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Museo Nacional de las Intervenciones
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Lunes, 26 de Noviembre de 2007 00:00
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Testigo fiel de más de 500 años de la historia nacional

En la ciudad de México

Los principios básicos de la política exterior mexicana como son el respeto irrestricto hacia la soberanía de otras naciones, la autodeterminación de los pueblos y la no intervención, son valores que se recuerdan en el Museo Nacional de las Intervenciones.

Ubicado en la espléndida construcción del ex Convento de Churubusco, el sitio mantiene viva una herencia histórica de más de 500 años que conjuga en un mismo espacio un pasado prehispánico, virreinal, independentista y revolucionario de la historia de México.

El Museo Nacional de las Intervenciones es uno de los cinco museos que tiene en custodia el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el que se recuerdan las distintas injerencias extranjeras que México enfrentó, entre 1825 y 1916.
 
Se trata de una etapa caracterizada por una constante intervención en asuntos internos de parte del gobierno de Estados Unidos, España y Francia, que propiciaron la intriga política, el chantaje diplomático y la intervención armada, con el fin de efectuar un despojo territorial o de imponer a un monarca extranjero.

Dichas injerencias del pasado, fueron enfrentadas con una tenaz oposición a través de las armas o de la acción política, con el firme propósito de defender nuestra soberanía. Sin embargo, la consolidación del proyecto de Nación se dio después de años difíciles y azarosos en los que se padecieron diversas intervenciones extranjeras importantes.
 

Monumento y sitio histórico

Es un espacio importante también, porque albergó al ex Convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Churubusco, que representa la historia y la vida cotidiana de la orden dieguina, que fue una de las ramas de los franciscanos novohispanos que vivieron en ese inmueble por más de 300 años.
 
Gracias a que se ha conservado adecuadamente, es posible apreciar los espacios que fueron de uso cotidiano entre los frailes, como la cocina, el refectorio, la antesacristía, el portal de peregrinos, la huerta, el baño, los claustros, las capillas y las celdas, entre otros lugares. Al mismo tiempo, puede admirarse un acervo importante de arte sacro de los siglos XVII al XIX.

Cuenta además, con la importancia de ser un museo histórico, porque ese mismo lugar sirvió como fortaleza ante la invasión norteamericana de 1846 a 1848. En los muros exteriores de la construcción aún se aprecian las huellas de balas y los cañones con los que se encaró a los invasores estadounidenses, el 20 de agosto de 1847, aún resguardan la entrada.

No sólo eso, en los alrededores del sitio se honra también a los héroes, como sucede con los integrantes del Batallón de San Patricio o La legión extranjera, que fue un grupo de soldados irlandeses que desertaron del ejército al que después combatieron, a quienes se les recuerda porque ofrendaron de manera voluntaria su vida para defender a nuestra Patria.

En una plaza contigua también se honra la memoria del General Pedro María Anaya, quien encabezó una las resistencias bélicas más intensas, que se conoce como la Batalla de Churubusco, en la que mil 300 mexicanos combatieron a seis mil estadounidenses que estuvieron dirigidos por el general Davis Twiggs.

A todo lo anterior, debe sumarse que el edificio actual que alberga al recinto museístico fue un hospital militar para enfermos contagiosos, de 1876 a 1914; una escuela de pintura al aire libre, en la segunda década del siglo pasado y un museo de sitio y del transporte, de 1929 a 1960, entre otros usos, además que fue declarado monumento nacional en 1869, por el Presidente Benito Juárez.
 
El 13 de septiembre de 1981, por decreto presidencial abrió sus puertas el actual Museo Nacional de las Intervenciones, como un recinto en el que se expliquen y den a conocer las distintas intervenciones extranjeras que vivió México. Para ello, el inmueble fue objeto de una restauración profunda, que incluyó la estructura y sus elementos decorativos.

En el montaje museográfico se respetaron las características del monumento histórico, se establecieron cronológicamente las intromisiones de otros gobiernos, durante los primeros casi 100 años de la vida independiente de México, a partir de 1821.

