Dr. Ernesto Becerril

ICOMOS México

 

Buenos días a todo mundo. Quiero agradecer y reconocer el enorme esfuerzo realizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, por conducto de la Lic. María Teresa Franco y el Dr. Francisco López Morales, para llevar a cabo este evento que, como se darán cuenta, ha tenido una convocatoria importante y de eso nos congratulamos en el ICOMOS, así como por el  tema de esta mesa. Y que se sigan dando estas dinámicas de discusión sobre temas que parecerían que ya forman parte del imaginario del patrimonio cultural y que ya hablamos de autenticidad y de integridad; sin embargo, en el día a día estos temas siguen provocando ciertas controversias, ciertos conflictos, porque es cierto, y como lo decía la Dra. Sanz, muchas veces estos conceptos no son muy fáciles de entender, pero curiosamente son muy fáciles de sentir.

Déjenme decirles algo, yo me acuerdo cuando  estudiaba la carrera de Derecho, uno de mis maestros, el Dr. Miguel Villoro, nos decía: “muy probablemente la justicia no se sepa definir, pero desde la cuna un niño que sabe que lo han regañado injustamente entiende y conoce la injusticia, aunque no la pueda definir”.

La autenticidad y la integridad también es así, y si no, veamos la siguiente lamina, que la traje no en complicidad con Pancho, pero sí pensando en Pancho. Es la vista del Paseo de la Reforma, transformado en unos cuantos años, y démonos cuenta como de 1870 a principios del siglo XX todo lo que se transformó. Vean el grado de alteración en apenas 16 años y lo que se le viene al Paseo de la Reforma.

Y bueno, esto no nos debe extrañar; el patrimonio cultural se encuentra constantemente envuelto en la polémica por este tipo de asuntos, que nos dan a discutir temas que provocan debates; desde los episodios de luz y sonido en las zonas monumentales, desde aquellos gobernadores que argumentando su soberanía estatal hacen teleféricos y destrozan centros históricos, ¿o por qué no?, también desde la perspectiva de la autonomía universitaria se puede decir que se puede alterar el paisaje cultural.

¿Y dónde se encuentra entonces en el centro de la discusión el Patrimonio Mundial y en particular la Convención?

Y esto no es raro, en el mundo actual, sobre todo en el mundo actual, el derecho internacional es un derecho continuo recurrente, a nadie nos debe extrañar que cualquiera de estos logotipos que se aprecian  en esta lamina forman parte de nuestra vida diaria, desde temas como libre comercio, desde temas como paz mundial, desde temas como los del medio ambiente, como  los del trabajo, como los de justicia, es decir, el derecho internacional participa instintivamente en la vida cotidiana de los países.

¿Y por qué no pensar en la Convención del Patrimonio Mundial que se integra también en este gran concepto?

Obviamente no quería decir hacer una descripción de la Convención simplemente como si fuera una descripción monográfica de lo que decía, sino que yo le quiero dar  un sentido más  gráfico y lo quise ilustrar de esta manera, donde existiendo bases, y ahorita quisiera analizar muy brevemente cada uno de estos elementos, existiendo las bases normativas, los sitios, los monumentos y los lugares se encuentran encerrados en algo que yo llamaría un ecosistema integrado por los fundamentos, los valores, los instrumentos y los sistemas de gestión, que es lo mínimo que previene la Convención del Patrimonio Mundial, y todos estos tienen respuestas y tienen posicionamientos muy interesantes.

En cuanto a fundamentos, desde luego que los fundamentos pasan de la Convención y de cómo viven el derecho mexicano; tienen que ver con nuestra constitución, y posteriormente, conforme al criterio de la Suprema Corte de Justicia, en el segundo lugar, encontramos a las Convenciones internacionales, inclusive por encima de la legislación federal. Entonces, tenemos que tomar en cuenta que la Convención tiene una vida amplia, profunda, primordial, en el entendimiento de la protección del patrimonio cultural, y que es obligación de todas las autoridades el protegerlo.

