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LA CASACA DE VICENTE GUERRERO

Las prendas que el museo resguarda no sólo se distinguen por su manufactura delicada, algunas llegaron a él por haber pertenecido a personajes trascendentes de la historia nacional. Tal es el caso de la casaca de Vicente Guerrero.

La historia de su ingreso al museo comenzó en 1894, cuando el político, historiador y militar Vicente Riva Palacio, nieto del líder insurgente por la línea materna, decidió donar al Antiguo Museo Nacional una serie de objetos que consideraba “reliquias que el pueblo necesitaba para educarse objetivamente”.

Entre ellos se encontraba la casaca del uniforme de brigadier de Vicente Guerrero, que fue hecha imitando a las que usaban los soldados realistas. La prenda del insurgente se distingue por su confección a mano, así como por los materiales empleados en su decoración: hilos y lentejuela de plata dorada.

Riva Palacio también entregó el escapulario que Guerrero usaba el día de su muerte, el 14 de febrero de 1831, la bala con la que se supone se le dio el tiro de gracia, extraída de su cráneo y después engastada en oro, así como una banda de seda, un mechón de cabello y un pañuelo, piezas obtenidas de su tumba durante la exhumación de sus restos en la ciudad de Oaxaca en 1842.

Estas piezas fueron exhibidas en las salas del Antiguo Museo Nacional y luego formaron parte del acervo que se entregó al Museo Nacional de Historia tras su fundación.