al año y medio de edad y al que  pintó con un gorro turco llamado “kmeo”. También hay otro de su hija, Guadalupe Pastrana (1920), así como de diversos personajes, como Esperanza Alcocer de Capilla (1903) y Fray Ángel Tiscareño (1908), fraile guardián del Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Guadalupe, en Zacatecas.
 

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