INAH
Inicio Especiales Libros de lenguas nativas, joyas que no vence el tiempo
Libros de lenguas nativas, joyas que no vence el tiempo
(1 voto, media 5.00 de 5)
Domingo, 25 de Julio de 2010 18:00
smaller text tool iconmedium text tool iconlarger text tool icon

 

Por Guillermina Escoto
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

Más de un centenar de tratados gramaticales y diccionarios de las lenguas indígenas de América fueron elaborados en la Nueva España durante los tres siglos que siguieron a la Conquista, es así que México cuenta con una tradición lingüística muy antigua, cuyas primeras producciones bibliográficas cada vez son más utilizadas por eruditos de todo el mundo.

Libros de lenguas nativasLas referencias más antiguas registran que para 1533 los franciscanos ya habían intentado discernir los elementos que componen el náhuatl, en tanto que la obra de gramática náhuatl más antigua conocida es Arte para aprender la lengua mexicana (1547), de Fray Andrés de Olmos; y la primera gramática de una lengua indígena que se publicó fue Arte de la lengua de Michoacán (1556), de Fray Matutino Gilbert.

El valioso acervo bibliográfico se debe a la labor que realizaron los evangelizadores de las diferentes órdenes religiosas durante la Colonia, quienes lejos de imponer el español, dedicaron largas horas para el aprendizaje de las lenguas nativas.

Elaboraron gramáticas del náhuatl maya, otomí, mixteco, zapoteco, tarasco; las principales lenguas indígenas fueron estudiadas y aprendidas por los religiosos, principalmente jesuitas y franciscanos. 

Lo anterior se desprende de las investigaciones que realizó el antropólogo Ignacio Guzmán Betancourt durante toda su vida; fueron más de 30 años dedicados al estudio del lenguaje de los pueblos antiguos de México como investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en donde dejó un valioso legado intelectual.

El último, la paleografía de un tratado gramatical sobre la lengua tegüima, también conocida como ópata, de los indígenas del noroeste de México, realizado por el padre jesuita Natal Lombardo; la interpretación que hizo Betancourt sobre el tratado de Lombardo fue recientemente editada por el INAH y es considerada un aporte sustantivo para el mejor conocimiento de dicha lengua.

De  acuerdo con Betancourt, entrevistado cuando realizaba esta paleografía, desde la primera mitad del siglo XVI, antes de que la Lingüística hiciera su apariciónLibros de lenguas nativas formal como ciencia, en México se estudiaron las principales lenguas indígenas.

Fueron los frailes de las diferentes órdenes religiosas quienes se encargaron de esa tarea, labor que tenía que funcionar porque servía para enseñar a los españoles que necesitaban comunicarse con los indígenas.

Pero el especialista advierte que describir una lengua fue una labor larga y ardua para los religiosos, quienes decidieron basarse en el esquema teórico de la gramática latina elaborado por Antonio Nebrija en 1481, porque era el modelo que gozaba de prestigio, el que mejor comprendían los estudiantes de lenguas extranjeras.

Betancourt detalló que si bien las lenguas indígenas son completamente diferentes al latín, lo que hicieron los religiosos fue seguir el modelo de descripción de dicho idioma.

Dijo que durante un tiempo se acusó a los estudiosos de forzar las estructuras de las lenguas indígenas para hacerlas caber en el esquema del latín; sin embargo, el lingüista del INAH consideró que eso no fue cierto, explicó que “utilizaron el método para describirlas porque no tenían nada de dónde partir, pero lo hicieron de manera flexible”.

Para lograr la descripción “primero tuvieron que aprender bien cada lengua, lo cual les costó mucho trabajo porque la gente no siempre estaba dispuesta a enseñárselas; por ejemplo, hay testimonios de las crónicas franciscanas de que los religiosos tuvieron que actuar y jugar como niños porque era de quienes recibían más información.

“Ya dominada la sistematización hicieron las reglas gramaticales y gradualmente acomodaron cada idioma”, explicó el especialista.

Dijo que hay lenguas relativamente fáciles, como el náhuatl, pero otras son sumamente complicadas porque tienen varios tonos, como el triqui, que cuenta con cinco diferentes, los cuales hay que distinguir; y el otomí. Sin embargo, destacó Betancourt, con el paso del tiempo los religiosos diseñaron gramáticas e hicieron evidentes las reglas de cada lengua.

Libros de lenguas nativasLos lingüistas de hoy coinciden en que los estudios de las ordenes de la Nueva España son producto de investigaciones de alta calidad, que además de enseñar las lenguas a quienes necesitaban comunicarse con los indígenas, fueran sacerdotes, comerciantes o militares, entre otros; ayudaron a preservarlas más allá de la Colonia, porque de otra manera los españoles hubieran castellanizado a la población por la fuerza.

Comentó que el público que consumió estas publicaciones fue amplio, lo cual se puede comprobar en las ediciones de numerosos ejemplares, incluso algunas obras fueron reeditadas, como El Arte de la lengua mexicana y castellana, de Fray Alonso de Molina.

Dentro de las principales publicaciones Guzmán mencionó el Arte mexicana, del padre jesuita Antonio del Rincón (1595); Betancourt dijo que Rincón fue el primer lingüista nativo de América, no se sabe si mestizo o indígena puro, pero fue hablante nativo de náhuatl, lo cual le ayudó para reparar en rasgos que otros lingüistas como Fray Alonso de Molina y Fray Andrés de Olmos habían fracasado, entre éstos, la descripción de ciertos fonemas del náhuatl.

También hizo notar que a diferencia de otros sitios de América, la Nueva España produjo casi todas las gramáticas sobre lenguas indígenas que se publicaron en el país; en tanto que los tratados de lenguas de Sudamérica se imprimieron en Portugal o España.

Finalmente destacó que si bien hasta hace 30 años esos estudios eran despreciados por considerarse propaganda religiosa, actualmente son cada vez más frecuentes las reuniones académicas que analizan estas publicaciones a nivel internacional.

“A pesar de su antigüedad esos diccionarios y tratados son de gran valor para los lingüistas, por ejemplo, el texto de Rincón es consultado constantemente por los estudiosos de las lenguas indígenas y el diccionario de Fray Alonso de Molina es de referencia obligada.”

Última actualización el Sábado, 22 de Octubre de 2011 00:19
 

Insurgentes Sur No. 421, Colonia Hipódromo, México D.F. CP 06100 Teléfonos 4040-4624 y 4040-4300 - Comentarios sobre este sitio de internet

INAH - ALGUNOS DERECHOS RESERVADOS © 2010 - POLÍTICAS DE PRIVACIDAD

Evaluación anual de los 235 sitios web gubernamentales del Gobierno Federal enmarcado en el Programa Nacional de Rendición de Cuentas, Transparencia y Combate a la Corrupción (PNRCTCC) en 2011.         Evaluación anual de los 235 sitios web gubernamentales del Gobierno Federal enmarcado en el Programa Nacional de Rendición de Cuentas, Transparencia y Combate a la Corrupción (PNRCTCC) en 2012.