Segundo Simposio Internacional, Estrategias de Intervención para el Patrimonio Cultural Afectado por los Sismos de 2017, en la ENCRyM. Foto: Mauricio Marat, INAH.

 

*** El encuentro académico organizado por el INAH y la Delegación de la Unión Europea en México convocó a especialistas de cinco países de esa región y de México

 

*** La Delegación de la UE en México dará seguimiento a las reflexiones vertidas en el espacio académico para establecer las perspectivas a futuro


 


Concluyó en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), el Segundo Simposio Internacional: Estrategias de Intervención para el Patrimonio Cultural Afectado por los Sismos, organizado por la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Delegación de la Unión Europea en México, con la colaboración de la Embajada de Italia y del Instituto Italiano de Cultura en México.


Paola Bellabona, en representación de la Delegación de la Unión Europea en México, agradeció la asistencia de los expertos en diversas áreas de la restauración, y destacó que con la organización del encuentro académico se ha intentado construir un espacio para intercambiar conocimientos, experiencias e ideas para el futuro. Asimismo, dijo que a través de mesas de trabajo se daría seguimiento a las reflexiones vertidas, a través del intercambio de ideas, para saber si se alcanzaron los objetivos y cuáles son las perspectivas futuras.


“Así, lo más importante es que se puede seguir hablando, discutiendo y planeando juntos en los proyectos de restauración”, comentó tras recordar que detrás de las instituciones hay personas que han trabajado mucho, a quienes agradeció y reconoció su esfuerzo.


Por parte del INAH, la coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), María del Carmen Castro, se refirió al caso de los bienes inmuebles, es decir los objetos que resguardan los inmuebles históricos. Al respecto expuso que la Licenciatura en Restauración de la ENCRyM abarca un gran cúmulo de conocimiento; sin embargo, reconoció que hay algunos materiales que se quedan fuera, caso de los vitrales, los mosaicos y los órganos. “Hemos podido generar un equipo que en la CNCPC ha funcionado sobre todo para el registro y la supervisión de estos; no obstante, dijo, habrá que seguir atendiendo la posibilidad de generar alguna especialización”.


Comentó que en otros bienes muebles se han logrado homogenizar criterios, particularmente en la intervención de esculturas y pintura de caballete. La atención de la pintura mural asociada al inmueble, anotó, sigue pendiente, como en los casos de que se tuvieran que retomar algunos tipos de desprendimientos dado el grado de destrucción del inmueble.


La restauradora señaló que lo que se le haga a la edificación repercute en los bienes muebles, porque si no hay una buena restauración arquitectónica, en el inmueble dañado por un sismo o cualquier otro desastre, también afecta directamente a lo que tiene al interior.


“En el caso de campanas y órganos, vimos la importancia de su función social y sonora, lo que tenemos que estar considerando permanentemente. Otro aspecto fundamental es el programa de control de riesgos, es algo que estamos dispuestos a implementar de aquí en adelante de manera formal”.


A nombre del INAH, la coordinadora nacional de Monumentos Históricos, Valeria Valero Pié, agradeció a los ponentes que llegaron de otras latitudes y a los mexicanos por compartir sus experiencias y conocimientos, así como al equipo de la Delegación de la UE, el cual ha sido pilar en la reconstrucción del patrimonio dañado por los sismos de 2017.


Dijo que el encuentro superó las expectativas pues todas las conferencias fueron de gran nivel, mostraron distintas experiencias y distintos puntos de vista, con lo cual se cumple ampliamente el objetivo de la reunión que, recordó, pretendió confrontar distintas ideas e incluso teorías, así como revisar ejemplos prácticos que pudieran aplicarse en nuestro país.


“Tuvimos la oportunidad de escuchar a ponentes de seis países: cinco europeos y de México, y puntos de vista de distintas disciplinas: restauradores especializados en distintas materias, arquitectos, arquitectos restauradores, ingenieros expertos en diseño estructural, antropólogos, vitralistas, abogados. Eso enriqueció mucho el encuentro”, resaltó la arquitecta.


Asimismo, destacó que una vez más se confirmó la necesidad de trabajar en equipos interdisciplinarios, y que es indispensable que todos los proyectos sean discutidos y revisados por arquitectos restauradores o restauradores de los inmuebles, pero también por especialistas en otras disciplinas, a fin de tomar decisiones más sólidas.


Expuso además la necesidad de contar con registros de bienes culturales para el control técnico y administrativo, y conocer el estado que guarda el patrimonio, previo a un posible siniestro.


En las conferencias se planteó la relevancia de entender las características y especificidad de cada bien y, por lo tanto, su intervención tiene que ser enfocada de acuerdo a las problemáticas y características que se aborden, para lo cual, el conocimiento profundo de ese patrimonio es fundamental, a través de las fuentes documentales, “y como vimos en diversos ejemplos de levantamientos arquitectónicos cuya precisión, ya sea con tecnologías de punta y o tradicionales, complementada a las fuentes históricas, da mayor certeza del estado en que se encuentra”, anotó.


Cada conferencia presentada en el foro académico representa la cristalización de dos años de trabajo, en la que cada experto que participó hizo diversas visitas a México y ha estado abocado al estudio y conservación del patrimonio nacional.


Las conferencias cerraron con el tema Experiencias entre Hungría y México, abordado por los húngaros Zsolt Vasáros, de la Universidad de Economía y Tecnología de Budapest, y por Oliver Kovacs, de EFERTE, quienes profundizaron en aspectos como la documentación rigurosa, la transferencia tecnológica y el análisis estructural, necesarios para la intervención de construcciones históricas.


Vasáros recordó que la colaboración entre México y Hungría comenzó oficialmente con los trabajos, a partir de un acuerdo ministerial firmado en abril de este año, en el que, de los 22 monumentos que se les propusieron para restaurar, escogieron siete: el Ex Convento de la Natividad, en Tepoztlán, y el Templo de Santo Domingo de Guzmán, en Tlaquiltenango, ambos en Morelos; el Ex Convento San Miguel Arcángel, en Huejotzingo, Puebla; los templos del Divino Salvador y de Jesús María, en Malinalco, Estado de México; y los templos del Sagrado Corazón de Jesús y de Nuestra Señora de Loreto, en la Ciudad de México. 


La última actividad del Segundo Simposio Internacional: Intercambio de experiencias entre especialistas de México y la Unión Europea, consiste en la realización de mesas de trabajo, donde se considerarán integralmente los criterios de intervención de los casos de estudio seleccionados: el conjunto conventual de Nepoapulco, con enfoque en su capilla abierta, y el de San Guillermo Abad, en Totolapan, Morelos.


Otros casos a analizar son los templos de Nuestra Señora de Los Ángeles y de Nuestra Señora de Loreto, en la Ciudad de México; así como la conservación de la escultura Esperanza, obra del maestro valenciano Manuel Tolsá, de la Catedral Metropolitana de Ciudad de México. Las mesas concluyen este viernes 29 de noviembre, en la ENCRyM y en el Museo Nacional de las Intervenciones.

 

 

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