Expertos expusieron vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes de México.


Concluye Semana de la Diversidad Sexual


ANTROPÓLOGOS LLAMAN A PROTEGER NIÑEZ

*** Expertos expusieron la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes de México, de caer en las redes de explotación sexual, una forma contemporánea de esclavitud

*** Con la mesa “La comercialización global de la sexualidad”, se realizó el último debate de este foro académico

 
Con un llamado a que nos responsabilicemos como ciudadanía, del destino de niñas, niños y adolescentes de México, vulnerables a caer en las redes de explotación sexual comercial, concluyó en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, la X Semana Cultural de la Diversidad Sexual, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta).

Expertos en el tema participaron en la mesa denominada “La comercialización global de la sexualidad”, en la que, acorde con el lema de este encuentro: ¡Por una niñez y adolescencia libre de violencia!, abordaron desde los alcances de esta problemática en grupos indígenas, hasta los avances en materia legislativa a nivel internacional y nacional, además de discutir sobre el uso de este sector poblacional en la pornografía.

Urgieron a que se otorgue un presupuesto para la aplicación de programas y proyectos en materia de prevención, atención y/o combate a la explotación sexual; así como crear un centro a nivel nacional de atención a las víctimas, homologar leyes en todo el país; y realizar investigación y diagnóstico que muestre la situación de la explotación sexual en todas sus modalidades.

Juan Fernando Viveros, de la asociación civil Unidad de Capacitación e Investigación Educativa para la Participación (UCIEP), quien abordó la problemática en grupos indígenas, indicó que del total de la población indígena, las niñas, niños y adolescentes representan dos millones 642 mil personas.

En ese sentido, destacó que uno de los delitos más “invisibilizados” entre la población indígena de los estados de Yucatán, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Veracruz, Puebla, Hidalgo, San Luis Potosí, Michoacán y Campeche, está el de los matrimonios forzados, que son también una suerte de explotación sexual comercial.

Al respecto, refirió las palabras de un intelectual indígena de la mixteca oaxaqueña, quien le comentó que con este tipo de matrimonios, las aspiraciones de niñas y niños a un mejor nivel escolar y su desarrollo físico, son cortadas por una imposición que se argumenta como parte de las costumbres, orillando a los padres a ver en las hijas a una mercancía que puede solucionar los problemas económicos de la familia y a mantener algunos vicios personales.

“Pero estos matrimonios no sólo ocurren con niños que son forzados por sus padres a contraer nupcias siendo todavía menores de edad; también suele darse el caso de que un padre acuerde con un adulto otorgarle a su hija”.

No obstante, advirtió Juan Fernando Viveros, esta problemática no debe usarse para denostar a las normas sociales y jurídicas, toda vez que los matrimonios forzados no son privativos de los pueblos originarios, se dan en todo tipo de grupos, entre ellos las mafias.

Entre los factores que podrían contribuir a contrarrestar estas situaciones, dijo, se encuentra el impulso de un plan de estudios adecuado, de calidad y pertinente; así como del conocimiento de las leyes nacionales e internacionales; y difundir el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre pueblos indígenas tribales en naciones independientes.

Asimismo, dar a conocer la Convención sobre los Derechos del Niño y su protocolo facultativo relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía, aparte de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

En palabras de Norma Elena Negrete Aguayo, presidenta de Espacios de Desarrollo Integral A.C., la explotación sexual comercial de la niñez y adolescencia es una forma contemporánea de esclavitud y una actividad generadora de ingresos, forzada y dañina, que implica cuatro modalidades de uso: en la pornografía, trata con fines sexuales, turismo sexual y matrimonios forzados.

La también coordinadora nacional de Ecpat (Fin a la prostitución, pornografía y trata de menores con fines sexuales, por sus siglas en inglés) mencionó que aun cuando no hay datos certeros, se estima que dos millones por año, principalmente niñas y adolescentes (lo cual no deja fuera a los niños), ingresan a estas redes de comercio sexual, sobre todo en Asia, África, Europa del Este y Central, y Latinoamérica.

En México, de acuerdo con datos de la Policía Cibernética, de la Policía Federal Preventiva, la explotación sexual de menores a través de Internet, ocupa el tercer lugar de delitos cibernéticos, sólo antecedido por los fraudes y las amenazas. En enero de 2004 se registraron 72 mil sitios de pornografía de menores de edad, a inicios de 2006, ya existían más de 100 mil sitios.

A su vez, la Asociación Buscando a Nuestros Niños ha tratado de clasificar los destinos de la niñez arrebatada de sus hogares, con base en edades: de recién nacidos a 6 años, generalmente es para adopción; de 6 a 10 años, es para su explotación laboral; y de los 10 a 18 años de edad, son utilizados o incorporados a las redes de explotación sexual y comercial.

La doctora Yesenia Peña, coordinadora académica de la X Semana Cultural de la Diversidad Sexual, concluyó que existe un doble juego, en el que si bien se tienen leyes estrictas, también hay un ejercicio común en el que la “impersonalidad” que adquiere la pornografía de niñas, niños y adolescentes, mediante el CD, el DVD, etc., “exime” al usuario de su responsabilidad ética sobre lo que sucede detrás: comercio, explotación, esclavitud.