Legado artístico rescatado

Especialistas del INAH trabajan en la conservación, catalogación y digitalización de las 90 obras de este tipo, pertenecientes al Museo Nacional del Virreinato.


Patrimonio documental


RESCATAN LEGADO ARTÍSTICO Y MUSICAL DE LIBROS DE CORO

*** Especialistas del INAH trabajan en la conservación, catalogación y digitalización de las 90 obras de este tipo, pertenecientes al Museo Nacional del Virreinato

*** Las obras de gran formato datan de los siglos XVI al XIX y contienen los textos y música de  las misas y el oficio divino que celebran las comunidades religiosas de la época virreinal

 

El acervo de los libros de coro del Museo Nacional del Virreinato (MNV), integrado por 90 ejemplares de los siglos XVI al XIX, es sometido a labores de conservación, catalogación y digitalización, a fin de garantizar su preservación y difundir su contenido que ha permanecido resguardado durante varias centurias entre enormes pastas de madera, trabajo que dio comienzo con la atención de 14 obras de incalculable valor artístico y musical.

Dichos volúmenes novohispanos y europeos, que albergan las obras musicales que acompañaban las grandes celebraciones religiosas de la época virreinal de México, son considerados la colección más importante en su tipo que resguarda el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Se trata de un proyecto interdisciplinario gestionado por la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH, en colaboración con el MNV y el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical (Cenidim), del Instituto Nacional de Bellas Artes, en el que participan restauradores, musicólogos, historiadores de arte y un fotógrafo.

“Entender un objeto tan complejo como un libro de coro no se puede hacer sólo desde el ámbito de la conservación, por ello contamos con la asesoría de historiadores de arte, musicólogos que hacen el inventario de la parte litúrgica y musical, y los restauradores que se avocan al registro en cuanto a técnica de manufactura y alteraciones, para proponer intervenciones puntuales.

“Este trabajo se inició hace unas semanas y se prolongará hasta octubre próximo, ya que se tiene contemplado atender toda la colección del museo; cada mes se trasladará un lote de 15 libros a la CNCPC, en mayo se trabajará con 14 tomos y 50 folios de pergamino sueltos”, informó la restauradora Thalía Velasco Castelán, responsable del proyecto.

“Esta labor tiene dos antecedentes: un programa del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el que se catalogaron y mejoraron las condiciones de resguardo de más de 120 libros de coro que habían permanecido ocultos en la Catedral Metropolitana.

“Y en lo que concierne al INAH, hace dos años financió un proyecto para el registro y estabilización de los libros del fondo reservado de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, por ello se consideró importante atender otro acervo del Instituto, en este caso los libros de coro del Museo Nacional del Virreinato, lo que permitirá por primera vez dar a conocer el contenido de estas obras”, destacó la restauradora.

Uno de los 14 libros de coro mide aproximadamente 60 cm de ancho, casi 1 m de largo y su espesor oscila entre los 10 y 15 cm; se componen de alrededor de 100 folios de pergamino escritos a mano con tinta ferrogálica, y las letras capitulares son de gran tamaño y están decoradas e iluminadas profusamente.

Estas obras —que pesan entre 20 y 30 kg— fueron cosidas con hilos muy gruesos, y las tapas de madera con recubrimientos de piel tienen herrajes y punteras de metal; su tamaño se debe a que tenían que ser vistos por todas las personas que conformaban los coros catedralicios, señaló Thalía Velasco, restauradora de documentos gráficos de la CNCPC.

Además de su riqueza artística, los libros de coro resguardan un legado musical de gran trascendencia como el canto gregoriano o llano —música vocal tradicional de la liturgia cristiana inscrita en latín—, y la melodía polifónica creada por destacados compositores europeos y novohispanos.

Respecto a las labores que conciernen a este proyecto, los restauradores primero revisan si los libros tienen foliación, de lo contrario se realiza en ese momento para determinar el número de páginas, posteriormente se limpia hoja por hoja con ayuda de una brocha y aspiradora, en este proceso los especialistas se cubren con trajes especiales para protegerse de las partículas que desprenden los documentos antiguos. Luego se hace un registro meticuloso de la técnica de manufactura y las alteraciones de cada obra.

“Durante esta labor se determina el estado de conservación de los tomos a fin de conocer si requieren alguna restauración, esto se realiza cuando se trata de un ataque de hongos o un problema estructural que puede dañarlos.

“Tomando en cuenta el formato, la antigüedad y el constante e intenso uso al cual fueron sometidos estos libros, llama la atención el estado de conservación de los textos y las iluminaciones. En algunos casos las encuadernaciones sólo presentan abrasión en la piel, en otros casos se observan deterioros estructurales, los que se derivan del peso y el manejo al cual estaban expuestos”, explicó la especialista del INAH.

En este lote tenemos un caso excepcional, se trata de un libro de origen sevillano, de la primera mitad del siglo XVI —el más antiguo de este compendio—, que presenta problemas mayores debido a que en el siglo XVIII fue repintado, lo que ocasionó craqueladuras en la tinta. Aún no se determina el proceso que se efectuará, sin embargo, lo primero que se atenderá será la fijación de las tintas.

Paralelo a la limpieza y revisión de los libros, dos musicólogos del Cenidim hacen un registro del contenido musical, y en el caso de los 50 folios en pergamino sueltos revisarán de qué oficio divino o pasaje se trata, a fin de ubicar a qué tomo pertenecen.

“Finalmente, un especialista realizará el registro fotográfico detallado de cada uno de los volúmenes (hojas, tapas, herrajes); la idea es que con este material se conforme un catálogo digital de alta resolución que más adelante esté disponible al público, lo que permitirá un mayor alcance de estos materiales cuyo uso es restringido.

“Con este tipo de trabajos, la CNCPC establece una política de atención a los acervos que tiene el INAH, no sólo en materia de conservación sino para estabilizar, registrar y difundir las colecciones de documentos antiguos; además de que esta labor sea la génesis de futuras investigaciones para ampliar el conocimiento del patrimonio documental de México, concluyó Velasco Castelán.

En su oportunidad, Silvia Salgado Ruelas, historiadora de arte de la UNAM —quien trabajó en la catalogación de los libros de coro de la Catedral Metropolitana— indicó que este tipo de proyectos ayudarán a enriquecer lo que hasta ahora se sabe de los libros de coro; en el caso del acervo del MNV con los recientes estudios se ha podido determinar que no sólo proceden de la Catedral, sino también de la Biblioteca Nacional de México.

Los trabajos en materia de conservación, catalogación, interpretación musical y registro fotográfico que actualmente desarrolla la CNCPC permitirán que se valore aún más estos objetos, legado de la cultura europea y cristiana. La investigación sobre estos ejemplares a nivel mundial es incipiente, España ha empezado a hacerlo, por ello la importancia recae en que México está aportando una metodología de estudio para que se recupere un patrimonio que estuvo dormido por siglos, finalizó Salgado Ruelas.