Maximiliano de Habsburgo

Revisarán los claroscuros de Maximiliano de Habsburgo y el Segundo Imperio Mexicano. Foto: INAH.

 

 

 

*** El INAH desarrollará una mesa redonda en la que participarán el historiador Salvador Rueda y el escritor Héctor Zagal

 

*** El Museo Nacional de Historia será sede del encuentro donde también se hablará sobre Tomás Mejía y Miguel Miramón, y se escenificará la obra Imperio

 

La extraña fascinación que la figura de Maximiliano de Habsburgo ejerce en el imaginario popular, se debe, en buena medida, a que se piensa que somos una nación con una corta realidad democrática y que todavía somos tierra de caudillos, expuso el académico y escritor Héctor Zagal, quien disertará con el historiador Salvador Rueda sobre los claroscuros del emperador austriaco, a 150 años de su muerte.

 

“Segundo Imperio Mexicano” es título de la mesa redonda que se realizará el lunes 19 de junio, a las 18:30 horas, en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec (MNH), en torno a la figura del archiduque, que ha pasado de villano a personaje trágico en la historiografía nacional y en la percepción de algunos sectores de la sociedad.

 

El autor de la novela Imperio, Héctor Zagal, adelantó que en el conversatorio resaltará una serie de mitos que hay alrededor de Maximiliano, como aquel en el que se le suele pensar como un liberal, cuando no lo era.

 

“Se dice que era un hombre de espíritu liberal pero en realidad era un preliberal, venía de la tradición monárquica austriaca donde se acostumbraba tratar con diversos reinos, leyes, pueblos. Por otro lado, era regalista, doctrina en la que el catolicismo está subordinado al Estado, y esto es lo que algunos han confundido con liberalismo”, comentó el profesor investigador de la Facultad de Filosofía de la Universidad Panamericana.

 

Zagal mencionó que lo anterior explica, por ejemplo, su interés por aprender náhuatl, o que haya decidido defender la propiedad comunal de los pueblos indígenas, contrario a los liberales, quienes eran enemigos de este tipo de posesión de la tierra.

 

También, como hombre del antiguo régimen, buscó someter a la Iglesia católica, por eso, en la época del Imperio Mexicano comenzó a correr entre los conservadores aquella expresión: “Juárez indito, Juárez güerito, los dos igualitos”, para decir que tan liberal era uno (Juárez) como el otro (Maximiliano), expresó Zagal.

 

Otra de sus reflexiones es sobre el pensamiento de los mexicanos en esa época, algunos de los cuales habían luchado en la Guerra de Independencia y, sin embargo, estaban tan desalentados que buscaron a un gobernante extranjero para que llevara las riendas del país.

 

Para el escritor, Maximiliano era un personaje ingenuo, romántico y, por supuesto, ambicioso, incapaz de advertir que el Imperio Mexicano, desde su inicio, era inviable desde el punto de vista económico.

 

“El objetivo de la mesa es revisar al personaje con sus luces y sombras, en contraparte de esa historia simplista que también ha presentado a un Juárez impoluto, falso, un liberal que preparó los terrenos para el desmantelamiento y despojo de las propiedades indígenas”, manifestó.

 

Salvador Rueda, director del MNH, expresó que la historiografía moderna no pretende volver a subir al banquillo de los acusados a estos personajes, sino entender su contexto, circunstancias y proporción humana.

 

Añadió que Maximiliano ha pasado de ser un villano a un personaje trágico, en primer lugar porque en el transcurso de los últimos 20 años se habla del Segundo Imperio como un falso gobierno, cuando en realidad lo fue tanto como el republicano. “Al no juzgarlo como una parodia o seudogobernante, sino como lo que fue, un emperador, se empieza a ver qué sucedió con él”.

 

Previamente, a las 17:15 horas, Rafael Chávez, historiador del MNH, y Jesús García, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, hablarán sobre Tomás Mejía y Miguel Miramón, fusilados junto con Maximiliano.

 

El investigador del MNH refirió que tanto a Mejía como a Miramón, mucha gente los tilda de traidores, inclusive, hay quien dice que la T en la tumba de Mejía (en su epitafio sólo aparece T. Mejía) es una alusión a “traidor”, pero en realidad es la inicial de su nombre: Tomás.

 

Por su forma de pensar, su moral y creencias (católico), Mejía apoyó a Maximiliano, ya que éste profesaba la misma religión y había prometido que la iba a defender. “No era un devoto fanático, amaba al país y quería que se terminara la guerra y, sobre todo, veía al culto como un instrumento moral de unión”.

 

Para concluir las actividades, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentará, a las 20 horas, la puesta en escena Imperio, basada en la novela de Héctor Zagal. Se trata de un monologo interpretado por Ricardo Kleinbaum, en el que se exponen los últimos momentos del monarca europeo, que también fueron los del Segundo Imperio Mexicano, antes de su fusilamiento.

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Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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