Historiador, poeta, dramaturgo y periodista José Joaquín Blanco Alfaro, al inaugurar el XIII Diplomado Historia del siglo XX mexicano. Nación, cultura, diversidad y patrimonio. Foto: Mauricio Marat, INAH.

 

*** El historiador, poeta, dramaturgo y periodista abrió el “XIII Diplomado historia del siglo XX mexicano. Nación, cultura, diversidad y patrimonio”

 

*** María Eugenia del Valle, directora de Estudios Históricos, dijo que se buscará extender este tipo de actividades más allá de este centro de investigación


 

 

La educación y las artes del siglo XX, en particular la creación literaria y las manifestaciones plásticas fueron en sus rupturas, contraposiciones y también alineamientos ideológicos, un reflejo de los convulsos, revolucionarios, modernos y autoritarios periodos que marcaron esa centuria, relató el historiador, poeta, dramaturgo y periodista José Joaquín Blanco Alfaro, al inaugurar el “XIII Diplomado historia del siglo XX mexicano. Nación, cultura, diversidad y patrimonio”.

 

María Eugenia del Valle Prieto, directora de Estudios Históricos, dijo que se buscará extender este tipo de actividades académicas: diplomados, simposios, cursos y talleres con temas dedicados al devenir de México, más allá de este centro de investigación. “A 80 años de la fundación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), es importante que la institución amplíe su labor de divulgación entre la sociedad”, externó.

 

Bajo el tema “Cultura y diversidad en el siglo XX”, José Joaquín Blanco hizo una sucinta y reveladora revisión de los “movimientos” artísticos que lo definieron, no sin antes enmarcar estos en la escena literaria y plástica del México de la Reforma y el Porfiriato. En su opinión, en gran medida el nacionalismo del siglo XX siguió los lineamientos establecidos por Porfirio Díaz, “apenas añadiéndoles unos nuevos de la Revolución, incluso la retórica de justicia social, protección a los obreros, campesinos, indios y pobres, ya estaba de algún modo contemplada en el aparato porfiriano”.

 

En la larga estancia de Díaz en el poder se conformaron sindicatos y leyes que les favorecían, por lo que “una de las razones de las sublevaciones revolucionarias, fue que el gobierno no cumpliera con su propia legalidad. Cuando uno revisa los libros o diarios porfirianos, destacan mucho más las similitudes con lo que el siglo XX consideró nacionalismo revolucionario, que las diferencias. El Partido Revolucionario Institucional enriqueció poco, aunque enfatizó y potenció muchos aspectos de la idea liberal de nación que consolidó don Porfirio”, estimó.

 

José Joaquín Blanco, ganador de un Ariel al ser coguionista de la cinta Frida, naturaleza viva, hizo hincapié en la extensión geográfica y temporal del modernismo, cuya presencia en las letras latinoamericanas marcó las últimas décadas del siglo XIX y permaneció al menos hasta la muerte de Amado Nervo, en mayo de 1919.

 

El movimiento poético que retomó su nombre de la revista mexicana Moderna y a los ideales de poner al día a la cultura latinoamericana con la parisina —abundó—, a través de sus retos gramaticales y retóricos que jamás se habían impuesto en literatura de la región, e influyendo posteriormente en los decadentistas e incluso letristas de boleros como Agustín Lara. “Esa escuela poética, modernista, influenciada a su vez por el romanticismo, fue la primera que llegó a un público verdaderamente amplio y duró mucho tiempo”.

 

Un nuevo ciclo en la cultura mexicana se dio de la mano de jóvenes impulsados por el dominicano Pedro Henríquez Ureña, y entre quienes se encontraban los ateneístas José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Antonio Caso y Enrique González Martínez. Los dos primeros se convertirían a la postre en los pilares de esta renovación; siendo rector de la Universidad Nacional y después como secretario de Educación en el gobierno de Álvaro Obregón, Vasconcelos levantó un proyecto de cultura e instrucción a favor de las clases desfavorecidas, que dio resultados “asombrosos” en sus apenas cuatro años de gestión.

 

“Primero, no sólo inundó de escuelas elementales el país, sino que le dio un poder y un marco de acción desusados y que eran necesarios, tanto por el empobrecimiento de la sociedad después de la Revolución, como por la gran cantidad de niños huérfanos, abandonados o con poca atención familiar. Además de proveer de textos estatales y desayunos escolares, las artes se convirtieron en el centro y motor de la vida, la redención, lo que enseñaría a los niños a amar la vida y no la violencia.

 

“Otro golpe de genio vasconcelista contó con el auxilio de los artistas a los que convocó, acercando las artes populares a los niños y al pueblo. De ahí saldrían el muralismo, la escuela mexicana de pintura, el estímulo artesanal, la redignificación donde los rasgos raciales apuntaban hacia lo indígena. De esta vanguardia emergieron el Dr. Atl, Orozco, Rivera, Frida Kahlo, incluso llegó a la música culta con obras de Silvestre Revueltas y Carlos Chávez”, expresó Blanco Alfaro, investigador de la DEH.  

 

En cuanto a Reyes, concluida la Revolución hizo una amplia labor diplomática, en 25 años de lejanía del país construyó la imagen del mexicano universal. De regreso al país participó con Torres Bodet en la creación de instituciones como el Fondo de Cultura Económica, y los colegios Nacional y de México, y dedicó su tiempo a la creación de ensayos literarios y a la divulgación en América Latina de temas europeos y clásicos.

 

“A lo largo del siglo XX, veremos que diferentes generaciones se ven influidas por alguna disciplina u orientación fundamental: la economía política, la sociología, la poesía, cuando no el simple llamado del mercado o de las pautas de las instituciones públicas y privadas, que pidieron argumentos a favor del nacionalismo democrático o el comunismo, por ejemplo”, concluyó el historiador.

 

El Diplomado Historia del siglo XX mexicano está dirigido a comunicadores, periodistas y docentes en funciones que buscan actualizar sus conocimientos, así como a estudiantes del sistema universitario y personas interesadas en la historia del país. Se lleva a cabo todos los miércoles de 17:00 a 20:00 horas, hasta el 11 de diciembre, en la Dirección de Estudios Históricos del INAH (Allende 172, Tlalpan Centro). Mayores informes al teléfono: 7090 4804. Cupo limitado a 50 personas.

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Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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