De izquierda a derecha. Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología; Miguel Ángel Recio Crespo, presidente de Acción Cultural Española; Luis Fernández-Cid de las Alas Pumariño, embajador de España en México; José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura de España; Rafael Tovar y de Teresa, secretario de Cultura, y Teresa Franco, directora general del INAH, durante la inauguración de la exposición El último viaje de la fragata Mercedes.

 

 

* Más de 30 mil monedas, pinturas de Francisco de Goya, documentos históricos y piezas originales de los siglos XVIII y XIX, se presentan en una exposición proveniente de España
 

* El último viaje de la fragata Mercedes trata sobre el hundimiento de la embarcación en 1804, así como el expolio que realizó la compañía Odyssey al yacimiento arqueológico subacuático


Dos siglos después de que la fragata Mercedes, buque de la armada española, fuera hundida por una escuadra británica el 5 de octubre de 1804, parte de sus tesoros fueron expoliados de las profundidades del océano Atlántico por la compañía cazatesoros Odyssey, y con las miles de monedas sustraídas del lecho marino, también emergió la historia de este navío y de los 273 tripulantes que perdieron la vida.

Los sucesos ocurridos en el tornaviaje del Virreinato de Perú al puerto de Cádiz, así como el litigio emprendido por el gobierno español en contra de la empresa norteamericana Odyssey Marine Exploration por el saqueo del yacimiento arqueológico subacuático, son los hilos conductores de El último viaje de la fragata Mercedes, que se exhibirá en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Nacional de Antropología, del 1 de julio al 2 de octubre de 2016.

En conferencia de prensa, Teresa Franco, directora general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señaló que esta exposición incorpora un diálogo profundo entre especialistas y gobiernos. “México y España suscribieron el Memorándum de Entendimiento en Materia del Patrimonio Cultural Subacuático (2014), que es un instrumento innovador en términos internacionales, y a partir del cual hemos tenido actividades conjuntas. En este diálogo internacional está presente el proyecto de investigación Flota de la Nueva España 1630-1631, uno de los hitos que reúne a ambos países en materia de investigación”.

A la reunión con los medios de comunicación asistieron Miguel Ángel Recio Crespo, presidente de Acción Cultural Española; el vicealmirante español Fernando Zumalacárregui Luxán, director del Museo Naval; las comisarias Carmen Marcos y Susana García Ramírez; José Enrique Ortiz Lanz, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH, y Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología.

Miguel Ángel Recio elogió la museografía para esta exposición, “los museógrafos mexicanos han sido capaces de engrandecer todavía más la muestra, que en España ha sido visitada por medio millón de personas, cifra que espera sea rebasada en México”.

Organizada la Secretaría de Cultura, a través del INAH, y por Acción Cultural Española (AC/E), los ministerios de Educación, Cultura y Deporte, así como de Defensa de España, la muestra exhibirá piezas recuperadas del pecio, entre ellas 30 mil monedas de las 600 mil rescatadas—algunas de ellas deformadas por el ataque—, herramientas de trabajo de la embarcación, cañones, retratos de Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma, firmados por Francisco de Goya, y una bandera de más de seis metros de largo utilizada en la batalla de Trafalgar, que era muy similar a la que llevaba el buque de guerra al momento del ataque.

En la exposición también se podrán observar documentos históricos, como los planos elaborados por los marinos a bordo y que señalan los puntos que visitó el navío durante su viaje de ida y vuelta; el listado de los 48 sobrevivientes del naufragio y testimonios de algunos de ellos; la orden que dio el primer ministro y generalísimo de Mar y Tierra, Manuel Godoy, al ministro de Marina, Francisco Pérez de Grandalla, para organizar una escuadra de guerra que recogiera los tributos de la Real Hacienda de Lima y llevarlos a España; además de una reproducción a escala del buque de guerra, entre el conjunto de piezas originales de los siglos XVIII y XIX.

Susana García Ramírez, conservadora del Museo Naval de Madrid y co-comisaria de la exposición junto con Carmen Marcos, del Museo Arqueológico Nacional de España, dijo que parte de estos archivos históricos sirvieron en la batalla judicial librada con éxito por España, para demostrar que los tesoros expoliados por Odyssey en realidad pertenecían a la fragata Mercedes.

