Fungía como coordinadora del Proyecto Especial de Conservación Cacaxtla-Xochitécatl. 

 

Beatriz Palavicini Beltrán, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), quien en los últimos años dedicó su labor profesional a restituir los valores históricos y arquitectónicos de la Zona Arqueológica de Cacaxtla, Tlaxcala, falleció en la ciudad de México el sábado 9 de mayo, a los 42 años de edad, víctima de un mal hepático.

Junto con la restauradora Diana Molatore, Palavicini estuvo al frente —hasta el momento de su deceso—del Proyecto Especial de Conservación Cacaxtla-Xochitécatl, trabajos que brindaron a ese sitio prehispánico una mayor integridad no sólo en lo que respecta a su imagen sino también en su devenir, al esclarecer aspectos como su patrón de asentamientos y periodos cronológicos.     

Adscrita al Centro INAH Tlaxcala, la arqueóloga conformó una de las primeras bibliografías sobre ese antiguo asentamiento y participó en el Primer Coloquio Internacional de Cacaxtla. A 30 años de investigaciones, que tuvo efecto en septiembre de 2006.

Durante la ponencia titulada Análisis geotécnico del Gran Basamento de Cacaxtla —en la que participó con los expertos José Luis Rangel, Efraín Ovando, Luis Barba, Diana Molatore y Juan C. Araiza— esclareció que éste, contrariamente a lo que se pensaba, no fue un sitio habitacional en donde residían personajes de alto rango.

Por el contrario, el Gran Basamento funcionó a manera de un taller en el que se trabajaban materiales orgánicos, posiblemente para ofrendas, según la identificación de residuos de grasas animales y vegetales, proteínas como la albúmina y carbohidratos que refieren a labores relacionadas con el manejo de estos insumos.

Arqueóloga por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Beatriz Palavicini fue investigadora del Proyecto Xochicalco, Morelos, sus indagaciones le llevaron a proponer que en este sitio nació la imagen humanizada de Quetzalcóatl debido a que este tipo de representaciones de la deidad fueron elaboradas en ese lugar en el periodo Epiclásico (600-900 d. C.), las más tempranas en el Altiplano Central.

No obstante, la también maestra en Estudios Mesoamericanos por la UNAM, enfocó gran parte su trayectoria profesional hacia Cacaxtla, sitio que se caracteriza por su extraordinaria pintura mural, producto de una cultura que alcanzó su apogeo durante el Epiclásico y dominó por más de 300 años el valle de Puebla-Tlaxcala.

Diana Molatore, directora del Museo Regional de Tlaxcala, comentó que Beatriz Palavicini tenía un gran conocimiento sobre Cacaxtla, lo que supo traducir al momento de sus labores arqueológicas para dar una mayor coherencia o lectura a las etapas constructivas que lo componen, por ejemplo, el Gran Basamento, una sobreelevación artificial del terrero, sobre la cual se construyeron estructuras entre el 450 a. C. y 900 d. C.

En últimos fechas, Beatriz Palavicini —docente de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INA,  y del Colegio de Antropología de la BUAP— había emprendido labores en el lado oriente del Gran Basamento y comenzaban las correspondientes a las del poniente. Así mismo recuperó parte del lado sur (dañado tras la caída de la techumbre del sitio en mayo de 2007).

“Beatriz tenía una tesis muy importante sobre la filiación de Cacaxtla, que a lo largo de los años se ha manejado como olmeca-xicalanca, sin embargo, ella difería de esto. Es una hipótesis que comentó en el Primer Coloquio Internacional de Cacaxtla., y que habrá que rescatar, pues sus investigaciones señalaban la conexión del sitio con grupos mayas, teotihuacanos (en su periodo más antiguo), entre otros.”

Las labores arqueológicas del Proyecto Especial de Conservación Cacaxtla-Xochitécatl han quedado bajo supervisión del especialista Guillermo Goñi, director del sitio. 

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