Y aquí es donde han surgido cuestionamientos especialmente importantes con respeto a las famosas Directrices y sobre todo al carácter del Comité Intergubernamental del Patrimonio Mundial, y vamos a entenderlo muy bien porque es muy fácil verlo con tres pantallas de Internet.

El Comité, conforme a la convención, es un organismo intergubernamental, eso quiere decir que está formado por representantes de los países, de los estados, y que sus decisiones son vinculantes para los estados. Las decisiones que se toman, tanto a favor de declarar algún sitio, inscribirlo en la lista de Patrimonio Mundial, como el de hacer alguna observación o solicitar algún tipo de modificación en la conducta a los estados conforme al patrimonio, es vinculante. Se ha escuchado mucho, sobre todo en las últimas discusiones, si este Comité es eminentemente consultivo; es intergubernamental, los países son los que deciden y apoyan las decisiones de este Comité.

Tan es así que existe una Asamblea de los Estados Parte de esta Convención, y por último las famosas guías operacionales. ¿Qué carácter tienen? Fueron aprobadas operacionalmente por este Comité; entonces, el hablar de autenticidad, integridad, que son parte de estas Directrices, forman parte de una decisión donde los países estuvieron de acuerdo en adoptarlas. No es un tema consultivo, es un tema de una voluntad de los Estados en obligarse en estos términos. Entonces ya la convención ya no se vuelve, o la integridad o la integralidad, no se vuelven guías o referentes; no se vuelven simplemente una especie de etiquetas de los monumentos, sino que son verdaderas obligaciones internacionales.

La convención tiene obligaciones. ¿Sus fundamentos cuáles son? La obligación de los Estados, el compromiso de los Estados por proteger el patrimonio cultural.

Los valores, la autenticidad, la integridad. Esto, lo que representa si se traduce en el tema legal y veamos que entonces ya tiene, además de la lectura de obligaciones, la lectura también de volverse criterios contenidos de la propia legislación. Que no todos los temas van a volverse eminentemente conceptos absolutos. Como bien mencionaban, la autenticidad y la integridad dependen del tiempo, están en constante evolución, pero si le podemos dar criterios a la legislación. En estos momentos esos criterios no existen, al menos en la legislación mexicana, y que habrá que repensarse en el futuro.

Hay los instrumentos, leyes, reglamentos, declaratorias y por último sistemas de gestión. ¿Qué es lo que implica esto? La formación de planes de manejo, coordinación de autoridades, una oficina especializada, todo esto que nos lleva a un segundo elemento que también se estaba dibujando en la plática de la Dra. Sanz, que era el desarrollo sostenible. ¿Cómo la cultura y el patrimonio tienen que intervenir en este desarrollo?, que no es solamente el desarrollo del monumento en cuanto a su cuan ambiente, sino como integrante, factor, facilitador, soporte de un desarrollo social integral.

¿Entonces qué serían la autenticidad e integridad? Si seguimos y reiteramos la idea de que es una obligación del Estado, toda obligación tiene o todo deudor tiene un acreedor, ¿y quién será entonces el acreedor de la autenticidad y de la integridad? Pues la misma autoridad internacional, nosotros, y en ese momento si hay una obligación del Estado, entonces tenemos un derecho humano, y entonces la autenticidad y la integridad ya no se vuelve un tema de discusión técnica, se vuelve un derecho humano que los Estados, las autoridades tienen que decidir, tienen que proteger, y entonces ya no es la discusión: qué es más importante el turismo,  el desarrollo urbano, etcétera. Lo importante en la discusión se centra es qué tanto estamos protegiendo los derechos culturales de estas personas.

