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LA EVOLUCIÓN DE LA MODA A INICIOS DEL SIGLO XX

El inicio de un nuevo siglo trajo numerosos cambios en la manera de sentir y vivir de los mexicanos, además de adelantos como la expansión del ferrocarril y cambios en la comunicación gracias al correo, la telegrafía y el teléfono. En cuanto a la moda, en particular la femenina, se seguía considerando como figura perfecta la de "reloj de arena", o con forma de S, la cual se lograba gracias al corsé entallado y la falda en forma de campana, como se aprecia en el vestido de 1905 que aquí se muestra.

Esto se modificó después de 1910, cuando la mujer se liberó del corsé y en consecuencia la silueta con forma de S desapareció. La Revolución Mexicana y la Primera Guerra Mundial también contribuyeron a los aires de modernidad femenina: para la calle comenzó a utilizarse la falda trabada –que obligaba a las damas a andar con pasos cortos–, la falda pantalón, los sacos de corte militar y el traje sastre, de reciente aparición. Para la noche, las damas lucían vestidos rectos y drapeados con cuello en "V" o estilo imperio, kimono o cola de sirena.

Para el decenio de 1930 el ideal de la belleza femenina demandaba de nuevo un talle estrecho y una figura delgada pero atlética. Para lograrlo se recurría a cinturones, fajas de látex y sujetadores que alzaban el pecho. Las faldas, ceñidas a la cadera y con forma de campana, tenían un largo que llegaba a la rodilla o la pantorrilla.

En esta década se popularizó el traje sastre entre las mujeres como resultado de su mayor participación en la vida política y económica. El peso en la moda de las películas de Hollywood y de actrices como Greta Garbo era tan grande, que las damas de la alta sociedad de nuestro país acudían a las casas de moda con recortes de periódico para que les diseñaran vestidos similares a los de la figuras de cine.