El museo también expondrá, a través de un módulo interactivo, una edición virtual del Códice Dresde, hecha por el INAH. Cortesía de Helena Barba y de la FPMC.

 

*** Gracias a la Fundación de Parques y Museos de Cozumel, este viernes abre el recinto con 11 salas nuevas

 

*** La incorporación de alrededor de 80 piezas históricas de los siglos XIX y XX, eleva su colección a más de 400 objetos patrimoniales


 

 

Con la adquisición de alrededor de 80 piezas históricas de los siglos XIX y XX, las cuales elevan su colección a 483 objetos patrimoniales, fue reinaugurado el Museo de la Isla de Cozumel, luego de concluir su primera reestructuración a fondo en los 40 años que tiene como espacio museístico.

 

El proyecto de renovación del recinto, emprendido por la Fundación de Parques y Museos de Cozumel (FPMC), contó con el apoyo de diversos especialistas e instancias del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y fue coordinado por el arquitecto José Enrique Ortiz Lanz.

 

“Tuvimos una gran ayuda del INAH debido a la voluntad que compartimos para que los museos de México se actualicen en este siglo XXI, e integren tanto mayores colecciones como mejores conocimientos destinados a sus públicos”.

 

Así lo señaló el arquitecto al encomiar la colaboración de la arqueóloga Helena Barba Meinecke, responsable en la península de Yucatán de la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH, “quien participó como co-curadora y aportó un conocimiento invaluable para la actualización”, así como de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del Instituto y del Centro INAH Quintana Roo, oficinas que participaron mediante el préstamo de reproducciones de piezas arqueológicas que se suman a las originales del recinto, o bien, con apoyo durante las tareas de montaje.

 

Con una inversión estatal de ocho millones de pesos, el Museo de la Isla de Cozumel se ha reintegrado en 11 salas nuevas, las cuales enfatizan la importancia que, para este municipio de casi 100 mil habitantes, tiene y tendrá lograr que su cotidianidad y desarrollo turístico armonicen con la sostenibilidad de su riqueza biológica, histórica y de recursos naturales.

  

Las 483 piezas van del Pleistoceno, a la cultura maya prehispánica, pasando por el virreinato y las épocas industrial y contemporánea.

 

Dos espacios del nuevo recorrido museográfico los ocupan, por un lado, la reconstrucción del Templo de Miramar, a una escala ligeramente menor a la de su original, basada en registros fotográficos y crónicas dejados por quienes atestiguaron su devastación en los años 30, o lo visitaron antes de que aquello ocurriera; y por otro, la réplica del edificio de El Caracol.

 

Este es un ‘templo-enano’ maya que aún se yergue al sur de Cozumel y el cual, se teoriza, funcionaba como un observatorio, de allí que su modelo —también de un tamaño menor a su referente— se acompaña de una proyección que mostrará el funcionamiento y simbolismo de los fenómenos arqueostronómicos.

 

El museo también expondrá, a través de un módulo interactivo, una edición virtual del Códice Dresde, hecha por el INAH, documento prehispánico que fue usado como un almanaque adivinatorio vinculado al ciclo del planeta Venus.

 

Cabe destacar que la totalidad de piezas arqueológicas e históricas fue objeto de un proyecto particular de atención y restauración a cargo de expertos de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO).

 

Una inmersión a la historia de Cozumel

 

Los visitantes del renovado Museo de la Isla de Cozumel encontrarán un panorama completo acerca de la población y su contexto regional. Se iniciará con una mirada a la geología y los ecosistemas de la isla, detallando cómo sus recursos hídricos le volvieron, desde tiempos prehispánicos, un punto de abasto para los navegantes que iban de la península de Yucatán a sitios como los actuales territorios de Costa Rica y Panamá.

 

“Con el tiempo, Cozumel pasó de ser un lugar de abasto a un sitio de peregrinaje el cual, según algunas fuentes, era equiparable a Chichén Itzá”, y donde se veneraban dioses como Ixchel, numen asociado con la fertilidad, la luna y la medicina.

 

El arquitecto Ortiz Lanz agregó que el nuevo guion también toca los contactos entre los europeos y los habitantes de la isla, así como en la fundación de los dos primeros pueblos conversos: San Miguel y Santa María.

 

Otras salas hablarán al público del asedio que la isla sufrió por parte de piratas y corsarios, así como de las epidemias que, hacia el siglo XVIII, orillaron a las autoridades a reubicar los citados pueblos en tierra continental y dejar el islote abandonado.

 

Los módulos finales parten del establecimiento, en 1848, del “nuevo Cozumel” como un producto del desplazamiento que originó la Guerra de Castas en la península, hasta llegar al despegue turístico que la isla experimentó en la primera mitad del siglo pasado, y que ahora le vuelven no solo un destino de visita turística, sino también un objeto para la reflexión y la conservación patrimonial.

 
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