Igualmente, se exhiben desde entonces, una colección de litografías, banderas, armas, muebles y accesorios civiles y militares, además de algunas reproducciones tanto del INAH como de otras colecciones.
 
En forma adicional, se brinda información y un patrimonio tangible del establecimiento conventual de los dieguinos, además de que se convirtió un foro cultural donde se desarrollan diversas actividades artísticas, académicas y de difusión de la historia.

Por todo lo anterior, el ex Convento de Churubusco es un sitio con un valor cultural importante en el que se reúnen más de 500 años de la historia nacional que espera ser visitado.

 

Recorrido

El paseo por la planta baja del ex Convento de Churubusco comienza en el portón de campo, que da acceso al portal de peregrinos, donde se puede observar un retablo tallado en madera, estofado, policromo y con hojas de oro, que representa las ánimas del purgatorio. Ambos lugares servían como tianguis de semillas a los que acudían habitantes sureños de la Nueva España que iban hacia la ciudad de México.

Le siguen el patio de servicio, las caballerizas, los chiqueros y el patio menor, donde los frailes platicaban con las personas que vivían cerca del convento. En el patio de servicio se hacían también algunas labores relacionadas con la preparación de alimentos, además de que era paso obligado para la huerta.

En la huerta se sembraban hortalizas y se cultivaban árboles frutales para la alimentación de los frailes o novicios, mientras que el aljibe era la fuente provisoria de agua potable para la comunidad. Debe recordarse que los frailes controlaban y dotaban del líquido a los vecinos de Churubusco. Surtían también el líquido a los lavaderos.

Otros espacios como la cocina, despensa, alacena, refectorio y anterrefectorio servían para preparar y consumir sus alimentos. Así también ocurría en el patio de servicio, donde se preparaban los alimentos.

El baño de los placeres era un espacio en el que los dieguinos utilizaban para conservar la salud del cuerpo, a través duchas y vapores. No obstante, su uso se restringía a la comunidad religiosa exclusivamente.

El claustro bajo, la antesacristía y la portería eran lugares públicos, ya que la vida de la comunidad se continuaba hasta el interior del propio convento, lo que no ocurría en la sala de profundis, donde los moradores se reunían para llevar al cabo una parte de su vida religiosa y de gobierno interior.

En la planta alta del ex Convento de Churubusco, se aprecia el cubo de la escalera, en cuyos muros hay pinturas al óleo de gran formato. Un par de piezas tienen escenas de la vida de San Francisco de Asís, que fue fundador de la orden franciscana. Se trata de las piezas El tránsito de San Francisco y San Francisco como el Profeta Elías. Otra pintura representa La Elevación de San Juan Nepomuceno.
 

En el pasillo del claustro alto, los estudiantes se preparaban para ser frailes sacerdotes y podían estudiar, charlar y repasar en comunidad sus lecciones. Además, era un sitio donde se rezaba el rosario a determinadas horas del día y de la noche. En los muros cubiertos en mosaicos de Talavera, están grabadas las estaciones del vía crucis.

La entrada al coro de la iglesia permitía a los frailes compartir con la comunidad aledaña los oficios religiosos, a través de un portón que se dispuso para ello.

Un sitio donde los frailes dieguinos realizaban ceremonias religiosas era la capilla doméstica, en la que existía un altar y algunos nichos y donde debieron estar algunas imágenes de santos y de vírgenes, además de una completa decoración de pintura mural.

Por último, las celdas eran pequeños cubículos donde los frailes dormían y tenían objetos personales, como camastro, libros, ropa y una mesa para leer y trabajar. Un hoyo adosado al muro, les garantizaba una iluminación adecuada para la revisión de textos.

 

Paseo histórico

A lo largo de 10 salas, el visitante encuentra una explicación clara de los procesos históricos y de las intervenciones armadas en México, que ocurrieron de mediados del siglo XVIII a las primeras décadas del siglo pasado.

