Homenaje

El evento académico inició sus actividades con un homenaje a Eduardo Matos Moctezuma, quien fue investido con la Medalla al Mérito Manuel Gamio. Foto: Mauricio Marat, INAH.

 

 

 

*** Además de impulsar el conocimiento arqueológico, el trabajo de Gamio en el valle teotihuacano dotó a México de una anhelada identidad nacional: Diego Prieto
 

*** El evento académico inició sus actividades con un homenaje a Eduardo Matos Moctezuma, quien fue investido con la Medalla al Mérito Manuel Gamio

 

Hace un siglo, Teotihuacan y las poblaciones que entonces habitaban en la periferia de la urbe prehispánica, fueron el objeto de estudio para el más destacado esfuerzo académico de su época, que impulsado por Manuel Gamio, “marcó el inicio de la antropología científica de México”, declaró el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto Hernández.

Al presidir el acto inaugural de la 6ª Mesa Redonda de Teotihuacan, el antropólogo aseveró que en 1917, Gamio entendió que tras las fisuras dejadas por las escenas armadas de la Revolución Mexicana, la antropología era “el método idóneo para dotar a la nación y sus habitantes de un anhelado sentido de identidad y pertenencia”.

Para honrar ese espíritu y asumir el reto que en el siglo XXI tienen disciplinas como la antropología y la arqueología para dar cuenta del mosaico pluriétnico, multilingüe y pluricultural de México, la mesa redonda conjunta a los más connotados especialistas, quienes expondrán los más avanzados conocimientos en torno a la llamada Ciudad de los Dioses, sus casos de éxito y sus retos.

Diego Prieto  comentó que la realización del evento académico adquiere relevancia en el contexto de la restitución de los más de mil 800 bienes culturales afectados por los sismos de septiembre pasado, toda vez que acredita el compromiso fundamental del INAH con la investigación y la generación de conocimiento.

Celebró que además de retomar en 2017 el congreso dedicado a la cultura teotihuacana tras un lustro de su última edición, se haya realizado exitosamente y tan solo con una semana de anterioridad la VIII Mesa Redonda de Palenque, en Chiapas. “Así, este año se caracterizará por la realización de dos foros clave para los estudios mesoamericanos, tanto aquellos desarrollados por instituciones y especialistas mexicanos, como los impulsados desde el extranjero”.

Acompañado del coordinador nacional de Arqueología del INAH, Pedro Francisco Sánchez Nava, el antropólogo Prieto Hernández invistió al arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma con la Medalla al Mérito Manuel Gamio, galardón que se instituye en esta edición de la mesa redonda y que también se otorgará al investigador emérito del INAH, Jorge Angulo Villaseñor.

Posteriormente, en la primera conferencia magistral del encuentro, titulada Manuel Gamio y la antropología mexicana, Matos Moctezuma hizo un recuento de los acontecimientos que llevaron a Gamio a elegir al valle teotihuacano como su primer territorio de análisis.

Entre tales antecedentes, citó a la Escuela Internacional de Arqueología y Etnología Americana, que fundada aún bajo el auspicio de Porfirio Díaz, conjuntó a una plantilla docente integrada por los más connotados académicos de su momento: Eduard Seler, George Engerrand, Alfred Tozzer y Franz Boas, quienes formaron a una generación de alumnos, entre ellos Gamio, que además de dirigir la escuela en años posteriores, guiaron a la academia bajo la orden de que “todo conocimiento generado a partir del pasado debía repercutir y ser de utilidad para una población y un territorio vivo y en evolución constante”.

De este modo, y con el posterior apoyo de Pastor Roaux, secretario de Agricultura y Fomento en el gobierno carrancista, Manuel Gamio llegó a Teotihuacan acompañado no sólo de arqueólogos e historiadores, sino de ingenieros, meteorólogos, físicos, agrónomos, maestros e incluso de cineastas para el registro de elementos etnográficos.

Además de explorar los templos y las plazas de la antigua ciudad —relató Matos—, Manuel Gamio impulsó la construcción de caminos tanto terrestres como de vías férreas que conectaran a la Ciudad de México con pueblos como San Martín y San Juan, y con la zona arqueológica; fomentó la profesionalización de los maestros de educación básica y la edificación de escuelas primarias, además propició la comercialización de bienes artesanales y agrícolas producidos por los pobladores del valle.

Ante autoridades como Sandra Riego Ruiz, directora de Planeación, Evaluación y Coordinación de Proyectos en la Coordinación Nacional de Arqueología; Alejandro Sarabia González y Sergio Gómez Chávez, titular e investigador, respectivamente, de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, Eduardo Matos concluyó que las palabras ‘población y territorio’ fueron en su momento un mandato de Gamio hacia los académicos de entonces, y en la actualidad deben verse como un ejemplo para la investigación arqueológica, antropológica y humanística en general. 

 

 

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