Tierra herida. Grabados de las Américas se presenta en la sala del primer nivel del Museo Nacional de las Culturas del Mundo. Foto: Melitón Tapia, INAH.

 

*** Tierra herida. Grabados de las Américas reúne obra de 43 artistas de 20 países del continente, que evidencian los daños que esta actividad ha provocado en el continente

 

*** Fue curada por el artista plástico mexicano-canadiense Alec Dempster, defensor de los derechos ambientales e indígenas.


 


Tierra herida. Grabados de las Américas es una exposición colectiva que contiene la obra de 43 artistas del grabado de 20 países del continente, que evidencian las consecuencias adversas que la explotación minera ha provocado en este territorio. Después de recorrer los Estados Unidos, la muestra ahora se presenta en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo.


El objetivo de la exposición es visibilizar las violaciones a los derechos humanos y ambientales que han derivado de la excesiva y descontrolada industria minera, la cual lleva establecida en el continente americano desde la época de la Colonia y se ha potencializado en las últimas décadas. A partir de ello, se busca generar un debate en torno al tema, despertar la consciencia social y ecológica del público para impulsar acciones contra estas afectaciones.


La muestra se ha presentado anteriormente en el OPEN Center for the Arts en Chicago, Estados Unidos, en octubre de 2018, y en el Walker’s Point Center for the Arts, de Milwaukee, de enero a marzo de 2019. Fue curada por el artista plástico mexicano-canadiense Alec Dempster, especialista en grabado, poeta y músico, interesado en las culturas huasteca y jarocha, defensor de los derechos ambientales e indígenas.


Una parte de las piezas de la exposición tratan el tema de los movimientos sociales y los personajes que han denunciado los abusos de las industrias mineras en sus países e impedido su avance, muchos de los cuales fueron reprimidos con violencia. Aquí se ven grabados como “Doña Chica” y “Berta Cáceres”, de Carlos Barberena; “La Puya resiste”, de Carmela Enríquez; “La protesta”, de Osvaldo Ramírez; “Pueblo zapoteco”, de Gabriela Morac; “Assasination of Mariano Abarca”, de George Walker; “Havasupai Resistance”, de Daniel González; y “Bagua”, de Gloria Quispe.


Otro conjunto de obras convoca a las poblaciones de países como Nicaragua, Colombia, Honduras y México a unirse a los movimientos de resistencia contra en avance de la minería en vista de los daños ambientales y a la salud que provoca. Allí se encuentran las piezas: “La canadiense”, de René Arceo; “No a la minería, sí a la vida”, de Marta Chudolinska; “Honduras resiste”, de Zamer; “La amenaza de Wirikuta”, de Manuel Ruelas; “Sin valor real”, de Jésica Cruz; y “Ejercitando la memoria”, de Alicia Zamora.


Las obras “Lo que nos dejan”, de Elisa María Monsalve; “Futuro incierto en Yanacocha”, de Luis Antonio Torres Villar; “Tierra herida Haití”, de Jimena Ramos; “Crucitas”, de Carolina Córdoba Zamora; “El Distrito de Bento Ribeiro inmovilizado en la pátina de lama letal”, de Francisco José Maringelli; y “Orinoco-Orinokia”, de Beatriz María Pestana Osuna, ilustran el daño que ya se ha provocado en algunas ciudades y pueblos indígenas, como la contaminación de sus recursos naturales o el desplazamiento forzado.


En “The mountain-eating beast”, de Alynn Guerra; “Caminos de piedra", de Bia Melo; “Veta Madre”, de Poli Marichal; “Del interior de la república para el mundo”, de Hugo Barrón; “Sin excusas responde tú”, de Niurka Guzmán; “Tierra Quemada”, de Roberto Ferreyra; y “A cielo abierto”, de Lorena Tenorio, se observan metáforas gráficas de la minería representada como un ente maligno que consume vorazmente los recursos y que destruye el paisaje natural.


En sus composiciones, los siguientes artistas expresan la belleza y la fuerza de la naturaleza, que se resiste a la desaparición aún a marchas forzadas, con el fin de generar respeto y un deseo de protección al mundo: “Pasado y futuro”, de América Rodríguez; “Rebelión natural”, de Dani Scharf; “Guerra de los mundos”, de Lulhy Cardoso; “Caribou Cycles”, de Jerry Evans; “Aquí”, de Patricia Concina; y “Lagrimas de la tierra”, de Montserrat Alsina.


La explotación obrera en las minas, las pésimas condiciones de trabajo y la difícil situación social por la que algunas comunidades se ven obligadas a torturar a la naturaleza para subsistir, son temas presentados en las piezas “Verdachos y Morrallas”, de Carlos Tamayo; “La Vianda”, de Camilo Andrés Ortiz Figueroa; “Let's make our saints golden”, de Carlos Franco-Ruiz; “En las entrañas de nuestra tierra”, de Hortensia Aguilera; y “Entrañas de la tierra”, de Gabriela Juárez Domínguez.


Otras obras aluden a que la humanidad está destruyendo de forma consciente y por consentimiento tácito a la naturaleza, auspiciando su propia destrucción, en los grabados “La fiebre de oro,” de Carina Suntaxi; “Oscuro panorama”, de César García "Coco"; “Alfabetos urbanos”, de Gloria Rojas; “Wounded Earth”, de Jo Ann Lanneville; y “Memoria”, de Marcel Molina.


Tierra herida. Grabados de las Américasse presenta en la sala del primer nivel del Museo Nacional de las Culturas del Mundo, ubicado en la calle de Moneda N° 13, Centro Histórico de la Ciudad de México, a una cuadra del Metro Zócalo. 

 

 

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  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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