INAH
Inicio boletines Museos y exposiciones Instalan ofrenda purépecha en Museo Nacional de Antropología
Instalan ofrenda purépecha en Museo Nacional de Antropología
(0 votos, media 0 de 5)
Miércoles, 30 de Octubre de 2013 14:51
smaller text tool iconmedium text tool iconlarger text tool icon

Recreación del campo santo purépecha

*** La Wirhímutakwa se coloca para conmemorar el primer aniversario luctuoso de los difuntos en el poblado de Angahuan, Uruapan, Michoacán

*** En el área de Servicios Educativos del mismo recinto se exhibe un altar dedicado a las mujeres, en el que destacan dos figuras monumentales de cartonería

 

En la comunidad de Angahuan, municipio de Uruapan, Michoacán, se  monta una ofrenda de muertos llamada Wirhímutakwa, “con la que se recibe a las ánimas que regresan por primera vez a visitar a sus deudos”. Este año, el Museo Nacional de Antropología (MNA) exhibe en el jardín de la Sala Preclásico esta particular expresión de la cultura purépecha.

La Wirhímutakwa, cuyo nombre significa “Monumento para el ánima nueva”, conmemora el primer aniversario luctuoso, y constituye el enlace o puerta de comunicación entre los vivos y los difuntos, explicó Catalina Rodríguez Lazcano, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La coordinadora de la ofrenda detalló que en la instalación del altar participaron pobladores de Angahuan, quienes apoyaron al personal del museo para levantar la Wirhímutakwa.

“El primero de noviembre, vecinos, conocidos y familiares visitan la casa del difunto, llevan veladoras, flores, pan y fruta para la ofrenda, y a cambio reciben una porción de nakatamales en agradecimiento por parte de la familia”, dijo la especialista.

La Wirhímutakwa está conformada por una mesa con tres orificios, que sirven para poner velas al frente y colocar una cruz de madera. Sobre esta cruz y otros soportes auxiliares, se amarran unas varas de tejocote para formar un arco, que se adorna con flores de terciopelo y cempasúchil, así como frutas e imágenes del santoral católico.

En la mesa no deben faltar las imágenes religiosas, veladoras, mazorcas de maíz azul, un vaso de agua, un incensario y la fotografía del muerto.

A lado de la ofrenda se acomoda, en un petate, ropa y zapatos nuevos para el difunto, junto con algunos de sus objetos favoritos. En el caso de los niños se ponen juguetes y para los adultos herramientas de trabajo.

En otro petate se colocan los regalos de los vecinos así como pan, naranjas, guayabas, manzanas, plátanos, chayotes, chilacayotes, flores y velas.

Rodríguez Lazcano comentó que en Angahuan las ofrendas de Día de Muertos se dedican principalmente a conmemorar el primer año del difunto, por lo que se hace un novenario antes del 1 de noviembre, donde sólo participan los familiares de la persona fallecida, haciendo un especial esfuerzo por enaltecer al ánima nueva.

En Angahuan, que significa “en medio de la tierra”, el monumento funerario perdura durante todo el día 1 de noviembre en las casas de los difuntos, donde hay constante visita de personas que regalan veladoras, flores, fruta e, incluso, dinero en efectivo.

El día dos de noviembre, el monumento se traslada al panteón, tarea que efectúa el padrino o uno de sus descendientes. Se arregla la tumba y se celebra una misa en la capilla del camposanto,  y una vez finalizada la ceremonia, se distribuye la ofrenda entre los presentes, cumpliendo así con el debido agradecimiento por el acompañamiento colectivo.

Rodríguez Lazcano enfatizó que, a diferencia de otras localidades de México donde se considera festivo el Día de Muertos, en Angahuan “no es una fiesta sino una ceremonia de dolor en la que se recuerda al ser querido que se ha ido para siempre”.

