Will Fowler, Universidad de St Andrews-Reino Unido. Foto: Mauricio Marat. INAH.

 

*** El estudioso tuvo un encuentro con investigadores de la Dirección de Estudios Históricos del INAH

 

*** Presentó a sus colegas una teoría sobre la guerra civil usando como modelo la Guerra de Tres Años, en México


 

 

Desde 1953 no salía a luz un libro histórico que abordara los tres años de guerra civil en México: la Guerra de Reforma, un tema olvidado por la historiografía mexicana; es el británico Will Fowler, profesor de la Universidad de Saint Andrews, Reino Unido, quien ahora rescata del olvido este episodio del devenir nacional y pone a consideración del público especializado y no conocedor, una historia del conflicto armado que desgarró a México en el siglo XIX y costó la vida alrededor de 200 mil personas, entre 1857 y 1861.

 

Invitado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el estudioso tuvo un encuentro con investigadores de la Dirección de Estudios Históricos (DEH), como parte de una serie de presentaciones que lleva a cabo en distintos espacios culturales y académicos de la Ciudad de México, para dar a conocer sus novedosas propuestas, la cual inicio en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería y continuará en el Palacio de Bellas Artes y la UNAM.

 

A propósito de la aparición de su libro La Guerra de Tres Años. El conflicto del que nació el Estado laico mexicano (Crítica, 2020), en la sede de la DEH presentó lo que él propio Fowler define como una teoría de la guerra civil, aplicable a cualquier conflicto de este tipo en el mundo en la historia moderna, pero utilizando la Guerra de Tres Años como punto de partida y como estudio de caso.     

 

El historiador explicó que fue en la primavera de 2014, cuando terminaba el trabajo de investigación que encabezó sobre el fenómeno del pronunciamiento mexicano del siglo XIX y al estar escribiendo el último capítulo Independent Mexico, cuando descubrió que, desde 1953, cuando Alfonso Trueba publicó un libro de 46 páginas sobre el conflicto civil, dentro de la colección Figuras y Episodios de la Historia de México, nadie más había escrito sobre la Guerra de Tres Años (1857-1861).

 

“Me quedé asombrado de que no existiera una interpretación accesible que ofreciera una visión general, clara y cronológica de lo que sucedió durante una de las contiendas civiles más importantes de México, relegada a un simple preludio de la Intervención Francesa (1862-1867). Esta obra que ahora presento constituye un intento por corregir esa extraordinaria laguna historiográfica”, señaló Fowler.

 

Desde ese momento, el historiador comenzó a pensar este libro, el cual le llevó cinco años de investigación en diversos archivos de México, principalmente de los estados de Querétaro y Guanajuato; fue una búsqueda personal que lo sumergió en cientos de documentos porque no existe el tema en catálogos.

 

Usando papel y lápiz, sin la comodidad de la fotografía a domicilio, el investigador reconstruyó una historia del conflicto nacional y regional, que se mueve entre lo público y privado, entremezclando la narrativa de los grandes eventos con los testimonios personales dejados en cartas y diarios, constancias de lo que significó una de las guerras más amargas y crueles que ha sufrido México.

 

Pero también vio la oportunidad de utilizar este conflicto para explorar la posibilidad de desarrollar una teoría de lo que es una guerra civil: “Porque tampoco hay una teoría al respecto. Hay teorías sobre la guerra, los holocaustos, los genocidios, las rebeliones, las revoluciones sociales y revueltas agrarias, pero no de la guerra civil. Desde ahí es muy difícil definirla”, dijo durante su presentación.

 

¿Qué es una guerra civil y cuáles son sus elementos gramaticales?, preguntó Fowler. Cuando ya ha comenzado la guerra civil, los mismos actores se van a negar hablar de que están en una guerra civil, señaló

 

Enseguida explicó que la guerra civil —como él la disecciona— tiene lugar dentro de un Estado-Nación e involucrar al menos dos partidos, uno de los cuales tiene el apoyo del gobierno, pero son partidos con objetivos y autoridades de tipo político, por eso la guerra contra el narco no entra en una guerra civil, pues no tiene fines políticos, acotó; en cambio, ambos partidos dirán que representan un gobierno político, o es una región que se está separando y quiere su propia legitimidad como nación, que se independiza de un Estado-Nación.

 

Para que sea guerra civil, los grupos beligerantes deben controlar una parte de la nación, se va a extender a todo el país o la mayor parte —sino es sólo una revuelta regional—; también debe haber un reconocimiento internacional de uno y otro bando. Las fuerzas del gobierno también deben sufrir pérdidas en los enfrentamientos —de lo contrario sería genocidio—, y en la lucha no logra controlar ciertas partes del país. Cada bando busca controlar el gobierno nacional o el de la región se tiene que estar separando del Estado-Nación. Por último, debe haber muertos de ambos bandos.

 

Fowler advierte una serie de elementos gramaticales, los cuales divide en tres categorías: orígenes, procesos y resultados. En los orígenes distingue el elemento internacional y trasnacional, y como ejemplo mencionó que en la Guerra de Tres Años hubo un momento en que fue necesario conseguir armas, y hay otro momento en que el Papa, desde El Vaticano, pide a todos los mexicanos que no obedezca al gobierno liberal porque está atacando la religión.

 

El historiador destaca elementos estructurales, sociales, políticos, económicos y culturales: en los estructurales, por lo general el Estado debe ser débil, habla de problemas de centralismo y federalismo, que el Ejército debe estar politizado, sino difícilmente puede haber una guerra civil con movilización de tropas y divisiones militares.

 

Entre los elementos sociales menciona una serie de rivalidades entre grupos, entre clases sociales, elites, o tensiones raciales, lingüísticas, étnicas, religiosas, sectarias, regionales, entre minorías y mayorías, diferencias económicas; todos estos factores van a contribuir a desarrollar una guerra civil, señaló.

 

Elementos políticos: sectores que se sienten marginados, exclusiones, radicalismos, población politizada; también hay factores culturales, como una cultura de la violencia, donde la gente ya arregla diferencias matándose, si no hay cultura de violencia difícilmente habría guerra civil. Y un factor que destacó, es que tiene que haber fuerzas militares regulares contrarias, listas para luchar.

 

Al referirse a su estudio sobre la Guerra de Tres Años, comentó que posiblemente es un periodo olvidado por la historiografía mexicana por que quedó debajo del glamour de la Invasión Francesa, o porque tuvo un final feliz pospuesto, pues a pesar de la victoria de los liberales, los conservadores confabularon con Napoleón III para instaurar un nuevo imperio y regresó el conflicto. O porque es preferible estudiar la lucha de mexicanos contra extranjeros que a mexicanos matándose entre sí.

 

“Hay muchas sombras y claroscuros dentro de liberales y conservadores, en este trabajo hay una intención de que quitar el sentido maniqueo y bipolar: lo blanco y lo negro. Hay periodos en la historia del siglo XIX que han sido olvidados o mal interpretados, porque la historia oficial se ha basado en la historia de buenos y malos. La Guerra de Tres Años fue una guerra muy compleja, sobre todo en el contexto político.

 

“Este libro pretende un entendimiento de por qué sucedieron las cosas y el contexto”, dijo Fowler, coordinador de la obra Gobernantes mexicanos (Tomos I y II), editado por el Fondo de Cultura Económica y autor de Santa Anna ¿héroe o villano?, publicado por Crítica.

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