La iglesia de San Mateo, se ubica en el centro de Tila. San Mateo 1966. Foto INAH.

 

*** El proyecto Las iglesias de Tila, cruza etnografía, historia y arqueología para conocer el devenir de este pueblo ch’ol

 

 

*** La investigación indica que las iglesias de Misijá, Chu’lum Chico y San Sebastián fueron abandonadas ante la ofensiva conquistadora, desplazando a su vez al pueblo de Tila


 


En la zona norte de Chiapas persisten vestigios de iglesias que representaron los primeros intentos de evangelización dominica en la región. Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han efectuado recorridos de superficie, indagación en archivos y estudios de historia oral, para reconocer no sólo esos viejos templos, sino para adentrarse en una historia desconocida: los diversos desplazamientos de los fue objeto el pueblo de Tila en el siglo XVI.


Los arqueólogos Alberto Méndez Torres y Citlali Oltehua Garatachea llevan a cabo el proyecto denominado Las iglesias de Tila, el cual cruza etnografía, historia y arqueología para conocer los desplazamientos que tuvo este pueblo ch’ol, hasta “arribar” a su localización actual. Esta historia parte del devenir de cuatro iglesias: Misijá, Chu’lum Chico, San Sebastián y San Mateo.


Ambos especialistas de la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA) del INAH, trataron estos casos en el Quinto Coloquio de Arqueología Histórica que tuvo lugar esta semana en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec. Explicaron que dentro de la historiografía general de Chiapas se sabe que la fundación del pueblo de Tila fue realizada en 1564 por Fray Lorenzo de la Nada, “pero en ningún documento ni en la historia general, se menciona que éste fue desplazado varias veces”.


Comentaron que el culto al Señor de Tila se conecta con la historia de estos cuatro templos, pues de acuerdo con la tradición oral ch’ol, este personaje fue quien les indicó los “inconvenientes” (suelos anegados, presencia de hormigas arrieras que horadaban la tierra, etcétera) de asentar su templo en los distintos lugares, razón por la que se fue “moviendo” hasta dar con el sitio idóneo. El primero fue Misijá, después Chu’lum Chico y San Sebastián, y finalmente San Mateo.


“Esta historia es conocida por la tradición oral, de manera que parte de nuestros alcances era saber cuál de estos diversos asentamientos fue el pueblo fundado por fray Lorenzo de la Nada, no sin contrastarlo con los datos duros obtenidos de las técnicas arqueológicas, como es el recorrido de superficie.


“En las curvas de nivel que hemos obtenido a través de nuestro mapeo, podemos observar que los choles nunca bajaron al Valle de Petalcingo, y no lo hicieron porque siempre huían del avance de los españoles. Varios autores han apuntado que los cho’les no fueron conquistados por las armas, sino por el culto al Señor de Tila, un Cristo Negro aparecido en una de las cuevas de la región a finales del siglo XVI”.


Alberto Méndez Torres y Citlali Oltehua Garatachea indicaron que en el caso de la iglesia de Misijá, ubicaron sus vestigios sobre una meseta, en una zona de maizales, un buen lugar para la agricultura por la calidad del suelo y la cercanía de un pequeño arroyo al este de los mismos.


La iglesia de Chu’lum Chico sigue el mismo patrón de asentamiento que el anterior. También se ubica en una meseta, aunque el tipo de suelo son acrisoles, y se encuentran al interior del cementerio, en las inmediaciones del pueblo actual del mismo nombre.


En relación con los vestigios de San Sebastián, estos se hallan dentro del pueblo actual de Tila, en su periferia. Este templo está en lo que actualmente es el panteón ejidal y es dedicado a ese santo. A diferencia del par de iglesias mencionadas, los vestigios históricos se ubican en un pie de monte.


Por último, la iglesia de San Mateo, se ubica en el centro de Tila, en la parte más alta del cerro, debajo de él está dispersa la población, circundada por el río Grande, un afluente que nace de esta elevación y donde se localiza la Cueva del Señor de Tila. Los arqueólogos refirieron que aquí se vuelve a cruzar la historia, con la tradición oral ch’ol, ya que esta cueva contiene estalagmitas, elemento que en la cosmovisión maya representa los colmillos del “Monstruo de la tierra”, la montaña dadora de vida.


“Estos vestigios son muy importantes dentro del mito fundacional del pueblo de Tila, es decir, es una parte fundamental de la historia de los cho’les durante los primeros años de la Colonia. El dato más notable son las posibles causas de su abandono, ya que tres iglesias fueron abandonadas completamente y se hallan en un radio no mayor a 6 kilómetros, con respecto a la iglesia que sigue en funciones”.


Los expertos de la DSA, quienes realizaron una tesis sobre el tema, refirieron que algunos documentos obtenidos en el Archivo Diocesano de San Cristóbal de las Casas, mencionan que la fundación de Tila se dio en 1564, pero se desconoce cuál de los cuatro asentamientos fue el fundado por fray Lorenzo de La Nada.


“El tiempo de evangelización del fraile español fue de 20 años, y ahora sabemos que participó en las cuatro refundaciones del pueblo de Tila, lo cual se afirma por el tipo de arquitectura de los templos, semejante al de la iglesia de San Miguel Arcángel de Tumbalá, también fundada por él.


Sin embargo, concluyeron, un factor decisivo fue la violencia: “Los cho´les del pueblo de Tila fueron cruelmente atacados durante los primeros años de la Conquista, eso explica el patrón de asentamiento que observamos. Se asentaron inicialmente en un lugar muy accesible, pero ante violencia se fueron introduciendo más hacia las montañas, hasta llegar donde actualmente está el pueblo de Tila, en una cima de un pequeño cerro flanqueado al este por la cuenca Shumula”.

 

 

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