La también curadora de la sala de Etnografía de la sección Puréecherio, concluyó que la ofrenda instalada en el MNA está consagrada a dos personas adultas: un hombre y una mujer. La ofrenda está dentro de una vivienda típica, conocida como troje, de tamaño natural. A unos metros se encuentra la recreación de un panteón, donde fueron montadas unas tumbas a semejanza de las reales.

De acuerdo con la tradición purépecha, tres son los momentos a lo largo del año en los que se conmemora a los difuntos: el día de la Ascensión de Jesús (entre mayo y junio), fecha en que se honra únicamente a los hombres; el día de la Asunción de María, en agosto, cuando se recuerda a las mujeres y, finalmente, el 1 y 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos.

La ofrenda puede visitarse a partir de hoy y hasta el 10 de noviembre, de 9:00 a 19:00 horas, en el MNA.

 

OFRENDA DEDICADA A LAS MUJERES
El área de Servicios Educativos del MNA dedica a las mujeres su tradicional ofrenda de Día de Muertos, en la que destacan dos figuras monumentales de cartonería, una que representa a la Catrina de José Guadalupe Posada, y otra a una mujer de pueblo.

El altar Siempre mujeres está estructurado en tres niveles: en el primero hay un camino de flores de cempasúchil —que guía simbólicamente a los difuntos al altar—, mismo que se vincula con el segundo nivel, que simboliza lo terrenal, conformado por la ofrenda que contiene alimentos y bebidas que los difuntos disfrutaron en vida: mole, sal, un vaso de agua, cervezas, rajas con crema y calaveritas de azúcar.

En el tercer nivel se colgaron guirnaldas de cempasúchil, que simbolizan el abandono del apego a la vida para unirse a un nivel superior.

De acuerdo con Mario Stalin Rodríguez, coordinador del altar y asesor educativo del MNA, el cempasúchil, es una flor femenina que en tiempos precolombinos se asociaba a la diosa Xochiquétzal (pájaro de flores) y al mito de muerte y resurrección solar.

“El simbolismo del cempasúchil (del nahua cempaxóchitl, flor de 20 pétalos), si bien estaba relacionado con ciclos de muerte y resurrección, poco tenía que ver con los actuales rituales funerarios. En general, las antiguas cosmovisiones indígenas consideraban que el Sol nacía cada amanecer, crecía hasta volverse adulto al mediodía y, después, envejecía hasta morir al anochecer. Para los mexicas, las cihuateteos (mujeres que morían durante el parto) hacían nacer al astro de la diosa Xochiquétzal”.

Siempre mujeres concluirá su exhibición el 3 noviembre. Se puede visitar de 9:00 a 19:00 horas, de martes a domingo, en el área de Servicios Educativos del MNA (Paseo de la Reforma y Gandhi, Bosque de  Chapultepec). Costo de admisión: 57 pesos. Entrada gratuita a niños menores de 13 años de edad y adultos mayores de 60, pensionados, jubilados, maestros y alumnos con credencial vigente. Domingos, entrada libre a público nacional y extranjeros residentes.

Archivos adjuntos
Descargar este adjunto (ofrendas_museo_antropologia.pdf)Descargar[Boletín]105 Kb
Última actualización el Miércoles, 30 de Octubre de 2013 17:41
 

Insurgentes Sur No. 421, Colonia Hipódromo, México D.F. CP 06100 Teléfonos 4040-4624 y 4040-4300 - Comentarios sobre este sitio de internet

INAH - ALGUNOS DERECHOS RESERVADOS © 2010 - POLÍTICAS DE PRIVACIDAD

Evaluación anual de los 235 sitios web gubernamentales del Gobierno Federal enmarcado en el Programa Nacional de Rendición de Cuentas, Transparencia y Combate a la Corrupción (PNRCTCC) en 2011.         Evaluación anual de los 235 sitios web gubernamentales del Gobierno Federal enmarcado en el Programa Nacional de Rendición de Cuentas, Transparencia y Combate a la Corrupción (PNRCTCC) en 2012.