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Zona Arqueológica El Cerrito
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Importancia

El centro ceremonial El Cerrito es el asentamiento prehispánico más importante en el valle de Querétaro.  La monumentalidad de sus plazas, altares, salas con columnas y pirámide le otorgan un carácter excepcional en la arquitectura del Bajío.   Fue ocupado por diversas culturas durante más de 1,500 años, entre las que se pueden mencionar una influencia teotihuacana hacia el período Clásico.  Sin embargo, la ocupación más intensa del sitio  se efectuó durante el período Posclásico identificándose en el lugar evidencias de la cultura Tolteca, Chichimeca, Tarasca y Otomí.

Historia del sitio

Este asentamiento prehispánico recibió diversos nombres a lo largo de su historia, durante el siglo XVIII se le conocía como el nombre de El cerro Pelón o Cerro de Cascajo. Su nombre actual, El Cerrito, proviene de la identificación que se hace del sitio con su estructura principal que es un gran basamento piramidal  que durante muchos años tuvo la forma de un cerro natural. Este aspecto se lo dieron los derrumbes y la erosión de sus muros, sobre los que crecieron  pastos y cactáceas. También se le conoce como pirámide de El Pueblito, por encontrarse muy cerca de la población del mismo nombre.

Recorrido

La visita pública al sitio inicia en el Altar de Obsidianas, basamento de planta rectangular de 31 metros de largo en sentido sur a norte por 20 metros de ancho.  Es una estructura muy deteriorada sobre la cual existieron una serie de cuartos, cuya fachada abierta, observaba al oriente.  En sus alrededores se encontraron coronamientos en piedra del tipo dardos cruzados, así como algunos clavos representando chalchihuites, por lo que se puede inferir que su fachada estuvo decorada con series de ambas esculturas. Bajo sus pisos de estuco, se encontraron concentraciones de desechos de obsidiana, un caso único en el lugar, identificándose un valor  simbólico en esta  ofrenda a la construcción del altar.

Siguiendo el sendero interpretativo se llega a la Plaza de la Danza. Principal plaza del sitio, ahí se reunía el mayor número de individuos, los cuales participaban de actividades rituales colectivas. Nombrada de esta forma debido a que todavía hace algunos años, en la década de los ochentas, se escenificaba La muerte del soldado y la batalla del Moro. Mide aproximadamente 70 metros por 120 metros, quedando por explorar  su extremo norte.  

Desde la Plaza de la Danza se observa en toda su magnitud  la principal estructura del sitio, el Basamento Piramidal o Pirámide. Para su edificación fue necesario nivelar el terreno por medio de la construcción de una gran plataforma cuadrada cuyas medidas máximas son 112.50 metros en su lado sur y 115.00 metros en su cara oriente. Presenta tres etapas constructivas claramente definidas y que corresponden a tres etapas de ocupación culturalmente diferentes.

Los muros de fachadas fueron construidos utilizando piedras de basalto vesicular, combinado con sillares de arenisca y calizas pequeñas. Las fachadas fueron recubiertas por una capa de estuco, la cual estuvo pintada en su momento con colores rojo, ocre y azul.   Su construcción probablemente se inició hacia el año 700 d.C., alcanzando su mayor esplendor arquitectónico  entre los años  900 y 1,000 d.C.

Una particularidad de la pirámide es la construcción de una casa habitación en su cima, conocida como El Fortín. Su edificación se realizó hacia el año 1886, alterando la parte superior de la pirámide de manera irreversible, ya que de haber existido alguna construcción prehispánica, esta fue destruida.  

Hacia el sureste del basamento piramidal se localiza la Plaza de las Esculturas.  Su nombre proviene del hallazgo de numerosos fragmentos de escultura en piedra, procedentes de los derrumbes de construcciones que rodeaban a la Plaza. Arquitectónicamente es una gran plaza de forma rectangular rodeada por plataformas en sus costados sur, oriente y norte, generando una percepción en quien se encuentra al centro de ella de una plaza hundida.  La plaza es el resultado de la primera nivelación del terreno, teniendo por dimensiones 70 metros por 60 metros.  Cada plataforma se comunica con la plaza por medio de escalinatas.  

Sobre las plataformas oriente y norte se construyeron largas Salas con Columnas de madera, también llamadas palacios en sitios como Tula y Chichén Itzá.  Esta serie de columnas sirvieron para sostener una techumbre cuya fachada abierta hacia el centro de la plaza, fue decorada con escultura en piedra.  Las salas con columnas son una aportación Tolteca a la arquitectura de Mesoamérica.

Sobre la plataforma oriente se descubrió  una Sala con Cuatro Altares  en su interior, en tanto la plataforma norte es diferente, siendo una Sala con una Banqueta, la que precedía a una habitación cerrada con un altar en su interior.  En ambos casos los muros interiores estuvieron decorados con placas de piedra  en relieve cuya iconografía muestra escenas de personajes históricos, guerreros y símbolos identificados con la cosmovisión tolteca.   Frente a cada uno de los altares, había igual número de grandes braseros de cerámica con forma de “reloj de arena”.  Asociados a estos se encontraron ofrendas de punzones de hueso, figurillas de barro cocido y en piedra, así como puntas de proyectil talladas en obsidiana, sílex y riolita.

La Plaza de las Esculturas es delimitada al poniente por un edificio cuadrangular de diez metros por lado, denominado Altar de los Cráneos.  Su nombre proviene del hecho de que cuando fue construido en su interior fue depositada una ofrenda de cráneos y mandíbulas pertenecientes a más de 50 individuos adultos, entre 18 y 40 años, posiblemente guerreros de linaje.  Junto con los cráneos se ofrendaron braseros de cerámica, sahumadores, cuentas de piedra verde y concha quemada,  identificada como de la especie Spondilus sp. procedente del  Océano Pacífico.     Sobre la superficie del altar se descubrió otra ofrenda de cráneos trofeo, variante del sacrificio humano y práctica ritual generalizada entre los grupos norteños de Mesoamérica.  Este hallazgo puede ser una de las evidencias más antiguas de altares conocidos como tzompantli, estructura creada en el período tolteca y utilizado posteriormente en sitios mexicas.
 

Recomendación

Para visitar la zona se requiere ropa ligera, de preferencia de manga larga, sombrero y zapato cerrado en cualquier estación del año, pues el clima es templado.

Acceso

La Zona Arqueológica El Cerrito se accede por el Boulevar Constituyentes (antes carretera libre a Celaya), doblando a la derecha en el puente de Tejeda para continuar por la calle del Gran Cúe hasta la calle Hidalgo, donde se encuentra la puerta principal. El camino se encuentra totalmente pavimentado y existen señalamientos a lo largo del mismo.

Servicios disponibles en la Zona Arqueológica El Cerrito

Las visitas se realizan con guías oficiales. Además, en la zona arqueológica hay sanitarios, senderos interpretativos, señalética interna, basureros, un área techada para descanso de 60 metros cuadrados,  así como también hay un estacionamiento para 20 vehículos. También hay un centro de interpretación, una sala audiovisual y un teléfono público a la entrada.

Horario

Martes a domingo de 9 a 15 horas.

Sitio web y redes sociales

Página web: www.inah.gob.mx
Facebook: Inah Querétaro
Twitter: InahQueretaro


Contacto

Para información sobre la Zona de Monumentos Arqueológicos El Cerrito, recurrir al Centro INAH Querétaro en la ciudad de Querétaro.
Teléfonos: 01 (442) 245 - 5205 /  01(442) 212 - 2036.  Extensiones: 308013 / 308040.

Última actualización el Martes, 26 de Febrero de 2013 12:33
 

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