Premios INAH

Distingue INAH a los mejores trabajos de investigación del año dentro sus disciplinas afines. Foto: Héctor Montaño, INAH.

 

 

 

*** Otorgados a 60 especialistas, los galardones reconocen e incentivan la generación de proyectos de conservación, investigación y divulgación del patrimonio mexicano

 

*** Suman un total de dos millones 560 mil pesos repartidos entre los  ganadores

 

Los más connotados especialistas vinculados a la arqueología, historia, antropología física y social, lingüística, etnohistoria, museografía y conservación del patrimonio cultural, confluyeron en el Museo Nacional de Antropología (MNA) para ser partícipes y protagonistas de la entrega de los Premios INAH en su edición 2017.

 

Otorgados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a un total de 60 especialistas, tanto adscritos a la institución como procedentes de otros centros de estudio, los galardones reconocen e incentivan la elaboración de nuevos proyectos de investigación, conservación y divulgación del patrimonio histórico y antropológico de México.

 

Diego Prieto Hernández, director general del INAH, presidió la entrega de los premios, donde sostuvo que éstos persisten y deben persistir como un espacio idóneo para reconocer la creatividad, la generación del conocimiento y, sobre todo, el compromiso institucional de destacar la excelencia académica en las ciencias históricas y antropológicas, así como en la labor primigenia de la institución vinculada con la investigación, la difusión y la conservación del patrimonio y la diversidad cultural de México.

 

El antropólogo indicó que en esta ocasión se entregaron 60 premios, 30 galardones y 30 menciones honoríficas, con un monto total repartido de dos millones 560 mil pesos, “que son una contribución modesta que ayuda a los investigadores en general, pero principalmente a los jóvenes a continuar con su tarea”.

 

En la ceremonia de reconocimiento asistieron Aída Castilleja González, secretaría técnica del INAH; Hernán Javier Salas Quintanal, representante del jurado de los premios;  Blas Ramón Castellón, en representación de los galardonados, y el doctor Antonio Saborit, director del MNA.

 

El antropólogo Prieto Hernández, resaltó  que a lo largo de 32 emisiones de los Premios INAH, se han recibido cinco mil 500 trabajos, de los cuales más de dos mil han recibido un premio o mención honorífica, de estos reconocimientos el mayor número se ha otorgado en la categoría Premio Sahagún con 197, seguido del Clavijero con 188 y el Francisco de la Maza con 132. Respecto al género del total de los distinguidos, 54% han sido mujeres y 46% hombres.

 

“El bagaje de información acumulada por más de tres décadas es, sin duda, muy valioso, porque nos habla de lo que ha sucedido en el ámbito de las ciencias sociales y antropológicas que son prioridad para el instituto”.

 

En su intervención, Hernán Javier Salas Quintanal indicó que los Premios INAH ha destacado la madurez de la antropología mexicana, la profundidad de las investigaciones y la significativa huella que los bienes culturales, arqueológicos e históricos dejan en la vida sociocultural y educacional del país y del mundo.

 

Blas Castellón, a nombre de los galardonados, dijo que estos premios son un estímulo académico en virtud de su vocación humanística y su respeto a la diversidad de expresiones culturales de nuestro país”.

 

Tras estas palabras se procedió la entrega de reconocimientos a las mejores investigaciones. Así, en la categoría de Arqueología se dio el Premio Alfonso Caso a Blas Castellón Huerta por su libro Cuando la sal era una joya. Antropología, arqueología y tecnología de la sal durante el Posclásico en Zapotitlán Salinas, Puebla.

 

El Premio Javier Romero Molina en Antropología Física correspondió a Javier Lizárraga Cruchaga por El comportamiento a través de Alicia. Propuesta teórico metodológica de la antropología del comportamiento. En tanto, Perla Orquídea Fragoso Lugo obtuvo el Premio Fray Bernardino de Sahagún en Etnología y Antropología Social por A puro golpe. Violencias y malestares sociales en la juventud cancunense.

 

En Historia y Etnohistoria, el Premio Francisco Javier Clavijero tuvo dos ganadores: María Rosa Gudiño Cejudo por la investigación Educación higiénica y cine de salud en México 1925-1960, y Ernest Sánchez Santiró por La imperiosa necesidad. Crisis y colapso del erario de Nueva España (1808-1821).

 

Julia Pozas Loyo fue galardonada con el Premio Wigberto Jiménez Moreno en Lingüística por El artículo indefinido. Origen y gramaticalización. A su vez, el Premio Francisco de la Maza en Conservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico fue para Iván San Martín Córdova por la investigación Estructura, abstracción y sacralidad. La arquitectura religiosa del movimiento moderno en la Ciudad de México.

 

El Premio Paul Coremans en Conservación de Bienes Muebles fue para el trabajo de conservación liderado por Jannen Contreras Vargas, denominado Proyecto de restauración de dos campanas de Escobedo, Montemorelos, Nuevo León.

 

Otras de las investigaciones reconocidas fueron la tesis de maestría La artillería en la fortaleza de San Juan de Ulúa, Veracruz: una biografía como propuesta museológica, de Ilse Cimadevilla Cervera, en la rama de arqueología, así como las tesis de licenciatura de Sara Isabel García Juárez titulada La historia de Piedras Negras a través de sus inscripciones jeroglíficas: auge y ocaso del linaje de las tortugas, y la de Rodolfo Rosas Salinas, denominada Quiegoqui: un Estado mene/’zaa de la Sierra Sur de Oaxaca. Territorio, política y sociedad en el siglo XVI.

 

Asimismo, en lingüística, los premios a las mejores tesis de doctorado fueron para Óscar López Nicolás y Margarita Martínez Pérez por Estudios de la fonología y gramática del zapoteco de Zoochina y Xchanelchanubtasel: lenguaje, acción y enseñanza en actividades valoradas entre los mayas de San Juan Chamula, respectivamente.

 

Dentro de los campos de conservación del patrimonio arquitectónico y urbanístico, y museografía e investigación de museos, algunos de los trabajos galardonados fueron la tesis doctoral La huella del agua siglo XX. El acueducto de Xochimilco y el Sistema Lerma, de María del Carmen Bernárdez, así como el diseño museográfico de Ricardo García Govea y Miguel Ángel Fernández Villar en el Museo Interactivo Barroco, en Puebla, que obtuvo mención honorífica.

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