INAH
Inicio Reportajes Tumba 7 de Monte Albán, a 81 años de su hallazgo se reinicia su estudio
Tumba 7 de Monte Albán, a 81 años de su hallazgo se reinicia su estudio
(2 votos, media 5.00 de 5)
Miércoles, 09 de Enero de 2013 12:45
smaller text tool iconmedium text tool iconlarger text tool icon

 

 


 


• Primera excavación arqueológica sistemática hecha en el país, en 1932

• Parteaguas de la arqueología mexicana y musa que motivó la creación del INAH
 

Cráneo decorado con mosaicos de turquesa encontrado en la Tumba 7


Nuevas formas de estudio ocho décadas después

La manera minuciosa como Alfonso Caso excavó la Tumba 7 y recogió cada elemento que componía la increíble ofrenda, permitió un registro completo en el que la información que dejaron los antiguos pobladores de Monte Albán no se perdió; eso, ocho décadas después resulta de gran valía porque da la posibilidad de analizar de nueva cuenta los materiales y abrir investigaciones basadas en la aplicación de tecnología actual.

El arqueólogo Miguel Ángel Cruz González, director de la Zona Arqueológica de Monte Albán, dijo en entrevista que el INAH emprende un nuevo proyecto de investigación dirigido por la arqueóloga Nelly Robles García, a través del cual todos los elementos descubiertos hace 81 años en la Tumba 7 son nuevamente estudiados usando tecnologías de punta que permitirán obtener resultados más completos sobre esta cámara funeraria.

Se analizarán desde los huesos humanos hasta materiales de obsidiana, cobre y turquesa, para tener una mayor interpretación sobre esta tumba. Miguel Ángel Cruz recordó que en 1932, con la exploración de la Tumba 7, Alfonso Caso “comienza hacer arqueología con una metodología, con toda una sistematización de datos que permiten identificar periodos, materiales y detallar cómo y por qué se hizo la cámara. Y esa sistematización es la que ahora da la posibilidad de continuar con el estudio porque todo está registrado. Antes de ese momento, enero de 1932, la arqueología se había hecho por aficionados y viajeros que llegaron a finales del siglo XVIII a las zonas arqueológicas de México, pero no contaban con un método científico específico.

“Caso empezó temporadas de campo en 1931, un año antes de encontrar la tumba, lo que le permitió identificar espacios y comenzar la excavación que lo llevaría al descubrimiento, en ese sentido fue una contribución enorme para la arqueología”.

Por otra parte, dijo Cruz, la riqueza de la tumba la hace un gran descubrimiento y la cantidad y disposición de objetos permitió a Caso “usar datos arqueológicos y desarrollar y afianzar la arqueología”. Caso tardaría en aquella primera mitad del siglo XX, 30 años en explicar lo que había encontrado, luego de realizar una serie de análisis y estudios que le permitieron definir un origen mixteco de los vestigios.

Los resultados de sus estudios, le acarrearon a Caso severas críticas en tanto que la sociedad estaba acostumbrada al centralismo azteca, maya y tolteca, era inaceptable que “una cultura menor fuera capaz de desarrollar tal perfección”. Los estudiosos del tema como Edith Ortiz Díaz, del la UNAM, han encontrado en el Fondo Caso, varias cartas de la época, en las que “se le tacha de falsificador y de que ha engañado a la opinión pública con ese hallazgo. A pesar de haber encontrado las piezas in situ, se vio envuelto en sospechas de sobre la autenticidad de las piezas encontradas, dada la riqueza y la magnitud de la ofrenda”.

“Caso bajó a Oaxaca llevando 35 objetos de oro en su caja de zapatos, sus ayudantes Martín Bazán y Juan Valenzuela se quedaron cuidando la tumba, tomó un baño y extendió las joyas sobre la mesa del comedor. María, su mujer, que no había dormido en toda la noche cuidando a sus hijos enfermos, inició esa mañana su familiaridad con los tesoros de las tumbas antiguas (…).

De regreso a Monte Albán se decidió que María y Valenzuela, por ser los más delgados y los únicos capaces de bajar a través del agujero, explorarán la tumba desde el fondo y Caso y Bazán desde la puerta. Fueron días de embriaguez y de intenso trabajo los que se sucedieron. Durante largas horas debían permanecer arrodillados o sentados sobre sus piernas, tomando notas, ubicando y limpiando cuidadosamente los objetos”.

MATERIAL RELACIONADO

 

 Video Turismo Cultural INAH

 Interactivo Gigapixel Giga Pixel: Lápida de Monte Albán

Galería de fotos Zona arqueológica, Patrimonio Mundial


 Boletines informativos

  Monte Albán, 25 años de ser Patrimonio Mundial

  Hallazgos de Monte Albán se exhiben en Antropología

  Plaza principal de Monte Albán pudo usarse como mercado

  El arte zapoteco-mixteco, reunido por primera ocasión

  Tumbas de más de mil años en Atzompa

 

 

Galería de fotos Galería de fotos

Video Video


El 9 de enero de 1932, Alfonso Caso descubrió la Tumba 7 de Monte Albán, en Oaxaca. No solo es uno de los descubrimientos más ricos y espectaculares que se han dado en la historia, sino que marcó el inicio de la arqueología moderna en México y motivó a su descubridor, a proponer la creación de una institución que se dedicara de manera exclusiva y especializada al resguardo y conservación de patrimonio de ese calibre: el INAH; a 81 años de distancia, los objetos hallados en la tumba son motivo de una nueva investigación.

