Huaquechula, Puebla

Liliana Giorguli, coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH; Jimena Lara, directora general de Asuntos Internacionales de la Secretaria de Cultura; John S. Creamer, encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en México; Diego Prieto, director general del INAH; Irlanda Fragoso, directora de conservación e investigación de la CNCPC; Pablo Vidal, restaurador, y Angélica González, directora de gestión y planeación de la CNCPC. Foto: Héctor Montaño, INAH.

 

*** Dañado por el sismo del 19 de septiembre, el ex convento recibirá un apoyo de 200 mil dólares, que se suma al proyecto de restauro emprendido por el instituto

 

*** Autoridades del INAH y la Embajada de EU encomiaron la importancia de recuperar este inmueble del siglo XVI para la vida cotidiana de la comunidad


       


 

 

En la antesala del primer año del sismo del 19 de septiembre de 2017 —que junto con el ocurrido el día siete del mismo mes, suponen el más grande reto que ha enfrentado el patrimonio cultural de México—, la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), realizó esta mañana el anuncio público de un apoyo financiero de 200 mil dólares que el gobierno de los Estados Unidos de América, a través de su embajada en nuestro país, destinará para recuperar el Ex Convento de San Martín de Tours, en Huaquechula, Puebla.

 

En conferencia de prensa, realizada en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, en la Ciudad de México, el antropólogo Diego Prieto Hernández, director general del INAH y en representación de la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, recordó que los sismos de 2017 fueron motivo de lamentación para los mexicanos, pero también representaron una oportunidad para la solidaridad entre los ciudadanos y entre naciones hermanas.

 

“Uno de esos gestos de amistad es este apoyo que el gobierno de los Estados Unidos otorga a México y al INAH, a través del Fondo de Embajadores del Departamento de Estado para la Preservación Cultural”, declaró.

 

Con ello coincidió John Creamer, encargado de Negocios de la Embajada de  Estados Unidos en México, quien destacó que el recurso no sólo recuperará un monumento arquitectónico valorado internacionalmente por su carga histórica y estética, sino que también contribuirá a rescatar “el corazón y la vida diaria” de los pobladores de Huaquechula.

 

Rememoró que el AFCP (acrónimo inglés del fondo) se instauró en el año 2000, para impulsar casos específicos de investigación cultural en todo el mundo. En los últimos años, múltiples proyectos de conservación en México presentados a su comité por el INAH, han sido beneficiarios, entre ellos destaca el del antiguo Acueducto del Padre Tembleque, en los límites de Hidalgo y Estado de México, y el de El Palacio y la Tumba de Pakal, en la Zona Arqueológica de Palenque, Chiapas.

 

El titular del INAH señaló que el financiamiento se sumará al ya iniciado Proyecto de Restauración de la Pintura Mural del Ex Convento de San Martín de Tours, que está a cargo de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) y es conducido por el restaurador Pablo Vidal Tapia.

 

Este conjunto conventual, añadió, fue diseñado en el siglo XVI por el arquitecto fray Juan de Alameda y se reconoce como uno de los monumentos más importantes en la zona centro-occidental de Puebla, toda vez que acorde con cronistas como Francisco Cervantes de Salazar, “muestra las reformas urbanas que los franciscanos desarrollaron en la ciudad de Huaquechula, caracterizadas por el trazado de calles anchas y alineadas alrededor de una amplia plaza central enmarcada por templo religioso”.

 

El sismo del 19 de septiembre provocó el mayor impacto físico en la historia del ex convento: el muro que lo rodea se dañó, presentando fracturas y colapsos; las vigas de su claustro cayeron por secciones; y sus capillas tienen grietas severas; parte de la pintura mural colapsó y algunas secciones más corren este riesgo.

 

El proyecto integral de restauración se centra en recuperar la estabilidad estructural del complejo y, posteriormente, llevar a cabo su restauración bajo los criterios establecidos por la UNESCO en casos de sismos. Buscará de igual modo incorporar acciones que otorguen al edificio una mejor respuesta de cara a nuevos eventos naturales.

 

Los trabajos en la pintura mural se llevarán a cabo en cinco fases: la primera, iniciada este 2018 con presupuesto del INAH, desarrolla tareas conservativas emergentes en superficies de aplanados y pintura mural; específicamente dentro del área del claustro, que comprende corredores, habitaciones, capillas y otros espacios.

 

Como parte del proyecto se hará la consolidación de fragmentos, áreas de aplanado y de pintura mural con riesgo de colapso, además se laborará en la reubicación y adhesión de fragmentos en paredes.

 

La segunda fase, a iniciar también este año, contará con el apoyo financiero de la embajada y contempla la elaboración de un levantamiento arquitectónico y un estudio fotográfico para conocer la geometría y la verticalidad de la estructura constructiva. Esto a fin de llevar a cabo calas estratigráficas en pisos. Paralelamente, se hará un levantamiento en 3D del conjunto conventual.

 

En 2019, como parte de la tercera fase, las acciones prioritarias se concentrarán en la fachada principal del claustro: consolidación de muros liberando material suelto o fracturado; aplicación de juntas con mortero de tierra a paredes con mampostería de adobe, y aplicación de enlucidos gruesos y finos en las paredes.

 

La cuarta etapa (2019) instalará las puertas y ventanas que faltan o resultaron dañadas; estos aditamentos se equiparán con mosquiteros y llevarán protecciones de UV en los vidrios. Asimismo, se erradicará la fauna nociva en el monumento, pues debilita los materiales y lo pone en riesgo.

 

La última fase de intervención, que se anticipa tendrá lugar y concluirá en 2020 o 2021, contempla el reemplazo de las vigas del techo en los cuatro corredores centrales del claustro superior, dañados por diferentes factores. El correcto techado de los corredores centrales será un proceso necesario para asegurar la conservación en pinturas murales y revestimientos arquitectónicos.

 

El espacio conventual, catalogado como Monumento Histórico y protegido por la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, se había mantenido abierto y en uso desde su creación. Es un punto de reunión donde los habitantes celebran actividades cotidianas y festividades como el Día de Muertos.

 

El restaurador Pablo Vidal aunó que la recuperación integral del ex convento es importante porque alberga pintura mural que sintetiza el mestizaje entre europeos y pobladores originarios, a la par que piezas de artistas del siglo XVII, como Cristóbal de Villalpando, cuya obra firmada más temprana se encuentra ahí.

 

Los orígenes de la población de Huaquechula datan del año 1110, cuando los grupos indígenas xicalancas y teochichimecas se asentaron en la región. Alrededor del 1200, comunidades nahuas dominaron la zona hasta que en 1520 se produjo la llegada de los conquistadores y evangelizadores españoles.

 

La presentación del apoyo del AFCP al Ex Convento de Huaquechula, estuvo también encabezada por Jimena Lara, directora de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Cultura; Liliana Giorguli Chávez, coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, del INAH; y Angélica González, directora de gestión y planeación de la CNCPC.

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Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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