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David Engel, embajador de Australia en México; Scott Ryan, presidente del Senado australiano, Raffaela Cedraschi, curadora de la muestra Australia. El poder de la tierra, Gloria Artís, directora del MNCM; Diego Prieto Hernández, director general del INAH, y Sergio Matos, director y fundador del Festival Cultural de Mayo, durante el corte de listón de las exposiciones. Foto: Melitón Tapia, INAH.

 

*** Se inauguraron las exposiciones Tiempo de soñar: Arte aborigen contemporáneo de Australia y Australia. El poder de la tierra; concluyen en febrero de 2020

 

*** La primera cuenta con la colaboración de la Embajada de Australia en México, de la Cooee Art Gallery y del Museo Cabañas; la segunda integra piezas del MNCM.


 


Para los pueblos aborígenes australianos su existencia se remonta al tiempo de los sueños, en el que los grandes acontecimientos de la creación forjaron el mundo tal como se le conoce. El arte ha sido una herramienta con la cual los ancestros transmitieron a las nuevas generaciones el conocimiento vital relativo a la creación del universo, al comienzo del saber y al origen de las leyes que rigen el mundo.

 

El arte aborigen australiano tradicional y contemporáneo unen sus lenguajes plásticos en las exposiciones Tiempo de soñar: Arte aborigen contemporáneo de Australia y Australia. El poder de la tierra, que se exhiben en la Antigua Sala de Monolitos del Museo Nacional de las Culturas del Mundo (MNCM); organizadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la primera cuenta con la colaboración de la Embajada de Australia en México, de la Cooee Art Gallery y del Museo Cabañas; la segunda integra piezas del MNCM.

 

Durante la inauguración de las muestras, el antropólogo Diego Prieto Hernández, director general del INAH, tras agradecer la presencia del embajador de Australia en México, David Engel, y del presidente del Senado australiano, Scott Ryan, manifestó que a partir de la muestra Tiempo de soñar: Arte aborigen contemporáneo de Australia, se habrán de impulsar nuevos y mayores proyectos para favorecer el diálogo entre ambas naciones.

 

Sobre el inmueble que ocupa el MNCM, Prieto Hernández resaltó que se trata del lugar donde se originó la historia del INAH, la cual acumula ya 80 años en la investigación, el cuidado, la protección legal, la difusión y el disfrute social de nuestro patrimonio arqueológico, histórico, antropológico y paleontológico.

 

“Este museo se ha convertido en el lugar del diálogo con las culturas del mundo entero, del encuentro con la diversidad cultural del orbe, porque México siempre ha sido un país abierto al diálogo con todos los pueblos del planeta, que no abona a la construcción de muros que separan sino a la de puentes, de rutas marítimas y de todas las opciones de comunicación con los distintos universos simbólicos que caracterizan a la especie humana”, afirmó.

 

Expuso que cuando se medita sobre la crisis de civilización que enfrenta la humanidad, hay que pensar en estas culturas originarias que sea han relacionado por siglos de manera amigable con la naturaleza, que miran a los animales y diferentes componentes de la tierra, no con la intención de explotarlos de manera obsesiva, sino en una relación subjetiva distinta, donde se puedan encontrar reservas para pensar de otra manera el modelo de civilización para los próximos siglos y milenios. “Esperamos que a partir de esta exposición encontremos nuevas ventanas para apreciar que la riqueza de la humanidad está, justamente, en su diversidad”.

 

Ante la presencia de Sergio Matos, director y fundador del Festival Cultural de Mayo, el senador australiano Scott Ryan destacó que esta histórica exhibición brindará al público la oportunidad de conocer más acerca de las culturas originarias de Australia; el montaje incluye algunas obras que ya han sido expuestas en otros lugares del mundo como el Museo Metropolitano de Nueva York, en las bienales de Sao Paulo y Venecia, y recintos de Alemania y otros países.

 

En su intervención, Gloria Artís, directora del MNCM, explicó que Tiempo de soñar… cuenta con un enfoque desde la historia del arte y está curada por el reconocido productor cultural internacional Clay D’Paula, con la colaboración de Adrian Newstead y Djon Mundine, como curadores invitados. Presentan obras de arte creadas por algunos de los artistas aborígenes contemporáneos más reconocidos hoy en día, como Emily Kame, Clifford Possum y Rover Thomas; incluye piezas de otros creadores que trabajan actualmente en Australia.

 

Está compuesta por 41 creaciones de 34 artistas de los pueblos originarios de ese país. Las obras pertenecen al acervo de la Cooee Art Gallery, en Sídney, y de otras colecciones australianas; recopilan casi 50 años de arte en los que se representan y reinterpretan las técnicas y símbolos tradicionales de las culturas nativas australianas, inspirados en la mitología creacionista del “Tiempo de los sueños”.

 

La mayoría de las piezas de la colección datan de las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado, momento en el cual la producción de arte aborigen en Australia adquirió un nivel institucional y comercial; también contiene objetos tradicionales que ilustran las primeras expresiones pictóricas de arte aborigen en contextos no rituales.

 

Por su parte, Australia. El poder de la tierra, curada por Raffaela Cedraschi, investigadora del MNCM, busca una interpretación más antropología que artística. Exhibe una colección de objetos y pinturas donada a este museo en 1974 y 2011, por la embajada australiana, la cual se incluye en el montaje por su importancia y en agradecimiento a la generosidad de ese país.

 

Son 25 piezas, elaboradas por los pueblos nómadas y seminómadas del desierto central y la selva norte de Australia. Explica, desde un enfoque antropológico, las características técnicas y simbólicas de las expresiones pictóricas de tres comunidades del norte de esa nación, las cuales sirven como “mapas” para delimitar el territorio de cada pueblo: la región desértica de Papunya, la comunidad tropical de Arnhem, y la costa de Yirrkala y las Islas Tiwi.

 

Artís afirmó que, en ambas exposiciones, los curadores coinciden de manera incontrovertible en una postura: el reconocimiento de la obra artística indígena como un productor cultural y absolutamente original de su entorno; sostienen, además, que el arte está muy lejos de ser un invento europeo.

 

Los aborígenes australianos ancestrales, al enfrentarse ante una inminente desintegración cultural al dejar de ser nómadas y ante la imposibilidad de practicar sus ceremonias en sus lugares más sagrados, desafiaron sus antiguas convenciones culturales utilizando el arte para transmitir su conocimiento vital a sus descendientes y, posteriormente, con la venta de pinturas, al mundo exterior, finalizó.

           

Las exposiciones permanecerán hasta febrero de 2020 en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, ubicado en el número 13 de la calle Moneda, en el Centro Histórico, a una cuadra del Metro Zócalo.

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Gabriel Ulises Leyva Rendon

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