patrimonio dañado por sismos

Adriana Konzevik, coordinadora nacional de Difusión del INAH, y Diego Prieto Hernández, director general del INAH, durante el acto inaugural. Foto Melitón Tapia. INAH.

 

*** Durante el acto inaugural, Diego Prieto Hernández, titular del INAH, señaló que el encuentro académico acredita la diversidad y pluriculturalidad de nuestro país

 

***El programa comprende la entrega de dos Diplomas al Mérito, ocho presentaciones dancísticas, tres conferencias magistrales y 43 ponencias


    

Los ritmos y la ritualidad inmersa en las diversas danzas de México, así como la identificación, preservación y rescate de géneros musicales como el “canto cuamilero”, son abordados en el XIV Foro Internacional de Música Tradicional, que se desarrolla del 4 al 6 de octubre en el Museo Nacional de Antropología (MNA), como parte de la XXIX Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH).

 

Al inaugurar el evento, Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), destacó la importancia que durante 14 años ha tenido este encuentro académico y musical, el cual acredita la diversidad y pluriculturalidad de nuestro país.

 

“Las músicas y danzas tradicionales en México constituyen la confluencia de diversos patrimonios culturales, esto se hace evidente no sólo en los ritmos y estilos, en las instrumentaciones y los personajes, sino en majestuosos atuendos que portan sus intérpretes, como aquí los xhitas de Temascalcingo”, expresó.

 

Acompañado de Adriana Konzevik, coordinadora nacional de Difusión del INAH, el antropólogo señaló que personajes como los viejos mascareros de Temascalcingo, evidencian en los universos otomíes (ñätho ñähñu) y mazahuas (jñatjo) la presencia e importancia que tienen los sabios y ancestros.

 

“En las danzas rituales, la figura de estos personajes que pueden resultar grotescos, burlones o antisolemnes es fundamental, ya que la mirada indígena sobre el bien y el mal no necesariamente es excluyente como la occidental, sino es una complementación entre orden y desorden, dioses y diablos, día y noche, cielo e inframundo. En la fiesta hay alegría y reencuentros, en ella se resuelven diferencias o se acentúan, así es la lógica celebratoria de nuestros pueblos”, expresó.

 

Benjamín Muratalla, subdirector de la Fonoteca del INAH y coordinador del foro, comentó que el encuentro es una oportunidad para que músicos, danzantes, académicos y público en general establezcan diálogo entre sí, en el que haya debates, acuerdos y se observe la manera en que las comunidades originarias entienden el universo.

 

Las actividades del evento académico iniciaron con la entrega del Diploma al Mérito que el INAH otorgó a don Fidencio Magdaleno Contreras Narciza, danzante y confeccionador de indumentaria tradicional para la Danza de los xhitas, de Temascalcingo, en Estado de México.

 

Contreras Narciza se ha distinguido como artesano desde los 12 años de edad y no sólo fabrica las máscaras para la Danza de los xhitas o Viejos de Corpus, bajo la técnica de tallado en tronco de maguey y barbas de fibras vegetales como el ixtle, sino que también sabe preparar la bebida “charape”, que se ingiere durante la ejecución de dicha danza, y consiste en una mezcla de cebada, piloncillo, canela, anís y pulque.

 

Posteriormente, Thu’bini  Mäst’oho, profesor de lengua hñähñu, expuso que la Danza de los xhitas se remonta a la época prehispánica. Según los relatos de la gente mayor, dijo, a partir de una fuerte sequía, los antiguos ñätho ñähñu y jñatjo pidieron a sus deidades el regreso de las lluvias y que trajeran consigo buenas cosechas. Con la Conquista española este rito agrícola indígena se fusionó con la festividad cristiana de Corpus Christi, y anteriormente se realizaba en el cerro del Tengatxa o “juego de viejos”, de la comunidad de Temascalcingo.

 

“El primer jueves de junio, cientos de personas salen a danzar por las calles de Temascalcingo con sus máscaras de viejos, bastones, trajes típicos creados de ixtle, manta o cartón, y llevan consigo cargamentos, como jarros, leños, cazuelas y maletas de semillas, con el objetivo de rendir culto a su santo patrono, el Señor de la Coronación”, puntualizó.

 

Explicó que en la danza hay dos elementos principales: “El viejo mayor” y “La vieja mayor”, quienes son seguidos por los hijos y la familia. También existe un “torito” (hecho de madera y cuero, cargado por un personaje) que representa el mal y aludía a los conquistadores españoles y posteriormente a los hacendados revolucionarios; mientras que los “viejitos” (pobladores ñätho ñähñu y jñatjo), simbolizan el bien.

 

El 6 de octubre, también se hará entrega del Diploma al Mérito al señor Eleazar Íñiguez Sandoval, músico de la comunidad de Canichal, municipio de Mexticacán, Jalisco, uno de los pocos intérpretes de canto cuamilero.

 

El género cuamilero, explicó Benjamín Muratalla, es un canto llano poco escuchado que practican los rancheros que cultivan la tierra áspera y pedregosa en la región Caxcana —que comprende el sur de Zacatecas y la colindancia con Jalisco—; se practica al momento de realizar las faenas agrícolas y alude a temas como la milpa, paisaje, lluvia, siembra o el amor.

 

El XIV Foro Internacional de Música Tradicional tendrá ocho presentaciones dancísticas: La Danza de los xhitas, de Temascalcingo, Edomex; Danza de los payasos, de Mazatecochco, Tlaxcala; y Canto de la muñeca y Danza de la culebra, de San Francisco Papalotla, Tlaxcala, que se realizaron este 4 de octubre.

 

En tanto, el viernes 5 se presenta la Cuadrilla de Xantolo de Itzocal, Atlapexco, Hidalgo; la Orquesta Antología Yoloxóchitl —acompañada de la comparsa de danzantes Los Calaveras— presentará parte del Carnaval de Chimalhuacán, Edomex. El último día estarán la cuadrilla de danza del municipio de Arteaga, Michoacán; Carnaval de Martín Carrera, Ciudad de México, con la Banda Hermanos Rocha; el evento concluye con el Carnaval de Zacualpan, Veracruz, amenizado con música de la banda Estrella de Oro.

 

Benjamín Muratalla señaló que en esta edición del foro se dio importancia a las comparsas de carnaval donde existe la presencia de “bufones”, personajes que tienen un trasfondo antropológico-ancestral, que en el rito tienen la función de transgredir el orden social y son concebidos como chamanes o sacerdotes.

 

Durante los tres días del evento habrá una conferencia magistral, a las 19:00 horas. El día 4, Miriam Huberman, investigadora y docente independiente, habló sobre los estudios antropológicos que ha realizado en torno al movimiento corporal y coreografías; al día siguiente, Alejandro Martínez de la Rosa y Rubén Ramírez Arellano disertarán sobre las danzas de los pascola y del tecuán, respectivamente; y finalizará con la ponencia de Jesús Jáuregui, investigador de la Fonoteca del INAH, sobre los mariachis, danzas de arco, alabados y judíos, en Huaynamota, Nayarit.  

 

También, el 5 de octubre, Luis Eduardo Bautista, maestro en danza de la Casa de Cultura de Huajuapan de León, Oaxaca, dictará la ponencia La danza de los chareos y chilolos de Santiago Juxtlahuaca, Oaxaca, en la que pondrá en controversia si esta representación simboliza la lucha entre moros contra cristianos o ricos contra pobres.

 

 

 

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