· Teresa Franco, directora general del INAH, reinauguró el recinto luego de haberse culminado su reestructuración integral

· Tlaxcala, tierra de encuentros es el título de la exposición permanente, la cual reúne 200 piezas, y presenta además la muestra temporal Trazos virreinales, patrimonio restaurado

 

La región que comprende el actual estado de Tlaxcala ha sido un lugar de encuentros culturales desde hace más de 2 mil años. Basta con recordar que durante el periodo Clásico (200 a 900 d.C.) fue un corredor de intercambio que lo vinculó con los pueblos prehispánicos que habitaron lo que hoy conocemos como los estados de México, Puebla y Veracruz, en tanto que en el siglo XVI los tlaxcaltecas se aliaron militarmente con los españoles para derrocar a los mexicas.

El Museo Regional de Tlaxcala, que reabrió sus puertas este 18 de diciembre, da cuenta de éste y otros pasajes históricos en la exposición permanente Tlaxcala, tierra de encuentros. Asimismo, se inauguró la muestra temporal Trazos virreinales, patrimonio restaurado, integrada por tres pinturas sobre tabla del siglo XVI.

Durante la ceremonia de reinauguración del recinto, la directora general del Instituto Nacional de Antropología e historia (INAH), Teresa Franco, señaló: “Cuando hablamos de reestructuración integral de un museo, describimos algo muy parecido a un renacimiento. Es algo que tiene que ver con la vida intelectual, con la vida que todos los días sucede en una zona arqueológica, en un museo. Es decir, poner en valor un organismo que vuelve a concebir desde la autocrítica y a partir de la necesidad de incorporar los más actualizados conocimientos, académicos y técnicos al servicio de una comunidad diversa y en constante transformación”.

Abundó que los cambios representan una actualización del saber y un camino fácil para acceder a muchas visiones profundas sobre Tlaxcala. “En este museo vamos a ser testigos del devenir del conocimiento científico, ya que las nuevas perspectivas e interpretaciones están integradas al devenir que se ha generado a través de ya bastantes siglos”.

La titular del INAH estuvo acompañada por el secretario de Educación Pública de la entidad, Tomás Munive; la secretaria de Turismo estatal, Adriana Moreno; el coordinador nacional de Centros INAH, José María Muñoz Bonilla; el coordinador nacional de Museos y Exposiciones, José Enrique Ortiz Lanz; el director del Centro INAH Tlaxcala, Eduardo Emilio Vázquez, y el director del Museo, Diego Martín Medrano.

Asimismo, Teresa Franco reconoció a los equipos de trabajo que participaron en este ‘renacimiento’: “Siempre faltan recursos, pero hay que reconocer que este país sí dedica recursos para responder a su riqueza cultural”.

Por su parte, el secretario estatal de Educación Pública, Tomás Munive, quien asistió en representación del gobernador de Tlaxcala, Mariano González Zaur, celebró la reapertura del museo, ya que en él se guarda parte de la historia de Tlaxcala y se espera que pronto se convierta en un referente obligado para adentrarse en el devenir de la entidad.

Dijo que los museos, como espacios de cultura y aprendizaje, deben ser vistos con los “ojos de los infantes y la mente abierta, para disfrutar plenamente la visita a éste y a todos los museos”.

El nuevo discurso museológico fue desarrollado por especialistas del INAH, en historia, etnografía, antropología y arqueología, adscritos al Centro INAH Tlaxcala, quienes señalaron que un tema recurrente en la historia de la región es el intercambio cultural, de ahí que sea el hilo conductor del recorrido que abarca desde el Paleolítico hasta el siglo XX.

Está dividido en doce temas: uno sobre la paleontología en el estado de Tlaxcala; cuatro sobre el periodo prehispánico; cinco abordan el virreinato, uno más el siglo XIX y otro la Revolución Mexicana. En total se exhibirán 200 piezas entre restos óseos paleontológicos, cerámica, escultura en piedra, cuchillos de obsidiana, caracoles, pinturas, esculturas, libros, muebles, documentos y fotografías. Además de objetos recientemente descubiertos, como los vestigios arqueológicos encontrados en Quimicho y algunas piezas de mayólica de los siglos XVI y XVII.

El recorrido comienza con una sección introductoria que muestra el tópico principal de todo el museo: “Tlaxcala, tierra de encuentros”, para continuar con un segundo apartado que hace referencia a los primeros pobladores y la megafauna del Pleistoceno que ha sido encontrada en el estado.

Las secciones tercera, cuarta y quinta están abocadas a la época prehispánica desde el periodo Formativo (800 a.C. a 200 a.C.) hasta el Clásico (200 d.C. a 900 d.C.). En ellas se aprecian las fases de poblamiento de la región, el dominio de Teotihuacan, el surgimiento de otros centros ceremoniales como Cacaxtla y Xochitécatl y, finalmente, la formación de los cuatro señoríos de la cultura tlaxcallan (Tepeticpac, Ocotelulco, Quiahuixtlan y Tizatlán).

