Reconocimiento

Diego Prieto, titular del INAH, entregó un reconocimiento al pintor Antonio González Orozco, cuyo mural Entrada triunfal de Benito Juárez al Palacio Nacional, cumple 50 años. Foto: Melitón Tapia, INAH.

 

 

 

*** Diego Prieto, titular del INAH, entregó un reconocimiento al pintor Antonio González Orozco, por los 50 años de su mural Entrada triunfal de Benito Juárez al Palacio Nacional

*** El Museo Nacional de Historia fue la sede del acto conmemorativo en el que participaron el historiador Alejandro Rosas y la investigadora Guillermina Guadarrama

 

En el marco de la conmemoración del 150 aniversario de la entrada triunfal del Benemérito de las Américas a la Ciudad de México, efectuada en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, Diego Prieto, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), entregó al pintor y muralista Antonio González Orozco, un reconocimiento por los 50 años de su mural Entrada triunfal de Benito Juárez al Palacio Nacional.

El antropólogo destacó que el reconocimiento —un diploma y una réplica en plata del chapulín de carneolita, símbolo de Chapultepec— es un  homenaje al artista y difusor de los emblemas de la nación, “al gran muralista que es Antonio González Orozco, quien también fue orgullosamente trabajador del INAH y sigue siendo miembro de esta gran comunidad”.

Como parte de la conmemoración, en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, se efectuó una jornada académica en la que el historiador Alejandro Rosas enfatizó que la entrada triunfal de Benito Juárez a la Ciudad de México, el 15 de julio de 1867,  significó la victoria definitiva del pensamiento liberal y del proyecto de una República donde privaría el principio de igualdad ante la ley.

En el evento organizado por el INAH, el catedrático e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comentó que el regreso de Benito Juárez —quien dejó la capital durante cuatro años para luchar contra la Intervención Francesa y el Segundo Imperio—, fue el corolario de un periodo intenso de guerras, rebeliones, golpes de Estado y esfuerzos por establecer la República, etapa que inicio en 1858 con la Guerra de Reforma, y concluyó con la caída de Maximiliano en 1867.

“Su entrada es el triunfo de la Reforma, de la separación Iglesia-Estado y, sobre todo, del principio básico de liberalismo político, de la igualdad ante la ley. Estamos celebrando la segunda independencia de México, como lo repitió cientos de veces en discursos, cartas y en cualquier mensaje que dio Juárez, desde que abandonó la Ciudad de México, en 1863, para defender la República”, afirmó el historiador.

El autor de la trilogía Érase una vez en México, relató que ese día, el Benemérito de las Américas, antes de entrar al Centro Histórico, detuvo la caravana encabezada por su carruaje (que se exhibe en el MNH) a la altura de la Alameda Central, donde esperó el momento propicio para ingresar a la Plaza Mayor. Desde ese momento, la avenida que conocemos como Juárez tomo su nombre. Un detalle interesante es que Porfirio Díaz, quien había tomado la ciudad desde junio, no izó la bandera en Palacio Nacional, esperó que fuera el presidente Juárez quien lo hiciera.

En aquella época, en un Zócalo arbolado, el momento de su entrada triunfal fue de júbilo, apoteósica, era una victoria que quizá nadie esperaba. México demostró, con el fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo, que no era terreno fértil para ambiciones de nadie, subrayó.

El historiador de la UNAM destacó que fue precisamente durante este acto cuando Benito Juárez dijo la famosa frase: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Y aunque hay quienes dicen que no era original de él —añadió Alejandro Rosas—, se inspiró en la obra de Immanuel Kant, La paz perpetua, para dicho apotegma.

“Los invito a celebrar porque son de esos momentos que nos demuestra la historia que, a pesar de que toda la adversidad ciñe o está en ciernes sobre México, al final, sí hay lugar para revertir las cosas y darle la vuelta a las circunstancias, lo que parecía imposible, Juárez lo logró, el triunfo de la República”, puntualizó.           

Sobre el mural de González Orozco, Rosas destacó su sobriedad y sencillez, que lo alejan totalmente de ese nacionalismo revolucionario que ocupó toda la segunda mitad del siglo XX, y que nos pone en un momento íntimo para la patria, en un momento que fue fundamental para la república.      

Por su parte, Antonio González Orozco, quien plasmó este histórico suceso en la obra Entrada triunfal de Benito Juárez al Palacio Nacional, recordó que el proyecto del mural le fue encargado por el entonces director del recinto, Antonio Arriaga Ochoa, en 1967, como parte de las actividades para conmemorar el centenario del Triunfo de la República.

El artista plástico, de 84 años de edad, quien fuera restaurador en el MNH, y alumno de Diego Rivera en la Antigua Academia de San Carlos, mencionó que la obra (de 6 por 4.5 metros) consigna la presencia de la carroza de Juárez frente a Palacio Nacional, de donde desciende acompañado de José María Iglesias y Sebastián Lerdo de Tejada, además se aprecia a los generales Mariano Escobedo e Ignacio Mejía, entre otros; en la parte superior izquierda, sobre un caballo blanco, aparece Porfirio Díaz.

“Cuando trabajaba el rostro de Benito Juárez, al verlo desde abajo, no me convencía como cuando lo veía desde arriba, se me desdibujaba por completo. Fue una verdadera lucha plasmar su expresión facial. Subía, bajaba y así estuve hasta que me convenció la imagen”, detalló el dibujante, grabador y escultor.

Durante su labor creativa, González Orozco coincidió con otros muralistas, como David Alfaro Siqueiros, quien estaba pintando la obra Del porfirismo a la Revolución; Juan O´Gorman, quien acaba de realizar el Retablo de la Independencia, y Jorge González Camarena, que trabajaba en el mural La Constitución de 1917.

También recordó la ocasión cuando el grabador Leopoldo Méndez le preguntó por qué no empezaba a trabajar si ya tenía todo listo y él le respondió que le daba miedo. “Lo entiendo —dijo Méndez— porque sabe qué, a mí me pasa lo mismo. El único consejo que le puedo dar es que se trepe al andamio ya, usted tiene con qué hacerlo y lo va a hacer, súbase y comience. Al día siguiente empecé a trabajar”.

En el acto conmemorativo, la investigadora Guillermina Guadarrama, del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap), del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), habló de las cualidades estéticas de la obra de González Orozco en la ponencia Una aportación plástica a la formación de la identidad de la nación mexicana. Mientras que Gaspar Antonio Ruiz Tenorio, comendador del Supremo Consejo de México, disertó sobre el pensamiento masón de Juárez.

En el pódium también estuvieron: Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, quien moderó el evento, y el general de División Diplomado de Estado Mayor, Uribe Toledo Sibaja, en representación del secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos.

 

 

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