Georradar en el Museo del Virreinato

Expertos del Laboratorio de Geofísica del INAH usaron tal tecnología, que opera con ondas electromagnéticas, para analizar el subsuelo del Camarín de la Virgen de Loreto del recinto.


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REALIZAN ESTUDIOS CON GEORRADAR EN MUSEO DEL VIRREINATO

*** Expertos del Laboratorio de Geofísica del INAH usaron tal tecnología, que opera con ondas electromagnéticas, para analizar el subsuelo del Camarín de la Virgen de Loreto del recinto

*** El objetivo es detectar las probables causas de la humedad que desde hace años degrada el azulejo del antiguo oratorio

 

Especialistas del Laboratorio de Geofísica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizaron recientemente con un georradar un análisis del subsuelo del Camarín de la Virgen de Loreto, en el Museo Nacional del Virreinato (MNV), que a través de ondas electromagnéticas permitió conocer las probables causas de la humedad que desde hace años lo degrada.

De acuerdo con el ingeniero José Ortega Ramírez, responsable de los estudios, con tal herramienta —que no es invasiva ni destructiva de los bienes culturales—, se buscaron las causas que originan dicho problema que surgió hace décadas y ha degradado el azulejo con la presencia de sales, lo cual se intensifica en tiempo de secas.

“Preliminarmente, los resultados arrojados muestran la existencia de oquedades debajo del suelo y que provocan condensación —por la diferencia de temperatura entre las paredes frías y el ambiente caliente—, que a su vez, por capilaridad ocasiona la presencia de sales y humedad en la superficie del azulejo del camarín”, explicó.

Ortega Ramírez mencionó la necesidad de hacer estudios con boroscopía, “cuya técnica consiste en realizar un pequeño agujero de no más de dos centímetros de diámetro, por medio del cual se introduce un baroscopio (tipo cámara), que permite revisar el interior de las oquedades sin alterar el piso, y con ello determinar a qué corresponden.

El MNV posee la construcción conocida como Casa de la Virgen de Loreto —devoción promovida por los jesuitas en la Nueva España durante el siglo XVII—, que es una reproducción de la original localizada en Italia. De acuerdo con la leyenda, una vez que la construcción, en la que vivieron Jesús y sus padres, fue venerada por los cristianos como santuario, fue transportada por ángeles en diversas ocasiones desde Nazaret hacia otras regiones, hasta que en 1295 fue colocada en la ciudad de Loreto.

Dentro de la reproducción de esta casa en este museo del Estado de México, en la parte posterior se encuentra el Camarín de la Virgen, espacio en el que, en cada temporada litúrgica, los padres jesuitas del ahora Ex Colegio de San Francisco Javier cambiaban las vestiduras y joyas de la imagen, la cual ocupa el nicho central de uno de los retablos de este espacio religioso.

El recinto fue construido en 1733; se integra por muros, pilastras, arcos y bóvedas; contiene relieves de estuco policromado con motivos geométricos, vegetales y antropomorfos. Destacan los bustos de medio cuerpo cubiertos con plata, que sostienen con los brazos levantados canastillas repletas de flores y frutas, los cuales simbolizan una ofrenda y alabanza a la Virgen.

La bóveda es sostenida por cuatro ángeles (tallados en madera, policromados y estofados); también se exhiben tres retablos tallados y dorados con sus respectivas esculturas de madera de la Inmaculada Concepción y los santos Pedro y Pablo, cuyas figuras, del siglo XVIII.

“La labor realizada con el georradar consistió en hacer varios sondeos a diferentes profundidades y frecuencias; con las más bajas se trataron de identificar cuerpos grandes como oquedades o fracturas, en tanto con las altas se midieron los espesores de cada azulejo y se identificaron los materiales del piso en división de capas, de la más profunda a la más superficial”, explicó el especialista José Ortega Ramírez.

“Simultáneamente, se hicieron tomografías de resistibilidad eléctrica (con electrodos planos con un medio conductor de arcilla húmeda), elemento no invasivo, esto para complementar el estudio del georradar y obtener una idea exacta de la procedencia o ubicación de las fuentes de humedad.

“El georradar es una herramienta bastante útil y benéfica —agregó el experto—, ya que hace uso de emisiones de ondas electromagnéticas, un método no invasivo ni destructivo, ideal para utilizarse en el estudio de piezas, obras de arte o monumentos históricos sin provocarles ningún daño”.

Asimismo, abundó que las ondas generadas por una antena emisora se reflejan al encontrar cambios en las propiedades físicas del subsuelo, ya sea de humedad, porosidad, textura o estructura en el interior o cuerpos extraños (como vacíos o elementos arcillosos); dichas variaciones producen reflexiones (rebotes) las cuales son registradas por una antena receptora, que a su vez manda la señal por un cable de fibra óptica que lo proyecta en una pantalla.

Ortega Ramírez mencionó que al final del registro, se generaron modelos en tercera dimensión, que permitió realizar cortes en la imagen para identificar los materiales o condiciones en el subsuelo que podrían estar causando la humedad, esto a su vez permitirá a los restauradores, de manera precisa, formular soluciones o tratamientos para resarcir el daño tras tener claro el origen del problema.

El especialista del INAH finalizó que se requerirá una segunda etapa de investigación en el exterior del camarín, en la que se realicen sondeos que arrojen datos sobre una posible continuidad de los cambios en las propiedades físicas de los azulejos, en superficies contiguas, del edificio, patio de la hostería y del atrio.