Las salas se dividen en: Introducción, Independencia, Intervención española, de 1829, Intervención francesa o guerra de los pasteles, de 1838 a 1839; Intervención norteamericana, de 1846 a 1848; Intervención francesa, de 1862 a 1867; República restaurada; Porfiriato; Revolución e intervención norteamericana, de 1914 a 1916.
 
Los hechos y acontecimientos se ilustran con gráficos, pinturas, litografías, grabados, fotografías, mapas documentos, armas de fuego –cañones, fusiles, pistolas, balas, sables, espadas, marrazos y machetes- y textiles –banderas, guiones y uniformes-.
 
Además, con indumentarias –condecoraciones, medallas e insignias-, esculturas y objetos varios -joyería, cerámica y muebles-, que en combinación con algunas reproducciones recrean museográficamente los hechos históricos.

Sala de introducción. Se reconstruyen  las formas de resistencia que se adoptó en México, ante las intervenciones extrajeras y los orígenes del expansionismo norteamericano.

Sala de Independencia. Se explica la forma en que la Nueva España consigue su independencia política de la Corona Española y la integración del gobierno del General Guadalupe Victoria.

Sala de la intervención española, de 1829. Se rememora el imperialismo oficioso en que incurrieron los embajadores estadounidenses Joel R. Poinsett y Anthony Butler, quienes trataron de convencer al gobierno mexicano de vender el territorio de Texas. Se explican las intrigas y chantajes de esos personajes que culminaron con el rompimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países y la posterior declaratoria de guerra del Presidente James K. Polk.

Sala de intervención francesa o Guerra de los pasteles, de 1838 y 1839. Se expone la forma en que ese país europeo trató de imponer un tratado comercial desventajoso para México y la forma que utilizó la presencia de su armada en aguas de Veracruz. De igual forma, la capacidad de negociación de los mexicanos para resolver el conflicto, a través del derecho internacional.

Sala de la intervención norteamericana de 1846 a 1848. Se presentan las razones por las que se perdió el territorio de Texas, que al anexarse a los Estados Unidos propició el inicio de la guerra México-Estados Unidos. Además, la resistencia de nuestro ejército por los frentes norte, oeste y centro del país y la conclusión de la guerra con la firma de los tratados de paz, en los que México perdió más de la mitad de su territorio. Incluso, la cesión de la Mesilla, que fue la última mutilación del territorio nacional.

Sala de la intervención francesa de 1862 a 1867. Se hace hincapié en la lucha liberal y conservadora que hizo posible la presencia armada de las potencias acreedoras y después, la intervención formal de las fuerzas francesas, que invadieron la mayor parte de nuestro país. Se destaca la figura del Presidente Benito Juárez, como un símbolo de la defensa de la soberanía nacional.

La pretensión de los franceses era imponer un protectorado en México, a cargo de un príncipe europeo, pero existió resistencia a cargo de los republicanos sustentado en contingentes populares. La suma de lo anterior y de las condiciones que impidieron la supervivencia del segundo imperio, determinó el triunfo de la República.

Sala de la República restaurada.  Pese a que no se expone ninguna intromisión armada, tiene por objetivo el mostrar que a partir del discurso liberal nuestro país fue objeto de inversiones extranjeras, una vez que ingresó al mercado internacional como un país productor de materias primas. Lo anterior, debido a que los recursos naturales son sólo insumos que alimentan a las grandes industrias de los países industrializados.

Sala del Porfiriato. Se abordan los 30 años del régimen de Porfirio Díaz, en donde nuestro país se integró a un discurso modernizador, que se volvió en el punto más alto en la consolidación de las políticas económicas y sociales. Con ello, es fácil comprender los antecedentes que dieron origen al levantamiento armado de 1910.

Sala de La Revolución. Se aborda el proceso de la Revolución Mexicana, con su estallido social en 1910, además se explican las medidas que se adoptaron respecto a las relaciones que se asumieron con los grupos alzados y con el exterior.

