Carlos Monsiváis es el último intelectual de México comentó el periodista Jesús Ramírez Cuevas en la Cátedra Monsivaís, que se llevó a cabo en el MNA. Foto: Mauricio Marat, INAH.

 

*** El periodista Jesús Ramírez Cuevas disertó sobre la vida y obra de su colega y amigo en la Cátedra que lleva su nombre, fundada para no olvidar la obra del escritor

 

*** Inició la edición 2019 en el Museo Nacional de Antropología; continúa este martes con la conferencia del escritor Paco Ignacio Taibo II


 

“Carlos Monsiváis es el último gran intelectual de México, con perdón de quienes están en la lista actual: fue el último hombre totalizador que quiso entender el país, la historia, la literatura, el cine mexicano. Era insaciable, creo que no tenemos a ningún equivalente hoy día, desgraciadamente”.


Así se refirió el periodista Jesús Ramírez Cuevas sobre su amigo y colega Carlos Monsiváis, la tarde de ayer durante su conferencia dentro de la Cátedra Monsiváis, la cual celebra su edición 2019 en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología.


“Carlos está todavía por descubrirse porque este intelectual universal al que le tocó vivir en este país, tiene letras grandes a pesar de su localismo y de que sus temas son mexicanos: es un intelectual muy universal porque piensa en la humanidad y lo hace desde el conocimiento de muchas corrientes literarias, filosóficas, políticas y sociológicas, dijo Ramírez Cuevas.


“Hay que hallar ese complejo cultural que era la cabeza de Carlos, en su obra, en su trabajo y el mejor homenaje que podemos hacerle, la mejor cátedra que podemos dar de Carlos Monsiváis es leer su obra. Mientras existan lectores que recurran a sus textos, la obra será vigente y tendrá vida. Mucha vida a Carlos Monsiváis, el último intelectual de este país”, destacó el coordinador de Comunicación Social del Gobierno de México.


“Todavía —añadió— podemos aprender mucho del México de hoy en su obra porque dio las vertientes iniciales de muchas situaciones que hoy cristalizan”.


Para el también documentalista, fue en 1985, con el sismo, cuando vino uno de los momentos más interesantes del trabajo intelectual y periodístico de Monsiváis: encontró una formulación que denota la realidad y construyó una visión de la realidad: en el caso del temblor, cuando el gobierno no actúa para auxiliar a la gente, ni rescatarla de los escombros, es la sociedad la que toma por unos días la ciudad para rescatar a la gente.


Monsiváis plantea que el terremoto del 85 es el “acta de nacimiento” de la sociedad civil. Nace la sociedad civil y construye una respuesta a la altura de la urgencia que está viviendo y es una ruptura epistemológica, cultural, política, en esta ciudad, que da pie a un cambio político y social más adelante, en 1988. No faltó quien lo criticara y dijera que estaba encontrando algo que no existía, pero el tiempo le dio la razón.


Esa toma de poderes demostró que la ciudad podía, más allá del gobierno, de los partidos, hacerse cargo de los destinos de su propia vida.


Otro momento que destacó Jesús Ramírez fue 1994, con la irrupción de los indígenas armados del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, la cual lleva a otro tema central de su obra: cómo lo marginal se coloca en el centro, cómo la periferia, los marginados se vuelven el centro de debate nacional. “Por eso me parece importante como, en 1994, él, un pacifista irredento, encuentra en el rostro no visto de los indígenas una causa perdida, profunda que hay que apoyar.


“Frente a la discriminación y el racismo siempre se indignó, y documentó a lo largo de toda su obra este racismo de la sociedad mexicana que, en el fondo, oculta un clasismo; porque el racismo en México tiene un trasfondo clasista fuerte y eso él lo pudo visualizar”.


Carlos Monsiváis, subrayó, nunca dejó de pensar en las mujeres, que vivían en la opresión cultural, económica y política, que era una sociedad que tenía que cambiar la situación de las mujeres y de las minorías sexuales en las comunidades, pero también con la idea de que la democracia colectiva debe construirse sobre la base del respeto del derecho individual.


Esas fusiones entre lo individual y lo colectivo siempre fueron un tema de reflexión, y por eso hacía eco de todas las formas de discriminación, de odio social, de los crímenes de odio, en particular, a través del dato feminista, de sus ensayos, documentó cómo había que construir conceptos que ayudaran a visibilizar los peores rasgos del género humano.


