*** La historia del trabajo artesanal con el barro en ambas localidades, es expuesto a través de 160 piezas que integran la exposición Tonalá y Tlaquepaque, una visión del Bajío
 

*** Después de su exitoso paso por el Museo Regional de Antropología Palacio Cantón, en Mérida, Yucatán, la exhibición permanecerá en el recinto jalisciense hasta el 30 de agosto

 
Al apreciar la calidad y finura de las piezas que integran la exposición Tonalá y Tlaquepaque, una visión del Bajío, esa frontera estética que los especialistas han decretado entre la artesanía y el arte se disipa, destacó Walther Boelsterly, curador de la muestra que se presenta en el Museo Regional de Guadalajara (MRG).

Tras su exitoso paso por el Museo Regional de Antropología Palacio Cantón, en Mérida, Yucatán, la colección llega a otro de los recintos de la red de museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde permanecerá hasta el 30 de agosto.

La exposición está conformada por 160 piezas —entre las que destacan seis del siglo XVIII y el resto de principios del siglo XX hasta la actualidad— procedentes de los acervos del Museo de Arte Popular (MAP), así como de los museos Nacional de la Cerámica, en Tonalá, y Pantaleón Panduro, en Tlaquepaque, Jalisco.

La exhibición muestra la historia del trabajo artesanal con el barro en el Bajío, y de las diferentes técnicas que en dicha labor se utilizan, como el bruñido, bandera, betus, canelo, alta temperatura y petatillo.

La pieza Horno de tepalcates es un ejemplo de la manufactura de estas artesanías; creada con la técnica de moldeado y policromado, muestra sobre una base octogonal escenas de alfareros trabajando en las distintas etapas del proceso de elaboración de piezas en la vida cotidiana, como cazuelas, jarros, cántaros y platos.

A su vez, Tradición Mexicana, obra fabricada con la técnica de petatillo, está compuesta de “cántaro con pedestal”, dos piezas cuyos elementos decorativos muestran la iconografía tradicional tonalteca: venados, flores y soles, así como elementos identitarios de Tonalá (“Pueblo por donde el sol sale”), representados en los personajes de los tastuanes (señores) danzando en el atrio del templo de Santiago Apóstol.

“Independientemente de que se trata de una visión del Bajío, la exposición da cuenta de la riqueza de barro en el estado, que genera todas estas posibilidades, por lo que el guion curatorial se conjuntó a través de las técnicas y formas alfareras, para que los visitantes pudieran tener una visión más clara y, sobre todo, diferenciar cada una de esta técnicas”, comentó Walther Boelsterly.

La exhibición alberga desde piezas finas hasta objetos burdos y primitivos que muestran desde la decoración más sofisticada a la simple, a la cromática del propio barro; ornamentos que abarcan desde la iconografía de flora y la fauna de la región, hasta la manifestación universal de propuestas y conceptos contemporáneos, de escuelas y estilos influyentes en la historia de la plástica vanguardista.

La exposición, de acuerdo con el director del MAP, es una buena oportunidad para revalorar artesanías que son obras maestras de la alfarería mexicana. “Muchas veces las menospreciamos, no en sentido peyorativo, simplemente porque las tenemos a la mano, hemos convivido con ellas todos los días y no les damos la importancia que se merecen”.

Para Boelsterly, el artesano y el artista son creadores, los dos utilizan la imaginación. El hecho de que museos importantes como el Regional de Guadalajara presenten una exposición de esta naturaleza reafirma la idea de que se trata de piezas de arte, “sin importar que en su origen hayan sido piezas de uso utilitario”.

Martelva Gómez Pineda, directora del MRG, coincidió con el curador en el sentido del valor artístico de la artesanía. “Para el museo es relevante poner en valor las piezas que para los jaliscienses son tan cotidianas y que, por esa misma razón, van perdiendo el sentido y el aprecio.

“Esperamos que los tapatíos en particular, y el público en general, se reencuentren con estas obras gracias a la museografía, que le permitirá al visitante encontrar la estética de la técnica, de la forma y del color de cada una de las piezas”, finalizó.

La exposición Tonalá y Tlaquepaque, una visión del Bajío permanecerá hasta el 30 de agosto en la Sala María Izquierdo, del Museo Regional de Guadalajara, ubicado en Liceo 60, colonia Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, de martes a sábado, de 9:00 a 17:30 horas, y domingos hasta las 16:30 horas. Costo: 52 pesos; los domingos la entrada es gratuita.

 

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