La antropóloga Aída Castilleja, el embajador canadiense Pierre Alarie, Jean-Marc Blais, titular del Museo Canadiense de Historia; y Gloria Artís, directora del MNC. Foto: Alicia Santiago, INAH.

 

*** Más de 50 objetos, entre artefactos inuit, fotografías y modelos a escala de motonieves, hablan de cómo ese pueblo convive y se sobrepone a la nieve

 

*** El montaje se desarrolla en el marco del sesquicentenario de la Confederación Canadiense


    

 

La milenaria relación de los canadienses con la nieve, así como las innumerables maneras en que los habitantes de ese país norteamericano se vinculan con dicho elemento natural, calmo y hermoso cuando cae en pequeños copos al tiempo que fiero e implacable cuando se precipita en tormentas, llegan al Museo Nacional de las Culturas (MNC) en la exposición temporal Nieve. Los canadienses y el frío.


El acto inaugural de esta muestra, desplegada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Embajada de Canadá en México, estuvo encabezado por Pierre Alarie, titular de dicha oficina diplomática, así como por Aída Castilleja, secretaría técnica de la institución, en representación del director general, Diego Prieto Hernández.


Ante funcionarios como Jimena Lara, directora de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Cultura; José Enrique Ortiz Lanz, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH; Jean-Marc Blais, titular del Museo Canadiense de Historia; Nicolas Gauvin, director de Gestión y Socios Comerciales del recinto norteamericano; y de Gloria Artís, directora del MNC, la antropóloga Aída Castilleja calificó a la exhibición como una muestra palpable del fuerte vínculo entre México y Canadá.


“Nos sentimos muy honrados por la llegada de esta notable exposición, cuyos contenidos hermanan visiones antropológicas, etnográficas, culturales y artísticas en torno a un fenómeno natural que atañe a todos los habitantes de Canadá”, señaló.


El embajador Pierre Alarie comentó que luego de ser vista en su país por más de 420 mil personas, ésta es la primera vez que la exhibición se instala en una sede internacional.


Asimismo, comentó que el montaje se desarrolla en el marco del sesquicentenario de la Confederación Canadiense, conmemoración que ha supuesto incluso mayores acercamientos diplomáticos y de colaboración entre ambas naciones. “No hay mejor momento para el intercambio cultural de nuestras naciones que ahora”, celebró.


Por su parte, en un recorrido a medios por la exposición, el titular del Museo Canadiense de Historia, Jean-Marc Blais, indicó que se reúnen más de 50 objetos —entre ropa antigua y moderna para nieve, trineos, esquíes, raquetas, trofeos de deportes invernales, fotografías, afiches publicitarios, partituras y poemas— pertenecientes a ese importante recinto con sede en Gatineau, provincia de Quebec.


La muestra, dijo, está dividida en cinco núcleos temáticos. El primero, “Los canadienses y la nieve”, da cuenta de cómo este elemento incide en la vida social, artística, económica y deportiva del citado país. Algunas de las fotografías que se exhiben en este apartado son resultado de una convocatoria hecha para que los ciudadanos canadienses compartieran con el mundo sus propias historias con ese elemento.


Dentro del segundo núcleo, “Adaptación”, se muestran algunos de los implementos que desde tiempos remotos usan los pobladores para adecuarse a la nieve. Entre ellos destacan anteojos de madera de la cultura inuit, o bien los guantes, las polainas y otros utensilios portados por los primeros exploradores del Ártico en el siglo XIX.


En esta misma línea, el apartado “Innovación” analiza con ilustraciones y modelos a escala, cómo a través del ingenio, las ciudades y los medios de transporte se han sobrepuesto a escenarios que por mucho tiempo fueron insondables, ello a través de vehículos como las motonieves y herramientas como las barredoras de vías férreas.


En la sección denominada “Pasión”, se da a conocer la forma en que, entre 1850 y 1890, comenzaron a establecerse a lo largo y ancho de Canadá los primeros clubes y torneos en torno a los deportes invernales. El hockey sobre hielo, el curling, el patinaje artístico, el snowboarding y el esquí de velocidad son solo algunos ejemplos.


Finalmente, en “Inspiración” se habla de las incontables maneras en que la nieve ha alimentado durante siglos la imaginación de los artistas canadienses. Se exhibirán fotografías, afiches publicitarios, partituras musicales, vajillas de porcelana y otros objetos domésticos.


Entre los elementos que sobresalen en este apartado se encuentran reproducciones de poemas como el titulado Tarde de invierno, de Émile Nelligan, considerado el autor simbolista predilecto del Canadá francófono, o bien, de la obra La llamada de lo salvaje, escrita por el ‘bardo del Yukón’, Robert William Service.


Cabe destacar que la exposición contará con una zona lúdica en la que los visitantes podrán tomarse una fotografía con un fondo nevado artificial, inspirado a su vez en los estudios fotográficos de la época victoriana que recreaban idílicos paisajes helados sin exponer sus equipos al frío y sin obligar a sus modelos –quienes debían conservar sus poses durante mucho tiempo– a padecer las inclemencias del clima.


El Museo Canadiense de Historia es una de las instituciones culturales más grandes e importantes de Canadá. Su recinto sede no solo recibe a un millón de visitantes anuales en promedio, aloja también a oficinas investigativas de primer orden en cuanto a historia, arqueología y etnología. Asimismo, resguarda más de tres millones de artefactos y objetos históricos de carácter patrimonial para esa nación.


La exposición temporal Nieve. Los canadienses y el frío permanecerá hasta abril de 2018, en la Sala Internacional del Museo Nacional de las Culturas (Moneda Nº 13, Centro Histórico de la Ciudad de México) con acceso gratuito.

 

 

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