Relatos de los siglos XVI y XVII

Los más bravos, inhumanos y rebeldes, así se refería el cronista español Andrés Pérez de Ribas para referirse a los xiximes, habitantes de los puntos más altos de la Sierra Madre Occidental, de lo que es hoy Durango, y en las estribaciones de la misma en el actual Sinaloa, y que ha sido acusado históricamente de ser un pueblo caníbal, particularmente cruel.
 
A pesar de estos relatos, que han servido como fuente para acercarse a la vida de estas sociedades prehispánicas, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), afirman que hasta el momento no se ha encontrado evidencia arqueológica que sustente estas afirmaciones contenidas en documentos de los siglos XVI y XVII.
 
La supuesta antropofagia de los xixime horrorizó a los conquistadores pues decían que a diferencia de los acaxees y los cahítas, quienes lo hacían para celebrar victorias, los xiximes lo hacían de manera ordinaria de alimentación y las víctimas podían ser niños y adultos, mujeres y hombres, de grupos enemigos.
 
Sin embargo, para el arqueólogo Alfonso Grave Tirado, adscrito al Centro  INAH Sinaloa, es muy probable que estas apreciaciones de los cronistas españoles reflejaran más el miedo que les inspiraban los xixime que una realidad histórica, pues no se ha encontrado, entre los aborígenes del noroeste, a ningún grupo que recurriera a esta costumbre.
 
De hecho, “los trabajos de exploración que hemos realizado en la parte serrana nos hablan de grupos de agricultores asentados básicamente en las cuencas de los ríos, que elaboraban petrograbados y tenían algunos asentamientos de carácter ritual, esto lo sabemos por vestigios de algunas canchas de juego de pelota o taste. No hemos encontrado, hasta ahora, elementos de sacrificios ni de canibalismo ritual”.
 
Luego del auge de la explotación de los recursos de los esteros por parte de las sociedades del horizonte Aztatlán (750 d.C. y 1200 d.C), localizadas en la costa del sur de Sinaloa, hubo un retraimiento, no obstante la situación política siguió estable hasta 1531 cuando arribaron los españoles a esta región.
 
“Los españoles encuentran que los sitios principales se encuentran, sobre todo, en Chametla, en el río Baluarte, y Quesala, en el río Presidio. Para ese entonces volvemos a la sierra, donde los relatos de los conquistadores nos hablan de que había una continua guerra entre los grupos de la costa con los de la sierra, y es cuando los atacan con estas cuestiones de canibalismo.”
 
“Lo anterior parte básicamente de los relatos escritos por Baltazar de Obregón, uno de los acompañantes de Francisco de Ibarra en la ocupación del sur de Sinaloa. Y las primeras menciones sobre la lucha entre los grupos de la sierra y de la costa, se dan por medio de las noticias de los expedicionarios que venían con Nuño de Guzmán, el conquistador original de lo que hoy es Sinaloa”, explicó Alfonso Grave.
 
Hacia una arqueología de los grupos serranos
 
A diferencia de los grupos de la costa, de los que se han encontrado más de 500 sitios arqueológicos en la orilla de la marisma, muchos de ellos formados únicamente por conchas de ostión, los llamados “concheros” —resultado del aprovechamiento de éstos como alimento—; la parte serrana de Sinaloa sigue siendo un área por reconocer.
 
“En la sierra —apuntó el especialista— lo que hemos trabajado son los taste, en ese sentido, es probable que estos pueblos llevaran a cabo sacrificios rituales relacionados con el juego de pelota. También se han localizado sitios habitacionales, es decir, cimientos de casas a la orilla de los ríos, básicamente en el Presidio”.
 
 No obstante, son los petrograbados las manifestaciones más patentes en la serranía sinaloense, algunos de ellos parecen representar al dios Tláloc conforme el trazo de colmillos y anteojeras (elementos asociados a la deidad del agua). Su semejanza con los diseños del Posclásico Tardío del centro de México (1200/1300-1521) hizo pensar por un tiempo que grupos de esta región los habían realizado, pero se trata de una tradición local.
 
“Muchas de las figuras están relacionados con la fertilidad, entre ellos, las espirales y representaciones de vulvas femeninas. Según el relato del franciscano Antonio Arias de Saavedra, los grupos de la sierra de Nayarit y colindancias con el sur de Sinaloa, tenían como una de sus principales deidades a Uxu’u y es probable que estas figuras de vulvas estén relacionadas con el culto a la diosa generadora”.
 
“Otro dios principal era Pitzintli, que representaba al sol y hay muchas representaciones del sol en los petrograbados y de escaleras que parecen aludir el ascenso del dios sol hacia el cielo. En los grabados, tanto del sur como del norte de Sinaloa, se han encontrado este tipo de representaciones”, concluyó Alfonso Grave.

Atención a medios de comunicación

 

Gabriel Ulises Leyva Rendón

Director de Medios de Comunicación


Arturo Méndez

Atención a medios de comunicación

arturo_mendez@inah.gob.mx

artest26@yahoo.com.mx

Ext. 417511

 

Foto del día

Carta de navegación, “rebbelib” o “medo” Islas Marshall