Sala de la intervención norteamericana, de 1914 a 1916. Se abordan los intereses económicos de Estados Unidos y su apoyo al régimen dictatorial de Victoriano Huerta, en un primer momento, el cual luego rechazaron mediante una intervención armada en el puerto de Veracruz, cuya intromisión resistió nuestra Marina y nuestro pueblo.

Sala de la Colección Churubusco. Pese a que no se abordan hechos relacionados con las intervenciones, se muestran colecciones importantes de arte novohispano, integradas por pinturas atribuidas a Juan Correa, Cristóbal de Villalpando y Nicolás Rodríguez Juárez, así como otras anónimas, que en su conjunto son representativas de la plástica novohispana.

Complementan el espacio anterior, esculturas y tallas en madera que representan ángeles, santos y vírgenes, que son de una alta calidad artística efectuados a lo largo de 300 años del virreinato.

 

Foro cultural

El Museo nacional de las Intervenciones es también un espacio para la difusión de la cultura, donde convive un pasado histórico con una gama amplia de actividades que promueven el conocimiento.
 
Como una original experiencia lúdica, nació el programa Juglares en el Convento, en el que se combina la actuación dramática con una visita guiada a un museo. De ésta forma, niños y jóvenes tienen la oportunidad de acercarse a la historia en forma vivencial, convirtiendo la visita en una experiencia divertida y placentera. Con lo anterior, se estimula su curiosidad y su deseo de saber más.

Juglares en el Convento promueve la presencia mensual de un personaje distinto, que narra historias divertidas y cautivadoras. La música juega un papel preponderante, entonándose cantos barrocos que son acompañados por instrumentos antiguos, como son el clavecín y el violín.
 
Por ejemplo, en julio y agosto, la compañía de teatro clásico Juana de Asbaje montó una representación en la que el General Antonio López de Santa Anna, con una pierna de palo y un gallo de pelea al hombro, explicó la forma en que fue presidente de México, en once ocasiones.
 
Igualmente, el Capitán John O´Riley, comandante inglés del Batallón de San Patricio, narró cómo fue que soldados irlandeses lucharon hombro con hombro con los voluntarios mexicanos contra el ejército estadounidense en la defensa del Convento de Churubusco.

El Centro de Consulta al que se ha llamado El Catalejo de la Historia, brinda la oportunidad de acercarse más al conocimiento de la historia de México, a través del préstamo de libros, folletos, videos interactivos y discos sonoros. Para quienes desean profundizar los conocimientos, existe el área de comunicación educativa, a cargo del historiador Raymundo N. Alva Zavala.

Hay también en su interior, conciertos de música en la huerta y montajes de arte sonoro y ciclo de cursos sobre la historia de México, en el salón de usos múltiples Don Gastón García Cantú.
 

Te esperamos

Es por ello que no debes dejar de visitar el Museo Nacional de las Intervenciones, que se localiza en la calle 20 de Agosto, sin número, esquina General Anaya, colonia San Diego Churubusco, en Coyoacán, México, Distrito Federal.
 
El horario de acceso es de martes a domingo y cuesta 41 pesos por persona. Los domingos la entrada es libre, como también lo es en forma permanente para menores de 13 años, estudiantes, maestros y personas de la tercera edad tienen el acceso libre, que presenten una credencial vigente.

La utilización de cámaras de video requiere un pago adicional por derechos de imagen. Hay además exposiciones temporales, auditorio, biblioteca, guardarropa, tienda de publicaciones, miniguía, visitas guiadas, cursos de verano y asesorías escolares.

Una forma de llegar es a través de la estación General Anaya, de la línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, pues ese sitio queda distante a sólo una calle de ese medio de transporte.Informes a los teléfonos 5604-0699, 5604-3699 y 5688-7926, de lunes a viernes, de 9 a 18 horas, o en Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Última actualización el Jueves, 07 de Junio de 2012 15:52
 

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