Zona Arqueológica de Teotihuacan. Foto: Mauricio Marat, INAH.

 

 

 

*** El patrimonio arqueológico del país suma cerca de 50 mil sitios arqueológicos inscritos en el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos
 

*** Se realizó el Congreso sobre Gestión Intercultural. Puntos de encuentro y articulación a 10 años de camino

 

La gestión del patrimonio arqueológico es un tema poco desarrollado y estudiado en México, al menos consistentemente. Necesita ser sujeto de un profundo debate del que surjan uno o más modelos políticos, que no se limiten conceptual y prácticamente a la administración de los bienes arqueológicos, sino que asuman una dimensión tal, que encause las soluciones posibles a las circunstancias que enfrenta en la actualidad, destacó el arqueólogo Luis Antonio Huitrón Santoyo.

En representación de Diego Prieto, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el titular de la Dirección Operación de Sitios expuso que la institución impulsa, desde los años noventa, el desarrollo de iniciativas para la conservación y gestión del patrimonio arqueológico, que ahora son referentes fundamentales para entender los procesos de construcción y consolidación de una política oficial para la gestión y manejo de sitios patrimoniales.

En su participación en el Congreso sobre Gestión Intercultural. Puntos de encuentro y articulación a 10 años de camino, que tuvo como sede la Dirección de Estudios Históricos del INAH, Huitrón Santoyo dictó la conferencia La gestión del patrimonio arqueológico. Notas sobre la construcción de un modelo de intervención institucional, en la que se refirió a la labor que el instituto ha realizado en la materia.

En el congreso, organizado por la UNAM, a través de la Licenciatura de Desarrollo y Gestión Intercultural, de la Facultad de Filosofía y Letras, Antonio Huitrón reconoció la realización de este encuentro que forma parte de la celebración de los 10 años de creación de esta carrera, el cual permite efectuar uno de los ejercicios más contemporáneos de las ciencias antropológicas y las humanidades: la gestión intercultural.

Compartió lo que ha significado para el INAH la construcción de un marco de acción para la protección de los bienes del pasado, cuya conservación es una función social que involucra el reconocimiento de categorías de análisis y de acción institucional y colectivas.

Manifestó que en términos generales patrimonio cultural se concibe como el conjunto de bienes materiales e inmateriales heredado del pasado, que se disfruta en el presente y que se debe conservar para el futuro. En los últimos años se ha ampliado considerablemente la conciencia de su riqueza y vulnerabilidad, lo que ha generado reflexiones y acciones diversas para su protección y conservación desde una perspectiva integral.

En ese sentido, patrimonio arqueológico es un bien, propiedad de la nación, inalienable, de utilidad social y de índole educativa y cultural, que contribuye a conformar la identidad nacional del pueblo mexicano. Se trata de un recurso no renovable sujeto a permanentes amenazas y presiones de orden natural y antrópico, y en los últimos años ha sido un elemento central en la agenda y política pública, como un producto predominante de las actividades económicas relacionadas con el turismo nacional e internacional.

“El INAH, siguiendo el mandato que le confiere el Estado mexicano, es garante de la protección, investigación, conservación y difusión del vasto patrimonio arqueológico, que suma ya cerca de 50 mil sitios arqueológicos inscritos en el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos, de los cuales sólo 189, distribuidos en los 31 estados y la Ciudad de México, cuentan con condiciones para su visita pública”, explicó.

Dado que el patrimonio no es inerte, sino una constante recreación asociada a la formación de identidades individuales, grupales o nacionales, en el proceso de su activación realizado por el INAH en estos últimos años, acciones como la investigación regional, la preservación del patrimonio arqueológico, la articulación de políticas regionales y nacionales, la participación de la sociedad local, entre otros, han sido factores clave para la planificación responsable con miras a diversificar la propuesta educativa, cultural y turística de los territorios con potencial arqueológico, con impactos positivos en el orden social y económico de éstos.

“En este orden de ideas, se han formalizado recientemente la apertura de más de 15 nuevos espacios patrimoniales: tres en Chiapas: Lagartero, Iglesia Vieja y Chiapa de Corzo; en Oaxaca, Atzompa y Copalita; Tancama, en Querétaro; Pahñu, en Hidalgo; Plazuelas, Cañada de la Virgen y Cóporo, en Guanajuato; Soledad de Maciel y Tehuacalco, en Guerrero; San Miguelito, en Quintana Roo; Tecoaque, en Tlaxcala; Trincheras, en Sonora, y recientemente Tehuacán y Teteles de Santo Nombre, en Puebla”.

El INAH ha revisado y mejorado en los últimos años, con base en las múltiples experiencias acumuladas y en congruencia con los lineamientos normativos aprobados en materia de manejo y operación de zonas arqueológicas, un modelo de planeación para la gestión y manejo integral del patrimonio arqueológico: el Plan de Manejo. Se trata de un instrumento de política institucional, resultado de un extenso proceso de planificación, por medio del cual se asegura la dirección de los procesos de conservación, investigación, protección, difusión y administración.

“Este instrumento actúa en dos escenarios: uno precisa su carácter de guía, donde se plasman los principios generales y los lineamientos estratégicos para la conservación y transmisión de los valores patrimoniales a largo plazo. Y en el otro, define un espacio de diálogo y acuerdo, que fomenta la acción concertada entre el sector público y la sociedad para lograr un mayor compromiso y participación en la conservación integral del patrimonio arqueológico”, comentó.

Destacó que en los casi 15 años de impulso a una política de manejo, que apuntó su éxito en la elaboración de planes de manejo —como el único instrumento para enfrentar las problemáticas diversas y complejas en las zonas arqueológicas abiertas al público—, hoy en día existe un ambiente propicio para el planteamiento de perspectivas hacia la conservación integral e integrada de los recursos arqueológicos.

“El panorama muestra una perspectiva, en primer plano, positiva y alentadora para el manejo del patrimonio arqueológico bajo un enfoque integral y conducido por criterios de participación colectiva, en el que, por supuesto, las reglamentaciones que gobiernan su uso y disposición para la sociedad, deben ser observadas y acatadas con efectividad por la totalidad de actores o sujetos involucrados”, finalizó Antonio Huitrón Santoyo.

 

 

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