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En restauración de murales.  

Unidades pequeñísimas —mil millones de veces más diminutas que una partícula— tienen la capacidad de crear redes que sirven para impedir que los pigmentos de las pinturas se desprendan. Esta novedosa forma de restauración está siendo usada en diversos murales prehispánicos de México.

Las diminutas partículas, mejor conocidas como nanopartículas, pueden penetrar fácilmente en las paredes e interactuar entre sí hasta formar una especie de "red para pescar", en la que atrapan los pigmentos de esas antiguas pinturas que están a punto de desmoronarse.

Este método de restauración basado en la nanotecnología, que se creó en Italia, ha comenzado a emplearse en la conservación de las pinturas murales de las zonas arqueológicas de Tlatelolco, Cholula, Mayapán y Palenque, tal y como se ha efectuado en Egipto, China y diversas naciones europeas, donde se han obtenido resultados óptimos en la preservación del patrimonio cultural.

En su reciente visita a México, el doctor Piero Baglioni, investigador del Departamento de Química de la Universidad de Florencia, en Italia, realizó la evaluación de las primeras pruebas experimentales realizadas conjuntamente con restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en febrero pasado, en el mural Los Bebedores, de la Zona Arqueológica de Cholula, en Puebla.

"Los resultados son satisfactorios en las áreas del mural donde se aplicó este tratamiento, porque los pigmentos quedaron fijos en el muro y no hay riesgo de que se desprendan, a diferencia de otras aún no tratadas", indicó el especialista, uno de los pioneros en la aplicación de la nanotecnología en el campo de la restauración.

"Estas partículas extremadamente pequeñas son de hidróxido de calcio y son estructuras de forma hexagonal que penetran con facilidad en la superficie pictórica. Por reacción química comienzan a interactuar entre ellas hasta formar algo así como una red microscópica en la que "pescan" o "capturan" los pigmentos que corren riesgo de desprenderse, la cual con el paso del tiempo se cristaliza y estabiliza la pintura mural", explicó.

Acompañado de María del Carmen Castro, Dulce María Grimaldi y Yareli Jáidar, restauradoras de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), Baglioni refirió que 90 por ciento de las pinturas murales en el mundo pueden ser tratadas con nanopartículas, toda vez que se trata de un método universal, efectivo en superficies pictóricas que hayan sido plasmadas en soportes de carbonato.

Por ello, —continúo— para el caso de México, no ha sido necesario adaptar la fórmula europea de generación y aplicación de este tipo de microscópicas partículas. "Esta tecnología no se ve afectada por las condiciones del medio ambiente, como es el caso de los polímeros o adhesivos sintéticos que solieron usarse en los años setenta y ochenta".

Y es que, si bien en esas décadas, el uso de polímeros en la restauración de bienes culturales de Europa, no tuvo ninguna complicación por tratarse de obras con condiciones estables de temperatura y humedad. En México la aplicación de éstos no tuvo los mismos resultados porque en el caso de los edificios prehispánicos con pintura mural, suelen estar en condiciones ambientales adversas, lo que hizo que esos adhesivos artificiales se modificaran y tuvieran efectos contradictorios.

"De acuerdo con los estudios realizados, en México se aplicaron polímeros de acrílico, de vinil y de vinil acetato, los cuales con las modificaciones climáticas provocan la degradación de la pintura mural, misma que se acelera con la humedad", precisó el experto italiano, al tiempo de indicar que para el retiro de dichos pegamentos sintéticos, se recurre al uso de microemulsiones (mezcla de solventes en emulsión).

"Estos sistemas son eficientes para extraer polímeros, nos ayudan a removerlos y luego mediante el uso de nanopartículas los pigmentos se adhieren al carbonato de calcio y este a su vez queda fijo en la pared", abundó, luego de realizar con buenos resultados, otra serie de pruebas en días pasados en el mural Los Bebedores, creado alrededor del año 200 d.C., y el cual consta que diversos paneles que en conjunto suman cerca de 60 metros de longitud por 2.50 metros de altura.

Por su parte, María del Carmen Castro, directora de Conservación e Investigación de la CNCPC, indicó que el arribo del doctor Baglioni a nuestro país, se da nuevamente luego de los trabajos de restauración que hizo en 2004, en la pintura mural de la Zona Arqueológica de Calakmul, en Campeche,  mediante la aplicación de nanopartículas.

"Al paso del tiempo la efectividad de la aplicación de esta tecnología en este lugar ha sido satisfactoria. Ahora lo hemos contactado para el uso de esta metodología en los proyectos de conservación experimental de la pintura mural de Cholula, Palenque, Mayapán y Tlatelolco, que han sido elegidos por la complejidad que presentan los murales", explicó la restauradora.

"En el caso de Cholula, la pintura fue creada prácticamente sobre la tierra,  ha perdido su aglutinante natural y por tanto ha perdido su consistencia. En estos momentos nos estamos centrando en el mural Los Bebedores, donde se presentan tres factores dañinos: la humedad, sales y polímeros sintéticos".

Castro comentó que los adhesivos sintéticos con los que se restauró en el pasado este mural, no permiten que la humedad se evapore, debido a que dichos productos crearon una capa impermeable que impiden la ventilación y que la acumulación de agua propicie la presencia de sales sobre la capa pictórica.

"Las sales, al tratar de salir a la superficie van rompiendo los materiales de la pintura y en consecuencia el desprendimiento de ésta. Por eso es importante retirar los polímeros, eliminar las sales y consolidar, en este caso con nanopartículas que crean una red que no es impermeable y por ende permite que la pintura "respire", refirió la especialista del INAH.

"La intervención del mural de Cholula, es un trabajo a mediano plazo toda vez que el tratamiento con nanopartículas, después de haber sido aplicado, requiere de dos o tres meses para tener la reacción completa de la carbonatación y se culmine el proceso", detalló la restauradora, al adelantar que esta tecnología se usará en la pintura mural de la caja de agua que se halló recientemente en la Zona Arqueológica de Tlatelolco, en la Ciudad de México.

Asimismo, en el sitio arqueológico de Mayapán, en Yucatán, el uso de nanopartículas ya se aplica desde hace unos meses de manera experimental en la atención de pintura mural y relieves arquitectónicos. En breve, también se prevé su uso en relieves estucados de la Zona Arqueológica de Palenque, en Chiapas, una vez que se haya controlado la saturación de humedad que presentan los mismos.

 

Ventajas de las nanopartículas en la restauración

- Al estar constituidos por hidróxido de calcio, las nanopartículas suelen equiparar a los materiales originales con que fue creada una pintura sobre una pared.

- Crean una red cristalina, invisible y permeable, que además de dar soporte a los pigmentos, permite la aeración natural de la pintura.

- A diferencia de los polímeros sintéticos, las nanopartículas no se degradan con el paso del tiempo, ni con los cambios climáticos.

- Las diminutas partículas envejecen al mismo ritmo que la pintura mural, razón por la que no se generan desequilibrios.

- Sirven también para prevenir la acidificación de las paredes.

- Su uso no es tóxico para los restauradore.