Déjenme hacer alusión a otro instrumento internacional que ha sido elaborado por la ONU y que tiene que ver que con los derechos económicos, sociales y culturales, y hay un instrumento internacional que es el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, cuyo principio es que debe haber un acatamiento obligatorio por parte de los Estados a la normatividad internacional en esta materia, y los Estados no podrán invocar los derechos para justificar el incumplimiento de un tratado de esta materia.

Es obvio. Imaginemos que no tendiera nadie por el derecho interno, lo previera el derecho de huelga, o el derecho a protección al medio ambiente; estos derechos están por encima de cualquier normatividad.

Entonces, entendemos que la autenticidad y la integridad de los sitios significan condición esencial para su estudio como culturales,  por ello  para -me parece que son temas  que aunque no se puedan definir totalmente, si deben servir de base, de fundamento a cualquier institución para proteger el patrimonio mundial.

Entonces ¿Qué representa un instrumento? ¿Qué principios tiene?

Yo nada más me quiero basar en el último que es el principio de Progresividad y no Retroactividad. Una de las obligaciones que tienen los estados por efecto a sus tipos de derechos, es que siempre deberán actuar buscando que este derecho se amplíe y no que se restrinja.

Déjenme poner un ejemplo que nos ha tocado en nuestra vida alguna vez. Cuando hablamos de las declaratorias de monumentos y perímetros, normalmente la gente dice: ¿y hasta donde llega el perímetro, llega a la mitad de la calle... llega a la otra banqueta… llega de este lado de la banqueta…?  En principio, conforme esta Convención sería que se le diera la máxima extensión posible. Si en la UNAM, y voy a hacer mucha referencia a la UNAM, había dudas sobre si el entorno debía protegerse o no debía protegerse conforme a este tratado, es obvia la razón. Siempre el criterio es interpretar para ampliar la Constitución.

Por supuesto, es necesario seguir estudiando sobre estos conceptos, por una razón, porque es cierto que se está volviendo el patrimonio casi una especie de postal en muchos casos, estas famosas letras enormes que están sufriendo en muchas ciudades y países que me parecen “horrorosas”, y que lo único que hacen es volver al patrimonio como la escenografía, como en el cine las famosas pantallas verdes donde ya uno cuenta con hacerlas,  esto es lo mismo. Es perder la oportunidad del patrimonio y del derecho que tienen las personas de acceder a él. Es lo mismo, así como  se ve  en chiquito y a lo mejor en una población que es pequeña como lo es Tlalpan, se refleja como un último ejemplo que quisiera hacer en el caso de Perú hace algunos años.

Alguna vez en el Perú, el gobierno decidió emitir una ley para beneficiar las inversiones públicas, y entonces el gobierno dijo que el desarrollo del Perú dependía de que se fueran incrementando las inversiones públicas o privadas, y entonces decidió que la mejor manera de hacerlo era expropiando y descatalogando a todos los monumentos, porque esto era la manera de cómo destrabar muchos proyectos de inversión.

Con esto termino, este es el proyecto Ley y quisiera leerles una parte de ese texto y dice que: “una de las pausas de los retrasos o paralizaciones de las inversiones públicas o privadas es la amplia regulación existente en materia de protección estatal, sobre los bienes que constituyen el patrimonio de la nación y es perjuicio de los inversionistas”, y después dice : “Sin embargo la declaración de los inmuebles como integrantes del patrimonio cultural generan también importantes obligaciones patrimoniales y cargas en sus propietarios, quienes muchas veces optan por abandonarlas por razones inversas, entre las que se encuentran el excesivo peso de las cargas económicas para su manutención, la posibilidad de darles un uso económico rentable, y más aún las dificultades para su gravable y transferencia y las intensas regulaciones que les exigen realizar engorrosos trámites ante el Instituto Nacional de Cultura”.

Son las dos visiones, la visión de la protección del patrimonio, como un fenómeno profundamente humano, como condición de desarrollo y quienes se oponen a entender esta profunda relación que tratan de lograr los Consejos hasta hoy.

Agradezco mucho la invitación y la paciencia. Gracias.