La exposición —que ha sido vista en los museos Arqueológico Nacional y Naval de Madrid, en el Arqueológico de Alicante y en el Archivo General de Indias de Sevilla— se originó a partir de la llegada de las 17 toneladas de monedas de reales de a ocho a la península Ibérica, tras cuatro años de litigio en los Estados Unidos (2007 a 2011). “En ese momento se tomó la decisión de realizar una muestra que explicara su origen y pusiera a disposición de todos los ciudadanos ese patrimonio cultural que había sido hurtado”.

A decir de la comisaria, la compañía Odyssey sustrajo algo más que monedas, “se llevó un trozo de historia de España, de toda Europa y del pasado común entre la península Ibérica y América. El buque de guerra español iba cargado con los impuestos para la Corona española recaudados en el Virreinato de Perú, en un periodo en el que las relaciones en Europa eran muy tensas.

Además de monedas, el navío llevaba a bordo 325 personas, entre marinos, civiles y algunos niños; lingotes de estaño y cobre, quina (producto que comercializaba la real botica para la fiebre amarilla), entre muchos objetos más.

Los protagonistas de este suceso histórico son: José Bustamante, quien regresaba a España tras finalizar su cargo como gobernador en Montevideo; Diego Alvear, quien vio morir a su esposa y sus siete hijos en la explosión de la fragata; Graham Moore, comandante de la flota inglesa que ordenó el ataque, y el niño Tomás Iriarte, quien contaba con 10 años al momento del violento suceso.

Susana García precisó que gran parte de esas historias se habría perdido si Odyssey hubiera logrado comercializar los reales de a ocho descontextualizándolos de su origen. “El que España haya ganado el litigio ha marcado un antes y un después para las empresas cazatesoros, porque se demostró que el patrimonio arqueológico sumergido pertenece a la humanidad y nadie tiene derecho de apropiárselo”.

El último viaje de la fragata Mercedes está organizada en tres apartados. El primero da cuenta de las circunstancias históricas en las que se produjeron los hechos en torno a la embarcación, entre finales del siglo XVIII y el inicio del XIX; los motivos del viaje, la flota a la que pertenecía, su ruta, el carácter del cargamento que transportaba y su “tesoro”, y quiénes fueron algunos de los personajes de la batalla.

En el segundo módulo, el visitante conocerá cómo y dónde fue construida la fragata, qué aspecto tenía, cuál era su armamento, cómo fue el combate con la escuadra inglesa, las causas por las que explotó, así como las consecuencias que tuvo el ataque.

El tercer apartado narra el presente: el expolio cometido, lo que ha representado la destrucción de un yacimiento arqueológico, el proceso judicial, la resolución del juicio a favor de España, las actuaciones seguidas tras el regreso de los materiales y, por último, la política dirigida a la defensa del patrimonio arqueológico subacuático y contra el tráfico ilícito de bienes culturales.

La exhibición se complementa con material audiovisual de la batalla, que sirve como introducción a la muestra, elementos escenográficos de realidad aumentada e interactivos que permiten al visitante conocer la historia a través de un viaje al pasado y vivir la experiencia de navegar y combatir en una fragata española en los albores del siglo XIX.

Por su parte la co-comisaria Carmen Marcos señaló que las piezas que forman parte de la muestra pertenecen a diversos acervos tales como el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena, —que tiene a su cuidado todos los fondos de la fragata Mercedes—, Museo Naval, Museo Arqueológico Nacional, Museo del Romanticismo, Archivo General de Indias de Sevilla, el Archivo de la Administración General y han contribuido de manera generosa los descendientes de Diego de Alvear, que prestó parte de sus bienes, así como de Miguel Godoy, quien facilitó una reproducción de la fragata.

La fragata Mercedes inició su viaje el 27 de febrero de 1803, rumbo al Callao, en Lima, con regreso a Montevideo, de donde partió el 9 de agosto de 1804. La flotilla de la armada española navegaba en paz cuando, a un día de arribar al puerto de Cádiz, su travesía se vio interrumpida por el ataque de la escuadra británica que provocó la explosión y hundimiento del navío en aguas del Atlántico, frente al sur de Portugal.

La muestra ofrece al público una aproximación a este hecho histórico y al “tesoro” que transportaba, cuyo valor trasciende el peso de la plata o el oro. El caso ha sentado un importante precedente internacional en la defensa del patrimonio arqueológico subacuático.

 

 

 

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