25 años como Patrimonio Mundial

Entrega de reconocimientos de la Secretaria de Cultura del Gobierno del Estado de Puebla, y la dirección de Patrimonio Mundial del INAH, a las comunidades de Calpan, Tochimilco y Huejotzingo. Foto: Mauricio Marat. INAH. 

 

*** El secretario de Cultura de Puebla, Julio Glockner, reconoció a las autoridades de Tochimilco, Calpan y Huejotzingo, donde se ubican los tres ex conventos de esa entidad que forman parte de la prestigiada lista

 

*** El Centro INAH Puebla organizó un ciclo de conferencia para dar a conocer los trabajos realizados en este cuarto de siglo para su conservación, estudio y difusión


    

 

Puebla de los Ángeles, Pue.- Del otro lado del mundo, desde Tailandia, hace 25 años, México se enteraba que 14 de sus antiguos monasterios localizados en las laderas del volcán Popocatépetl, habían sido inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Puebla, estado que, junto con Morelos, posee estos invaluables conjuntos conventuales, conmemoró esta efeméride y fue la ocasión para refrendar el compromiso colectivo en su preservación.

 

En la exuberante Biblioteca Palafoxiana, en el Centro Histórico de esta ciudad, el secretario estatal de Cultura, Julio Glockner Rossainz, acompañado de autoridades municipales y de profesionales del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), manifestó que los estragos ocasionados por los sismos de 2017, forman parte ya de los eventos que han marcado la historia de estos inmuebles.

 

Sin embargo, continuó, gracias a los trabajos que se llevan a cabo para su rehabilitación —bajo la supervisión del INAH—, esos deterioros se convertirán en cicatrices que cuenten su devenir, pero que no les impedirán mantenerse en pie por muchos años más, como lo han hecho por casi cinco siglos.

 

Más allá de que estos conjuntos conventuales sean símbolo de identidad para varias comunidades de la Sierra Nevada de Puebla, el funcionario estatal hizo hincapié en que debe voltearse a ver esta zona e implementar políticas públicas que incentiven su economía, considerando que su vocación, eminentemente agrícola, viene desde el siglo I de nuestra era, e incluso más atrás.

 

Acto seguido y en compañía de la restauradora Viviana López Gutiérrez, especialista del Centro INAH Morelos y gestora de este Patrimonio Mundial, Glockner entregó un reconocimiento a Felipe Morales García, Heriberto Hernández Benito y Angélica Alvarado Juárez, autoridades de las comunidades de Tochimilco, Calpan y Huejotzingo, donde se ubican los tres ex conventos poblanos que forman parte de la prestigiada lista de la UNESCO.

 

En su oportunidad, la arquitecta Teresita Miravete, responsable también de la gestión de este Patrimonio Mundial, en su contraparte de Puebla, señaló que los 14 monasterios del siglo XVI inscritos en la lista, testimonio de la labor evangelizadora de franciscanos, dominicos y agustinos, solo representan parte de todo un circuito de conventos que fueron el eje de innumerables poblaciones asentadas desde época prehispánica:

 

“Estos monumentos históricos y artísticos, erigidos entre 1525 y 1570, son especiales por sus características arquitectónicas innovadoras para la época: el uso de espacios abiertos de grandes atrios que en Europa no existían. Estos espacios se idearon debido a que los frailes observaron que los pueblos indígenas americanos no tenían la costumbre de entrar a los templos para rendir tributo a sus dioses, sino que lo hacían al pie de sus enormes templos, al aire libre.

 

“Estos 14 conventos católicos integran un modelo arquitectónico difundido por toda una buena parte del continente y comparten ciertos patrones bien definidos. Su construcción inició con los muros de sus atrios, que incluyen capillas abiertas y capillas posas, sin contar las huertas que, a la postre, dieron lugar a la cosecha de frutos. De manera que es un patrimonio vivo y de hondas raíces”.

 

El investigador del Centro INAH Puebla, Joel Peña Espinosa, dictó la conferencia Patrimonio conventual de la Sierra Nevada: identidad, frontera y significado, en la cual subrayó que “el sentido de patrimonio universal de los conventos enlistados, sobrepasa la monumentalidad de los inmuebles específicos. Debe incluir a sus otrora capillas de visita y la herencia inmaterial que prevalece hasta nuestros días, es decir, a la manera colectiva de entender y de apropiarse de este legado.

 

“Después de 25 años tenemos más información y amplitud de miras, acerca del significado que adquiere un bien patrimonio de la humanidad. Colocar sobre el mapa las fundaciones conventuales aún resulta complicado, pese a los esfuerzos y al incremento de fuentes consultadas”.

 

Concluyó que los edificios que ahora subsisten, no corresponden en todos los casos a los emplazamientos de los primeros años de evangelización, ejemplo de ello son Huejotzingo, Tepeji, Ixtacamaxtitlán, Tochimilco y Tehuacán. Las cosas se tornan más complejas cuando se mira a las capillas de visita, “pues las reorganizaciones en los distritos y las alcaldías, así como las congregaciones y nuevas erecciones, modificaron el entramado durante el primer siglo de la Colonia y el tránsito al siglo XVII”.

 

La recuperación

 

El Centro INAH Puebla, encabezado por Ambrosio Guzmán Álvarez, organizó un ciclo de conferencia en el Auditorio Efraín Castro Morales, del Museo Regional del estado, para dar a conocer los trabajos que se han hecho en los monasterios del siglo XVI, en las laderas del Popocatépetl, desde su inclusión hace un cuarto de siglo en la Lista del Patrimonio Mundial.

           

Por parte del Centro INAH Morelos, la restauradora Viviana López Gutiérrez y el arquitecto Alfredo Jiménez Mejía explicaron que este circuito incluye once ex conventos del lado morelense: Cuernavaca, Tepoztlán, Totolapan, Tlayacapan, Atlatlahucan, Yautepec/Oaxtepec, Yecapixtla, Ocuituco, Tetela del Volcán, Hueyapan y Zacualpan de Amilpas.

 

Indicaron que varios de ellos fueron afectados por sismos en 1999, siendo atendidos en su momento con recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), desafortunadamente, la historia se repetiría 20 años después y las “sacudidas” de los temblores de 2017 dejaron múltiples y graves daños en cúpulas, torres campanario, espadañas, claustros y portadas, sin contar el deterioro de bienes muebles, como esculturas y pinturas; y muebles por destino, como retablos.

 

A dos años de distancia, el avance es lento, pero conforme un plan bien definido, el cual está sustentado en análisis pormenorizados de los sistemas constructivos de cada uno de los casos, en los que se ha contado con la colaboración de expertos de la Universidad de Tecnología y Economía de Budapest, Hungría, así como de la Universidad de Roma Tre; además de especialistas de instituciones académicas mexicanas.

 

En abril pasado, el gobierno húngaro formalizó la donación de recursos para la atención de la parroquia y el Ex Convento de la Natividad, en Tepoztlán, Morelos, y para el Templo del Sagrado Corazón de Jesús, en la Ciudad de México. Finalizaron que esta labor no sería suficiente sin la participación de las comunidades, muchas de las cuales ya contaban con una experiencia previa en la conservación de su patrimonio edificado, al haber participado en años pasados en tareas de conservación.

 

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