*** La investigadora emérita del INAH, Consuelo Maquívar, ofreció una conferencia en el Museo Regional de Michoacán sobre la iconografía del pintor novohispano


*** El INAH impulsa una nueva propuesta para difundir el patrimonio cultural del país de manera interregional, a través de la voz de sus especialistas destacados


En la obra del pintor novohispano Antonio de Torres sobre la vida de la Virgen María, que actualmente se exhibe en el Museo Regional de Michoacán, destaca un conjunto de tres lienzos de iconografía atípica inspirada no en los pasajes citados en los evangelios, sino en un libro escrito por sor María de Jesús de Ágreda (1602-1665) titulado Mística Ciudad de Dios, en el que la monja concepcionista plasma sus visiones sobre la madre de Cristo.

La doctora Consuelo Maquívar, investigadora emérita del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), refirió lo anterior durante la conferencia El barroco mexicano, que impartió en el museo michoacano con motivo de la exposición Antonio de Torres. La apoteosis del barroco en México, enmarcada en una nueva propuesta para difundir el patrimonio cultural del país de manera interregional, propiciando el acercamiento de las culturas del norte, sur, el altiplano y el occidente, a través de la voz de los destacados especialistas del Instituto.

En este sentido, para el INAH, Michoacán es un estado prioritario, por lo que el Instituto ha desarrollado una serie de actividades culturales. “Estamos convencidos de que la cultura es un vínculo que coadyuva a lograr la armonía y rehacer el tejido social”, dijo José Muñoz Bonilla, coordinador nacional de Centros INAH, previo a la conferencia de la doctora Consuelo Maquívar.

La especialista en historia del arte comentó que este pintor, ligado a la familia de artistas Rodríguez Juárez, destacó por su originalidad y por desarrollar una iconografía muy novedosa, como se advierte en esta muestra integrada por 14 lienzos y dos medallones que narran la vida de la Virgen María, en la cual sobresalen los tres cuadros inspirados en el texto de sor María de Jesús de Ágreda: El bautizo de la Virgen María, La Natividad y La Asunción.

El interés que dichas obras despertaron en la investigadora, experta en arte virreinal, la llevó a descubrir el origen de esta singular iconografía de Antonio de Torres y encontró que su fuente de inspiración fue el libro de la monja concepcionista de origen español, publicado en el siglo XVII.

“Dentro de la colección del Museo de Guadalupe, en Zacatecas, de donde procede la colección de Antonio de Torres, hay un lienzo de Villalpando en el que plasma a la monja De Ágreda con su pluma de escritora, quien era muy importante para los padres franciscanos”.

Consuelo Maquívar detalló que en el cuadro El bautizo de la Virgen María llaman la atención la pila bautismal y la imagen de María siendo bautizada por Cristo, como un acto simbólico para enaltecer el sacramento del bautismo. Otra obra es La Natividad, en la que el pintor retrata a San Miguel y San Gabriel asistiendo en forma humana y corpórea al misterio del Nacimiento de Jesús.

“Estamos acostumbrados a ver a estos dos arcángeles como adolescentes, pero en la obra de Antonio de Torres están como niños, sabemos que son ellos porque aparecen con su iconografía característica mostrando a la Virgen María a su hijo. Para este cuadro, el artista se basó en lo escrito por la madre De Ágreda, quien escribe: Y al punto que los santos ángeles presentaron al Niño Dios a su madre, recíprocamente se vieron madre e hijo”.

El tercer cuadro es el de La Asunción, en el que De Torres pintó el momento del tránsito de la Virgen María, destacando un círculo sobre su pecho del que irradia un sol que alude a Jesucristo como sol de justicia. “Esta imagen también toma como inspiración lo escrito por sor María de Jesús de Ágreda, quien señala: En el pecho de la gran reina, en su glorioso cuerpo, se manifestó a los santos una forma de pequeño globo o viril (el lugar de la custodia donde se guarda la hostia), y tal cual lo pintó Antonio de Torres”.

Asimismo, Consuelo Maquívar abundó sobre las características del barroco mexicano, que se originó con las escuelas y talleres establecidos por los misioneros para adiestrar la mano indígena. “Era mano de obra muy buena, cuya calidad era reconocida por los cronistas españoles. Creo que ésta fue la gran aportación del barroco que se desarrolló en la Nueva España. Además, los españoles también aprendieron de los indígenas, como la técnica de pasta de caña que luego trasladaron a Europa, y el arte de la plumaria”.

Acompañaron a la doctora Consuelo Maquívar, la directora del Museo de Guadalupe, Zacatecas, Rosa María Franco, y la investigadora Violeta Tavizón, curadora junto con la doctora Maquívar de la exposición de Antonio de Torres, que continuará en exhibición hasta finales de agosto en el Museo Regional de Michoacán.