“A las 6 de la mañana el joven arqueólogo abandonó la tumba. Todavía seguía impregnado con el olor dulzón y caliente de la lámpara de gasolina y respiró con delicia el aire fresco del amanecer (…) A sus pies se extendía abrupto el cementerio de los zapotecos –cementerio viejo de 18 siglos—que acababa de entregar uno de sus turbadores secretos: la tumba más rica del continente americano (…). No, no estaba soñando. Tenía en las manos una caja de zapatos en la que había colocado sobre algodones 35 grandes joyas de oro y de su memoria no podía desvanecerse la visión de aquella tumba ruinosa, invadida por el polvo y las piedras caídas de la bóveda, donde centelleaban las orejeras de cristal de roca, los huesos de jaguar labrados con escenas históricas, los jades, las copas transparentes de la más pura forma”.

Así narró el descubrimiento el periodista, escritor y viajero Fernando Benítez, no sin documentar que la historia de la Tumba 7 no comenzó en 1932, sino cinco años atrás, cuando Alfonso Caso visitó Monte Albán atraído por los signos misteriosos de las estelas zapotecas.

En enero de 1932, Alfonso Caso fue sacando de la tierra los restos óseos de más de diez individuos y más de 400 objetos que calificó como “el tesoro de Monte Albán”. En el interior de la tumba encontró junto con sus ayudantes Martín Bazán, Juan Valenzuela y su esposa María Lombardo, diademas de oro laminado y repujado; orejeras de varios tamaños y materiales, como oro, plata, cobre, obsidiana y conchas; brazaletes elaborados en los mismos materiales; broches de metales preciosos con representaciones de glifos, personajes y dioses; más de 10 pectorales con representaciones de personajes, dioses, fechas y lugares, en los que se aprecia una perfección en la técnica de la filigrana o ensamble de hilos metálicos sin soldadura.

La tumba también contenía huesos labrados, “verdaderos códices tallados en huesos humanos y de tigre”, dicen especialistas; en los que se imprimieron glifos que narran hechos históricos relacionados con deidades, personajes y lugares; collares de cuentas hechos en oro, plata, cobre, pedernal, cristal de roca, jade, ámbar, concha, turquesa, coral y obsidiana; y una de las piezas que mayor impresión causó es un cráneo decorado con mosaico de turquesa.

Asimismo el equipo de Caso halló una mascarilla de oro fundido que representa al señor desollado, “el que usaba la piel de los muertos para darse vida”, a la que se le llamó Máscara Xipe; y otros objetos que representan aves y dioses como Quetzalcóatl, Xipe, Tláloc y Tonatiuh.

La riqueza de objetos que se encontraron en la tumba hace que se considere un gran descubrimiento, que también permitió a Alfonso Caso hacer por primera vez una arqueología más seria, con una metodología desarrollada y pensada, por eso su estudio es considerado el inicio de la arqueología mexicana.

El descubrimiento fundamentó la creación del INAH

Los descubrimientos de Monte Albán fueron la musa que inspiró la creación de una institución que se dedicara a explicar las culturas de México y que permitiera la custodia de su patrimonio, a partir de la necesidad de investigar y vigilar “esos tesoros”, como los llamó Caso, se visualizó lo que en 1939 se convertiría en el INAH y se afianzaron sus normas.

Hoy, dijo Cruz, la Tumba 7 es un espacio muy importante de la Zona Arqueológica de Monte Albán, aún muchos visitantes llegan al sitio preguntando por ella, la quieren ver. La tumba está abierta al público, aunque los objetos se exhiben en el Centro Cultural Santo Domingo, en la ciudad de Oaxaca, y otra parte en el Museo Nacional de Antropología, en el Distrito Federal.

Los medios y la arqueología

El descubrimiento ocurrido entre las dos guerras mundiales se dio a conocer en todo el mundo con ayuda de los entonces nuevos avances tecnológicos: la radio y el telégrafo. Alfonso Caso se valió del telégrafo para dar aviso de los hechos a las autoridades, éstos se volvieron noticia y en la arqueología mundial resultó todo un éxito la investigación.

“La Paramount envió a sus fotógrafos y realizó un corto que se proyectó en todo el mundo; los corresponsales de las agencias noticiosas  y de los periódicos llegaban a diario por avión y exigían entrevistas; el Science Service, el National Geographic Magazine, el venerable Ilustrated London News, solicitaban artículos, y una multitud de funcionarios, curiosos y extraños, en arduas peregrinaciones, escalaban el cerro que todavía no hacía dos meses sólo era visitado por ladrones ocasionales y pastores de cabras.” El descubrimiento también movió al periodista Fernando Benítez a registrar los hechos de aquel enero de 1932, “cuando nació la arqueología mexicana”; aquí se reproducen fragmentos de su libro Los indios de México, donde dejó constancia de aquella aventura científica y periodística.

Última actualización el Miércoles, 16 de Enero de 2013 13:35
 

Insurgentes Sur No. 421, Colonia Hipódromo, México D.F. CP 06100 Teléfonos 4040-4624 y 4040-4300 - Comentarios sobre este sitio de internet

INAH - ALGUNOS DERECHOS RESERVADOS © 2010 - POLÍTICAS DE PRIVACIDAD

Evaluación anual de los 235 sitios web gubernamentales del Gobierno Federal enmarcado en el Programa Nacional de Rendición de Cuentas, Transparencia y Combate a la Corrupción (PNRCTCC) en 2011.         Evaluación anual de los 235 sitios web gubernamentales del Gobierno Federal enmarcado en el Programa Nacional de Rendición de Cuentas, Transparencia y Combate a la Corrupción (PNRCTCC) en 2012.        

Twitter
Facebook
Instagram
Google plus