Un entierro de más de 500 años de antigüedad, integrado por el esqueleto completo de un individuo, alrededor del cual estaban dispuestos más de un millar de huesos humanos de niños, jóvenes y adultos, fue localizado por especialistas del INAH en el Centro Histórico de la Ciudad de México, al pie de lo que fue el Templo Mayor de la antigua Tenochtit