En este caso, los crímenes de odio como una de los peores aspectos de la humanidad que se expresan en el feminicidio, en la homofobia asesina, en el racismo contra indígenas. “Esto le parecía crucial y todo el tiempo insistió, a partir del debate a finales de los 90 en Estados Unidos, que en México tenía que hacerse una reflexión sobre esos comportamientos sociales depredadores, bárbaros, y que el debate de crímenes de odio nos podía ayudar a visibilizar esos comportamientos para cambiarlos”, apuntó Ramírez Cuevas.


Una constante de Monsiváis fue su credo pacifista y democrático. Pensaba que la democracia era algo más que elegir a los gobernantes y, en ese sentido, siempre se preocupó por la construcción de una cultura democrática; decía que para que hubiera estado de derecho y derechos como tales, tenía que haber ciudadanos que los conocieran y ejercieran.


Siempre pensó que los instrumentos democráticos que la sociedad requiere para tener la mejor vida, para transformar su realidad, son la palabra, el conocimiento, la problematización y que no basta saber cuál es el origen de un problema, si no se problematiza, hay que ver la complejidad de los problemas para encontrar la complejidad de las soluciones, cuando generalmente tendemos a la simplificación y el maniqueísmo.


Ramírez consideró que Monsiváis —de alguna manera— es un precursor de la 4T, sobre todo por su convicción de defensa de las causas del género humano; “se adelantó a muchas cosas que hoy son del sentido común: la protección y defensa de los animales, el medio ambiente, la diversidad sexual y cultural, él fue defensor de estos derechos a poder amar y querer de otra manera”.


En 2006, en el Zócalo de la Ciudad de México hizo algo inusual: tomó la tribuna, comprometido con las causas en un momento de crisis del país, tomando partido a favor de la democratización del país y de la lucha pacífica; en pro de una resistencia que hoy dio frutos en un gobierno que está preocupado por la gente y que está por construir una política nueva, distinta, de izquierda, a favor del bienestar y de la gente.


Su lucha nunca estuvo exenta de humor, siempre pelando contra la solemnidad y alejado de “los que se creen la vida en serio”. “Me pareció maravilloso pensar que se puede ser más anarquista que los anarquistas en algún momento, Carlos fue fiel a su credo moral e intelectual de búsqueda incansable del entendimiento de las cosas, a su insaciable sed de conocer lo nuevo y saber lo último que se estaba haciendo y al mismo tiempo disfrutarlo y compartirlo”.


A más de nueve años de su partida, Jesús Ramírez dice: “Monsiváis, aquí estamos, tratando de ser congruentes con lo que vivimos todos juntos, como una sociedad basada en causas perdidas que, aparentemente, iban siendo derrotadas, pero al mismo tiempo iban triunfando en la mente y el corazón de las personas y, por lo tanto, en el tiempo”.


La Cátedra Monsiváis fundada en 2015 por la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde el periodista dejó un legado de conocimiento compartido con diversos investigadores dedicados al estudio de la historia contemporánea del país, fue presentada por el historiador Luis Barjau, quien dio a conocer la próxima edición de un libro, ya en prensa, sobre el debate Carlos Monsiváis y Octavio Paz, con artículos que originalmente se publicaron, por entregas, en revistas nacionales.


El Consejo de la Cátedra Monsiváis considero relevante la publicación de los textos porque reflejan el debate sobre la cultura mexicana y la cultura política, dijo Barjau, y adelantó que estarán acompañados de un estudio preliminar de Carlos San Juan Victoria, quien también estuvo en el presídium, lo mismo que la titular de la DEH, María Eugenia del Valle Prieto.


La Cátedra Monsiváis concluye este 26 de noviembre con la conferencia de Paco Ignacio Taibo II, con el tema Aproximaciones y reintegros: la actualidad de Monsiváis, en el Museo Nacional de Antropología. Entrada libre.  

 

 

Archivos adjuntos:
Descargar este archivo (20191126_boletin_508.pdf)Boletín 508[Descarga]

Atención a medios de comunicación

 

Gabriel Ulises Leyva Rendón

Director de Medios de Comunicación


Arturo Méndez

Atención a medios de comunicación

arturo_mendez@inah.gob.mx

artest26@yahoo.com.mx

Ext. 417511

 

Foto del día

El reino de Horus. La vida en el país del Nilo