conversatorio

Los ejes planteados fueron: motivo que les llevó a dedicarse a la disciplina antropológica; tres personas que marcaron su carrera; importancia, complejidades para la mujer antropóloga. Foto: Melitón Tapia, INAH.

 

*** Se realizó el conversatorio “Mujeres antropólogas: experiencias de campo”,  en la Coordinación Nacional de Antropología del INAH

 

*** Su titular, María Elisa Velázquez, señaló que la actividad pretende conocer la experiencia teórica de las antropólogas y su quehacer en campo


 


“El rol que tenemos las mujeres dentro de la sociedad nos obliga a ser madres (en mi caso) y antropólogas a la vez, es una responsabilidad que tenemos que saber entender y ejercer de la mejor manera”, señaló María Elisa Velázquez, titular de la Coordinación Nacional de Antropología (CNA), al participar en el conversatorio “Mujeres antropólogas: experiencias de campo”, realizado en conmemoración por el Día Internacional de la Mujer.


Organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el evento académico tuvo lugar en el Auditorio Leonardo Manrique de la CNA, con la participación de Citlali Quecha Reyna, antropóloga social por la ENAH y doctora en antropología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Laura Raquel Valladares de la Cruz y Paula Soto Villagrán, connotadas antropólogas y docentes de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).


La doctora Velázquez comentó que dicho espacio de reflexión no sólo intenta escuchar la experiencia teórica de cada una de las participantes, sino conocer el trabajo antropológico de la mujer en campo.


Indicó que el encuentro nació a partir de un diálogo interno que tuvieron las mujeres que laboran en la CNA, con el fin de observar la realidad de la antropología contemporánea, a partir de la visión de investigadoras de distintas generaciones. Es un primer ejercicio que tiene como objetivo generar un grupo de trabajo sobre la antropología mexicana femenina. 


“Para la elección de una carrera profesional, más que el género, creo que influye el contexto de vida, las preocupaciones que tienes de niña y las experiencias sociales”, expresó. 


La actividad académica fue moderada por la doctora Gabriela Iturralde, directora de Vinculación, Capacitación y Extensión Académica de la CNA, y tuvo una dinámica de pregunta y respuesta, para ello se formularon siete cuestionamientos que respondieron cada una de las participantes.


 Los ejes planteados fueron: motivo que les llevó a dedicarse a la disciplina antropológica; tres personas que marcaron su carrera; importancia, complejidades para la mujer antropóloga; estrategias para acceder a espacios que históricamente han sido ocupados por hombres; cómo lo académico se compagina con los otros roles de la mujer dentro de la sociedad; retos dentro del quehacer disciplinario; y recomendaciones para las jóvenes en formación que se van a dedicar a la antropología.


Citlali Quecha Reyna, quien nació en el seno de una familia binizáa, es decir, zapoteca del Istmo de Tehuantepec, indicó que a pesar del interés de sus padres para que ella fuera contadora o abogada, decidió dedicarse a la antropología influenciada por un profesor en la preparatoria, a partir de ahí, nació su interés por conocer otros pueblos y comunidades, lo que la llevó a incursionar en temas como infancia, religiosidad, migración y, recientemente, afrodescendencia.


La doctora Laura Valladares comentó que desarrolla una antropología comprometida con la diversidad y los derechos humanos, donde ella no es protagonista, sino una mujer comprometida con la alteridad.


“La antropología llega a nuestras vidas y nosotros a ella, tenemos el privilegio de ver otras comunidades, otras formas de vida. Llevo abrazada a la antropología por casi 40 años cuando ingresé a la ENAH, ahí pude ver esa otra alteridad de manera abrupta con el estudio del marxismo y la enseñanza de profesores  interesados en la realidad latinoamericana”.


Añadió que las antropólogas pertenecen a una comunidad particular  que construye mundos donde conviven muchas formas de pensamiento.


Por su parte, Paula Soto (de origen chileno), manifestó que se considera  como una mujer nómada, pero ese nomadismo lo interpreta como una condición teórica y existencial. Una inclinación hacia lo que ha denominado  antropogeografía feminista.


“La geografía humana me ha permitido ver la importancia del sentido del lugar, y la antropología como una forma de entender esas múltiples diversidades culturales que se entretejen. Lo que no ha cambiado y sigue siendo permanente es la mirada feminista de la realidad, el compromiso con el avance, la autonomía y defensa de los derechos”.


Como parte del evento y  para involucrar al público asistente, se creó una línea del tiempo dividida en décadas que abarcó de 1900 a 2010, en donde cada uno de los asistentes colocaba algún detalle, momento, circunstancia o evento que haya marcado su trayectoria antropológica o que motivara su acercamiento a la disciplina científica.


Para concluir la actividad académica, la doctora Iturralde dijo que es necesario empezar a generar encuentros entre el gremio femenino de la antropología para compartir experiencias que construyan conocimiento e involucrar a más mujeres en el tema para abrir así otros campos de estudio.

 

 

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