Especialistas de la ENCRyM restauraron las 14 pinturas de los siglos XVI y XVIII. Foto: Melitón Tapia / INAH.

*** Yolanda Madrid Alanís y Magdalena Castañeda Hernández obtuvieron la distinción por el mejor trabajo de conservación de bienes muebles

*** Las obras de los siglos XVI y XVIII forman parte del Templo de San Juan Bautista y reflejan “un discurso asociado a la vida de Cristo”

 

La restauración de las pinturas del retablo mayor del Templo de San Juan Bautista en Coixtlahuaca, Oaxaca, que datan de los siglos XVI y XVIII, fue el proyecto con el que las especialistas Yolanda Madrid Alanís y Magdalena Castañeda Hernández recibieron la mención honorífica al mejor trabajo de conservación de bienes muebles del Premio Paul Coremans 2013.

El proyecto de las especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se enfocó en recuperar el esplendor de una serie integrada por 14 obras pictóricas, 11 del siglo XVI atribuidas al pintor sevillano Andrés de Concha, y tres del siglo XVIII, una del artista poblano Miguel de Mendoza y dos firmadas con el apellido Lara.

En las imágenes se plasmó “un discurso asociado a la vida de Cristo: el nacimiento, la adoración de los reyes y los pastores, la anunciación, la presentación en el templo, la crucifixión, la resurrección y la ascensión. Abajo están los apóstoles y el retablo remata con Dios padre como vigía”, indicaron las restauradoras de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM).

Las pinturas del retablo principal habían perdido el color debido a la acumulación de polvo y hollín de las velas, y al barniz que con el paso del tiempo se oscureció y les dio un tono amarillento, elementos que impedían ver los detalles y el brillo de las mismas. Además, uno de los óleos sufrió deterioro por el escurrimiento de una gotera.

“El problema más importante estaba relacionado con la cantidad de mugre depositada en la superficie y los barnices aplicados desde la creación de las pinturas, que al envejecer provocan capas muy oscuras que impiden la apreciación de la construcción pictórica”, explicó Yolanda Madrid Alanís.

El proyecto se desarrolló en dos etapas: la primera inició en julio de 2008 y concluyó en julio de 2009 (restauración), y la segunda a finales de 2011 y principios de 2012 (modificación del retablo), en las cuales participó un equipo interdisciplinario de 10 especialistas, y en las que también se involucró a los habitantes de Coixtlahuaca.

Durante la restauración se hicieron modificaciones provisionales para que el lugar permaneciera abierto al culto. Luego de bajar las pinturas del retablo, se colocaron en bases metálicas construidas exprofeso, se tomaron pequeñas muestras para conocer las técnicas de intervenciones anteriores y deterioros, e inició el proceso de limpieza del polvo y el hollín.

Posteriormente se rebajaron las capas de barniz oscurecidas, lo que permitió rescatar los colores, volúmenes, las texturas originales, la perspectiva y detalles de las pinturas. La paleta original era muy tradicional, conformada por tonalidades en azul, rojo, amarillo, verde, negro y blanco.

“El mayor tiempo se dedicó a rebajar el barniz que como lineamiento de intervención no se quitó, la otra parte fue el proceso de reintegración que tiene que ver con la recuperación de las áreas de capa pictórica perdidas, daños sufridos por grietas, golpes o abrasión”, indicó Madrid Alanís.

Las pinturas sobre tabla del siglo XVI se atribuyen a Andrés de Concha, aunque su firma no aparece en la obra. En el retablo de Huejotzingo, cercano en temporalidad pero en la zona de Puebla, el autor Simon Pereyns firma en una de las obras colocadas en la predela. Sin embargo, en el templo de Coixtlahuaca fue extraída una de las cuatro piezas, que posiblemente contenía esta información.

“La atribución al autor de la obra radica en la técnica utilizada, por la forma en la que se plasmaron las encarnaciones, los rostros de las vírgenes y las composiciones que maneja”, señaló Magdalena Castañeda Hernández. Además, se han descubierto contratos que indican que De la Concha  también trabajó en Yanhuitlan y Tamazulapa.

En el siglo XVIII, el retablo fue reconstruido reutilizándose las pinturas y esculturas del siglo XVI. El remate se readaptó y se agregó un cuerpo con pinturas nuevas. El contorno y las esquinas de las obras más antiguas quedaron cubiertos por el nuevo soporte.

Dos de las piezas colocadas posteriormente están firmadas en la parte de atrás como “Lara 1749”, que podría corresponder a Gregorio de Lara, que realizó las pinturas de la sacristía de Coixtlahuaca; o a Pascual Lara, pintor poblano que trabajó en la Mixteca.

Originalmente se pensó en trasladar las obras al Seminario-Taller de Restauración de Pintura de Caballete de la ENCRyM, en donde ambas restauradoras imparten cátedra, pero los habitantes se negaron por el vínculo existente entre ellos y su patrimonio, por lo que los especialistas realizaron la intervención en Coixtlahuaca.

Durante los trabajos de restauración se fortaleció el vínculo a través de las primarias, secundarias y preparatorias de la comunidad  y de los feligreses, a los cuales se les invitó para que observaran el proceso de intervención y los cambios paulatinos de las obras. En las visitas guiadas se les explicaron los procedimientos y la historia de las mismas.

El equipo de trabajo se conformó por ocho restauradores egresados de la ENCRyM, coordinados por las expertas mencionadas. Las asesorías estuvieron a cargo de especialistas del INAH, la UNAM, la UAM y el Colegio de Michoacán: Josefina Bautista, Magdalena Vences Vidal, Nelly Sigaut, Rogelio Ruiz Gomar, Alejandra Quintanar, Javier Vázquez, Jaime Cama, Liliana Giorguli, Daniel Sánchez y Gerardo Ruiz Hellión.

El Templo de San Juan Bautista de Coixtlahuaca  se construyó en el siglo XVI por los dominicos, forma parte de la Ruta de Conventos de la Mixteca Alta y conserva la nave del templo y sus claustros bajo y central.
 

Atención a medios de comunicación

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

Foto del día

Detalle de Mictlantecuhtli