Fuerte de San Miguel, inmueble del siglo XVIII. Foto: Héctor Montaño, INAH.

 

*** En el arranque de este año cerró sus rejas para dar paso a trabajos de conservación del inmueble y renovar su propuesta museográfica

 

*** Entre las cartas fuertes estará la exhibición de un acervo que superará las 700 piezas arqueológicas, algunas inéditas procedentes de sitios como Dzehkabtún y Uxul


 

 

Resguardar una vasta colección de una de las civilizaciones más asombrosas del mundo antiguo, hacen del Museo de Arqueología Maya (MAM) el recinto más visitado de Campeche, no obstante, en el arranque de este 2019 cerró sus rejas para dar paso a trabajos de conservación del inmueble del siglo XVIII que lo aloja, el Fuerte de San Miguel, y beneficiar a los apasionados de esta milenaria cultura con una renovada propuesta museográfica.

 

Será en el segundo semestre del año en curso, cuando el público pueda disfrutar de esta puesta al día, comenta la arquitecta Claudia Elena Escalante Díaz, directora de Museos del Centro INAH Campeche, quien desde su llegada a este cargo, en 2016, elaboró un proyecto para rehabilitar los cuatro museos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tiene bajo su custodia en esa entidad, apostando por su accesibilidad total y la actualización de sus guiones museográficos.

 

El MAM mantenía la museografía con la que fue inaugurado hace 19 años, de ahí la necesidad de su renovación incorporando los nuevos datos que los mayistas del Centro INAH Campeche han recabado como parte de sus investigaciones, en ese mismo lapso. Nuevas perspectivas que dan cuenta de la relación de los antiguos mayas con la naturaleza, con los dioses, de sus guerras y alianzas, y de sí mismos, se aterrizarán en la renovación.

 

Entre las cartas fuertes del flamante rostro del MAM estará la exhibición de un acervo que superará las 700 piezas arqueológicas, distribuidas en sus diez salas: El mundo maya, El entorno natural, De la aldea a la ciudad, El ciclo de la vida, Trascender la muerte, El orden del universo, Conocimientos científicos, Estructura social, La élite y Guerra y territorio. Cada una de ellas contará con una obra icónica de la arqueología maya en Campeche. Cabe destacar que, con 16, es el segundo estado con mayor cantidad de zonas arqueológicas abiertas a la visita pública.

 

De las piezas inéditas que se incorporarán a la colección del MAM, destaca una ofrenda integrada por nueve excéntricos (objetos de rituales de caprichosas formas) elaborados en sílex, la cual fue descubierta en Dzehkabtún, sitio al norte de Campeche, que de acuerdo con el equipo liderado por la arqueóloga Iken Paap, estuvo ocupado entre 300 y 1100 d.C. También estará una rica colección cerámica procedente de la gran urbe de Uxul, compuesta por platos policromos, incensarios y vasos con inscripciones glíficas, entre otros enseres suntuarios.

 

Además, se reincorporarán obras que han estado en préstamo para muestras nacionales e internacionales, un ejemplo es la Estela 21 de Edzná, que formó parte de la exposición Mayas. El lenguaje de la belleza, y que ahora retorna a la sala Guerra y territorio.

 

Claudia Escalante anotó que junto con investigadores, el museógrafo Alejandro Zapata, y la participación de la maestra Karina Romero, de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, se trabaja en el montaje de algunos contextos arqueológicos para mostrar de forma didáctica cómo se encuentran las piezas en excavación, una propuesta que ya se aterrizó en otros espacios como el Museo de Arqueología Subacuática, Fuerte de San José el Alto.

 

El MAM posee una colección de arte escultórico, pictórico y cerámico en una rica variedad de materiales y técnicas, el visitante podrá reencontrarse además con importantes obras de su acervo, como las máscaras funerarias de Calakmul, las exquisitas figurillas antropomorfas de la Isla de Jaina, o las vasijas con tapaderas que representan aves, felinos e, incluso, una iguana, testimonios de la conexión que esta cultura mantuvo a lo largo de tres mil años con los seres de los bosques y selvas tropicales.

 

Trabajos de conservación

 

En los exteriores y habitaciones del Fuerte de San Miguel, con temperaturas que oscilan entre los 35° y los 42° centígrados, una cuadrilla de trabajadores emprende la sustitución de la red de drenaje pluvial que data de los años 80, la liberación de calcreto en áreas de la azotea y las huellas de filtraciones en salas, derivadas de la humedad. Estas acciones de rehabilitación se llevan a cabo con recursos del propio INAH, apunta la arquitecta Claudia Escalante Díaz.

 

“En estos momentos llevamos 60 por ciento de avance en estas tareas focalizadas en cubiertas y aplanados dañados del edificio. Se liberaron líneas de conducción de agua de lluvia para evitar goteos; las filtraciones provocaron desprendimientos de aplanados, crecimiento de hongos y moho en salas, inclusive en algunas zonas la humedad constante estaba afectando el relleno constructivo. Con la liberación de aplanados estamos permitiendo el aireamiento de los muros para que baje la humedad y se van a restituir aplanados”, explica.

 

Detalla que las guías podotáctiles a piso, el par de interactivos electrónicos, y los diez módulos hápticos con los que cuenta el museo, fueron retirados temporalmente para dar lugar a las tareas de rehabilitación del inmueble y una vez terminadas estas, el equipamiento volverá a estar disponible para la visita. A estos recursos se sumarán algunos interactivos mecánicos para el esparcimiento del público infantil.

 

Claudia Escalante hizo un breve recuento de los avances que se han dado en los museos del INAH en Campeche, desde la apertura en el Fuerte de San José el Alto, del Museo de Arqueología Subacuática (MAS), único en su tipo en América, hasta la exhibición permanente de la Máscara de Calakmul en el Museo de Arquitectura Maya, con una museografía digna de tan emblemática pieza que a lo largo de 14 años estuvo casi siempre fuera de su espacio: el Baluarte de Nuestra Señora de la Soledad.

 

Con el apoyo del Gobierno del Estado y la Cámara de Diputados federal, se puso fin al rezago que se tenía en el tema accesibilidad total en estos espacios, pues al estar alojados en inmuebles patrimoniales, resultaba un reto la habilitación de rampas y accesos. A los cuatro recintos museísticos se les dotó también de sanitarios accesibles, guías podotáctiles a piso, módulos hápticos en salas, videos en Lengua de Señas Mexicana y réplicas a escala de piezas emblemáticas, recursos que benefician a personas con discapacidad motriz, sordomudas, ciegos y débiles visuales.

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Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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Exposición “El noroeste de México, 20 años de etnografía en el INAH”