El sexto apartado aborda del periodo Posclásico (900 a 1521 d.C.) y la fase previa al contacto con los españoles, en tanto que en el séptimo trata sobre la alianza político-militar entre españoles y tlaxcaltecas para derrocar a la Triple Alianza.

En el octavo apartado se encuentra la historia religiosa y el proceso de evangelización en Tlaxcala. El noveno núcleo se refiere al cabildo indígena durante el virreinato. En la décima unidad se desarrolla el surgimiento de las haciendas. El undécimo módulo está dedicado a la migración de 400 familias hacia el norte para pacificar y colonizar la Gran Chichimeca.

La duodécima sección trata sobre Tlaxcala durante el siglo XIX, su participación en la Independencia, su formación como estado soberano de la Federación y su época de desarrollo económico en el Porfiriato. Finalmente, el último apartado hace referencia a la participación de esta entidad en la Revolución Mexicana.

Con la renovación del Museo Regional de Tlaxcala, los visitantes tendrán la oportunidad de interactuar con objetos lúdicos que propician la reflexión histórica y el vínculo con el presente. Asimismo, hay recursos tecnológicos que permiten profundizar su conocimiento y enriquecer su experiencia interactiva.

Otra de las novedades del recinto son las estaciones táctiles dirigidas al público con discapacidad, lo que les facilita acceder al contenido de la exposición a partir de un planteamiento multisensorial.

Para la reapertura del Museo Regional de Tlaxcala, que se alberga en el antiguo convento franciscano de Nuestra Señora de la Asunción, desde 2012 se realizaron una serie de trabajos de restauración y adecuación de los espacios arquitectónicos, que incluyó mantenimiento preventivo y correctivo en todas las salas para coadyuvar en el proceso de montaje de la exposición permanente.

El arquitecto Carlos Cruz, adscrito a la Coordinación Nacional de Obras del INAH y responsable del proyecto, puntualizó que de manera paralela a las obras de remozamiento se abrió la Sala de Exposiciones Temporales, el 21 de agosto de 2014, con la muestra Manuel Pastrana. Un pincel privilegiado.

Entre los trabajos que se efectuaron en el ex convento destaca la rehabilitación de la instalación hidráulica; revisión y reparación de los sistemas de electricidad; colocación de luminarias y sensores de movimiento, además de accesorios de baño para personas con discapacidad.

Asimismo, se realizó el forjado del aerodren (para el control de humedad); se amplió el andador peatonal en el patio norte; se rehabilitaron los pisos en la Sala de Cacaxtla y de la biblioteca; se colocó una subestación eléctrica y se hicieron labores de carpintería y cantería, también se implementó un sistema de circuito cerrado de televisión y contra incendios.

El inmueble que alberga al Museo Regional de Tlaxcala fue construido por mano indígena entre 1537 y 1542. El conjunto arquitectónico, que también sirvió como cuartel militar, hospital, penitenciaría y museo desde 1981, se ubica en la parte alta de la ladera de un cerro al sur de Tlaxcala.

Trazos virreinales. Patrimonio restaurado

De forma paralela, en la Sala de Exposiciones Temporales se exhibe la muestra Trazos virreinales, patrimonio restaurado, integrada por tres pinturas sobre tabla del siglo XVI, en la que se muestra al público el proceso de restauración por el que pasa una obra de arte antes de formar parte de una colección.

Las obras anónimas son La Crucifixión (240 cm x 172 cm); Santa Catalina de Alejandría (200 cm x 170 cm) y otra sin título (240 cm x 170 cm), que formaron parte del altar principal del antiguo Convento de San Francisco Tepeyanco, en Tlaxcala.

La restauradora Jazziel Lumbreras, del Centro INAH Tlaxcala, señaló que los tres óleos fueron recuperados en 1993 y 2006 del convento de Tepeyanco. “Las piezas estaban deterioradas porque durante muchos años estuvieron expuestas a factores ambientales y a roedores e insectos que se alimentaron de la madera que servía de soporte a las pinturas. Además había desprendimiento de la capa pictórica, por lo que fue necesario integrar un equipo de profesionales para su conservación”.

Las obras fueron intervenidas durante cuatro temporadas de trabajo de 2012 a 2015. Se realizó una estabilización estructural, posteriormente se hizo una limpieza de los barnices, para continuar con los resanes y la reintegración cromática.

Archivos adjuntos:
Descargar este archivo (El Museo Regional de Tlaxcala reabre sus puertas con nuevo discurso museológico.pdf)Descargas[Boletín]

Atención a medios de comunicación

 

Gabriel Ulises Leyva Rendón

Director de Medios de Comunicación


Arturo Méndez

Atención a medios de comunicación

arturo_mendez@inah.gob.mx

artest26@yahoo.com.mx

Ext. 417511

 

Foto del día

Cuellos de camisa

Fotos