*** Con esta velada musical, el Festival de Música de Morelia se unió a los festejos del recinto del INAH

*** El programa incluyó el estreno en México de la obra Tu aliento reposa sobre el cielo de agosto, del suizo Alfred Zimmerlin, así como piezas de Mozart, Britten y Beethoven

 

Con la celebración de un concierto de gala por parte del prestigiado ensamble suizo Camerata Bern, el Festival de Música de Morelia festejó al Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, en su 70 aniversario.

Las sonoridades clásicas y los lenguajes contemporáneos de la música de concierto se apreciaron en el recinto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde el ensamble helvético, fundado en 1962, dio muestras del porqué es considerado por los especialistas como una de las más importantes orquestas de cámara.

Tras los agradecimientos y felicitaciones al museo y al INAH, por parte de la directora del festival musical, Verónica Bernal Vargas, dio inicio el torrente sonoro que abriría la noche con una obra clásica del romanticismo europeo: Sinfonía Salzburgo en Re mayor KV 136, de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791).

Estructurada en tres movimientos: Allegro, Andante y Presto, la pieza muestra la clara influencia sonora que las sinfonías italianas tuvieron en Mozart, resultado de su paso por el país de la bota.

Así, bajo la tutela de la violinista Antje Weithaas y con una precisión interpretativa de destacar, la orquesta de cámara abordó vivazmente las primeras notas de la obra en la cual destacaron los violines primeros, entre ellos, Sarah Christian quien —con una sonrisa de complicidad— marcaba junto con la directora los cambios sonoros en cada movimiento.

La libertad interpretativa, no como una técnica virtuosa sino como un recurso para abordar aspectos expresivos a partir de un motivo sonoro, es la base de su Variación…, donde lo mismo se escuchan sonoridades italianas, la candidez musical del romance francés, las armonías del vals vienés o el poderoso sonido de la Marcha fúnebre, un guiño a las melodías mahlerianas.

Para cerrar la velada musical, el ensamble interpretó la Sonata para violín y piano No .9 en la mayor op. 47 “á Kreutzer”, en transcripción para orquesta de cuerdas, de Ludwig van Beethoven (1770-1827).     

Con una duración inusual (cerca de 40 minutos), la obra fue perfecta para el lucimiento de la depurada técnica que Antje Weithass posee en el violín. La directora de la orquesta de cámara se ubicó al centro del escenario, donde demostró ser una de las solistas más importantes del mundo.

La temperamental interpretación que Weithass hizo de la pieza que Beethoven le dedicara al violinista francés Rodolphe Kreutzer, llevó al auditorio por los frenéticos sonidos del Adagio sostenuto-Presto, para reposar en lo contemplativo del Andante con variazioni, y concluir con la vivacidad y la abundancia auditiva del Presto.

Una cerrada ovación despidió a una de las orquestas de cámara más importantes del mundo, que compartió su virtuosismo interpretativo como parte de la celebración por el 70 aniversario del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, con un programa que reunió variedad y amplitud.