Imprimir

*** El Museo del Caracol exhibe alrededor de 40 piezas en las que se observan las variantes del águila posada sobre un nopal
 

*** Sobresale la colección de numismática que prestó el Museo Nacional de Historia


Tras años de su largo peregrinar desde Aztlán, los mexicas encontraron la señal que su dios Huitzilopochtli les había prometido para fundar Tenochtitlan: un águila posada sobre un nopal en medio de un islote.

Luego de casi 689 años del mítico suceso, el águila devorando una serpiente sobre un nopal es uno de los iconos que nos identifican como mexicanos, por ser parte del escudo nacional y uno de los símbolos patrios, junto con la bandera y el himno nacional, aunado a la riqueza de su historia e iconografía.

En el marco de la celebración del Día de la Bandera, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de la Galería de Historia, Museo del Caracol, presenta la exposición Águilas mexicanas. Iconografía, que muestra la historia del lábaro patrio, sus transformaciones y significados.

La exhibición está integrada por 10 réplicas de banderas, dos imágenes de la fundación de México-Tenochtitlan, 11 grabados, seis condecoraciones y 19 monedas de la colección del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec. Además, incluye un taller para niños.

Las monedas de oro y plata fueron emitidas de 1810 a 1950, con valor de ocho reales y un peso, en las cuales se observan en el frente y el reverso las diversas representaciones del águila.

También se muestran grabados de los escudos de armas de la Ciudad de México y reproducciones de las banderas usadas en la lucha de Independencia, los dos imperios, la Revolución Mexicana y el actual escudo nacional, algunas utilizadas por Ignacio Allende, José María Morelos y Agustín Iturbide, entre otros personajes.

A lo largo de su historia, ese símbolo ha tenido modificaciones, representado de perfil y de frente, con corona durante los dos imperios mexicanos; se le agregó una serpiente luego de la Conquista, conservó el nopal del mito mexica, el agua que hace referencia al lago de Texcoco y a Tenochtitlan fue estilizada, y le incorporaron laureles, entre otros elementos.

La primera vez que se plasmó el águila sobre el nopal fue en el grabado del escudo de armas de la naciente Ciudad de México, establecido por el rey Carlos V. Sin embargo, el símbolo apareció de forma secundaria como timbre, que es la insignia que se coloca arriba del escudo.

Su primera incursión en una bandera fue en el estandarte del insurgente Ignacio Allende, quien la incorporó como símbolo central, rodeado por lábaros de guerra.

Durante la lucha de Independencia, los demás batallones también  implementaron el águila en sus banderas como un elemento de identidad nacional, entre ellos José María Morelos en 1812, quien le agregó al águila de perfil un puente de tres arcos y una cuadricula alrededor con colores marianos.

El primer decreto para establecer la presencia del águila coronada en la bandera lo dictó Agustín de Iturbide en 1823. Un año después, al iniciar el primer gobierno federal republicano, en la Constitución de 1824 se publicó el grabado de José Mariano Torreblanca, quien la representó de frente, con las alas extendidas; a pesar de ello, continuaron las distintas variantes. En 1917, durante la presidencia de Venustiano Carranza, el águila volvió a estar de perfil.

Para unificar y respetar este símbolo mexicano, en 1968 se decretó la Ley sobre el escudo, la bandera y el himno nacionales, que establece que se trata de un águila mexicana, plasmada en su perfil izquierdo, posada con su garra izquierda sobre un nopal florecido que nace de una peña que se encuentra en un lago.

También se especifica que con la garra derecha y con el pico devora a una serpiente. En un semicírculo la rodean pencas de nopal y dos ramas de encino y laurel, entre otros elementos.

Águilas mexicanas. Iconografía concluirá el 22 de mayo en la Galería de Historia, Museo del Caracol (rampa de acceso al Castillo de Chapultepec, primera sección del Bosque de Chapultepec), de martes a domingo de 9 a 16:15 horas.

La entrada cuesta 48 pesos, con acceso libre a niños menores de 13 años, pensionados, jubilados, maestros y estudiantes con credencial vigente. Domingo: entrada gratuita a público nacional y extranjeros residentes.