Pretenden elaborar un escrito que contenga lineamientos para las cubiertas más adecuadas.

 

Elementos elaborados por las culturas prehispánicas, como estucos, frisos, pintura mural y relieves, son altamente vulnerables a las condiciones de la intemperie; por tal motivo, una vez que se descubren deben someterse a medidas de conservación que permitan mantenerlos en buen estado. Uno de los elementos más importantes para el propósito son las cubiertas arquitectónicas, sin las cuales muchos monumentos se hubieran perdido.


En un esfuerzo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) por encontrar los lineamientos normativos adecuados para la implementación de techumbres que protejan de manera adecuada los antiguos monumentos en todas las regiones climáticas del país, desde el fin de semana se desarrolla el Primer Taller de Conservación de Cubiertas Arquitectónicas en Contextos Arqueológicos, en Palenque, Chiapas.


Rafael Pérez Miranda, secretario Técnico del INAH, en representación del director general del Instituto, Alfonso de Maria y Campos, inauguró los trabajos, a partir de cuyas reflexiones y estudios proyectan la elaboración de un documento, que sirva de manual para todos los sitios arqueológicos del país. Su publicación está calculada para finales de noviembre del presente año.


El foro, que concluirá hasta el 8 de octubre y en el que se dan cita más de 60 especialistas en el tema, es organizado por las coordinaciones nacionales de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) y de Arqueología, ambas del INAH, y la participación de la World Monuments Fund (WMF) y Fomento Cultural Banamex.


Durante la apertura del encuentro académico en el que estuvieron presentes Gaetano Palumbo, director de Programas para el Norte de África y Asia Central; y Ricardo Morales, director del proyecto Huaca de la Luna, Trujillo, Perú; Norma Barbacci, directora del programa para América Latina, España y Portugal de la WMF; dijo que el principal objetivo para la WMF es concretar la publicación del texto antes mencionado, para ser aplicado no solo en México, sino en otros países.


Luego de destacar los esfuerzos del INAH por llevar a cabo esta reunión, Barbacci destacó tres conceptos que la WMF considera  básicos: la decisión de cubrir una zona arqueológica debe derivar de un plan integrado de conservación que tome en cuenta toda la problemática del sitio y no solamente el objeto a proteger; que el proceso de decisión sea tomado de forma participativa e interdisciplinaria; y que los criterios para tomar resoluciones sean producto de un balance de criterios de conservación y estéticos. Anunció que este taller ya está motivando que en Perú se realice uno similar.


La meta del Primer Taller de Conservación de Cubiertas Arquitectónicas en Contextos Arqueológicos, indicó Lilia Rivero Weber, titular de la CNCPC, es elaborar un documento que contenga lineamientos consensados sobre cuáles son las cubiertas más adecuadas dependiendo del sitio y del clima que prevalece en éste; desde las zonas de Aridoamérica, donde el clima es extremoso, hasta las del sureste, caracterizadas por el exceso de humedad, ambas regiones son las de mayor complejidad en la conservación.


Explicó que las cubiertas son elementos de protección para los monumentos prehispánicos, que al colocarlas evitan los daños causados por la intemperie en elementos arquitectónicos, principalmente en los decorados, como el estuco o la pintura mural.


En tanto que la directora de Fomento Cultural Banamex, Cándida Fernández de Calderón, dijo que este organismo se une a esta propuesta luego de que hace seis años participó con el INAH en la colocación de cubiertas en el sitio de Yaxchilán, Chiapas.


Adelantó que la institución que preside tiene la intención de apoyar, en dos o tres zonas arqueológicas, y llevar a cabo en la práctica modelos integrales de cubiertas elaboradas bajo los lineamientos que deriven de la reunión, entre los sitios que han considerado para proporcionar recursos mencionó a  Chalcatzingo, en Morelos; Tamtoc, en San Luis Potosí; y Ek Balam, en Yucatán.


En el taller participan arqueólogos, restauradores y arquitectos de los Centros INAH del país, responsables de zonas arqueológicas con mayores necesidades de cubiertas, como Calakmul, Chacanbakan, Chalcatzingo, Monte Albán y Teotihuacan; así como especialistas de otras instituciones entre las que se encuentran la UNAM e ICOMOS, que desarrollan trabajos en este tipo de estructuras de protección.


Rivero Weber abundó que a lo largo del tiempo han sido diferentes las formas en que se ha abordado la conservación de los monumentos arqueológicos a través de las cubiertas, dependiendo del espacio y del grupo de trabajo que las realizó en cada caso; sin embargo, “es necesario hacer un análisis puntual de lo que ha funcionado adecuadamente y lo que ha fallado”.


La normatividad establece que las cubiertas no deben ser pesadas, ni estar anclada sobre el monumento, así como no afectar la visual de los mismos, es decir, no deben verse más que las edificaciones.


“Con estos lineamientos consensaremos cubiertas que cumplan con las necesidades de protección, que sean ligeras, discretas, pero durables. Analizaremos la pertinencia de diferentes tipos de materiales. También, se estudian propuestas de cubiertas orgánicas, que han tenido buen resultado en cuanto a conservación, son fáciles de colocar y tienen buena integración con el entorno pero su durabilidad es más corta.


La coordinadora nacional advirtió que elementos arquitectónicos de gran valor como la fachada de Ek Balam, los mascarones de las zonas del sureste de México, como Chacanbakan, y los frisos y murales de Teotihuacan, si no tuvieran la protección de una techumbre estarían en estado de deterioro muy avanzado.


Además de los lineamientos generales para la integración de cubiertas en las zonas arqueológicas de México, en este primer taller se propondrán algunas soluciones particulares a la problemática. Para ello se escogieron algunas representativas de acuerdo a su ubicación en el país y que tengan una posibilidad de respuesta a corto plazo, las cuales servirán como caso de estudio.


Entre estas se consideró a Yaxchilán, Chiapas; es así que el grupo especializado evaluará cuáles son las mejores opciones de techumbres para este sitio, ya que en el 2010 el INAH iniciará trabajos de conservación en conjunto con la World Monuments Fund, así como la revitalización de espacios con la colaboración de Fomento Cultural Banamex.


Otro sitio por analizar es Chalcatzingo, Morelos, donde actualmente el Instituto lleva a cabo un trabajo muy intenso de investigación y rescate. Paralelamente a los trabajos se implementaron protecciones temporales pero es necesario empezar a trabajar sobre techumbres en forma y esto será en el taller.


La restauradora Lilia Rivero destacó que para el director general del INAH, Alfonso de Maria y Campos, es una prioridad contar con una visión de lo que necesitan los sitios arqueológicos del país en materia de cubiertas arquitectónicas, fundamentadas en la normatividad.


Finalmente, adelantó que además de  la publicación de la memoria, se prevé continuar el año entrante con otro taller que atienda a las cubiertas arquitectónicas en Monumentos Históricos, ya muchos de estos también tienen la necesidad de techumbres adecuadas para su conservación.