Hermila Galindo Acosta regresará a la Casa de Carranza los domingos 15, 22 y 29 de marzo. Foto: Mauricio Marat. INAH.

 

*** La primera congresista cobra vida en la actriz Ana Urgel y pinta de violeta los espacios del recinto a través de una visita teatralizada

 

*** Se repetirá los domingos de marzo a las 12:00 horas, con guion elaborado por Yolotl Figueroa, del Observatorio de Museos RPR; entrada gratuita


 

 

La valiente que se atrevió a solicitar el voto femenino al Congreso Constituyente de 1917, cobra vida en el Museo Casa de Carranza todos los domingos de marzo, en la voz de la actriz Ana Urgel, quien conduce al público por los rincones del edificio porfiriano, contando la historia de una mujer intelectual y revolucionaria de principios de siglo XX: Hermila Galindo Acosta.

 

“Se creyeron eso de que todas las mujeres de la Revolución íbamos detrás de los hombres cargando los fusiles o haciendo tortillas, ¿no? Pues no, chulos. Siempre hemos hecho más cosas, es más, al mismo tiempo. Yo soy Hermila Galindo Acosta para servirle a nadie. A mí misma, nada más, aunque después se diga que viví para servir a otros. A nadie.

 

“Duranguense, como debe de ser. Salir de mi tierra solo me hizo volverme brillante. ¿Qué? No, no tengo modestia, ni quiero tenerla. Lo que es, es. Y yo fui brillante: taquígrafa en despachos de abogados, secretaria, maestra de taquigrafía, secretaria particular de Carranza, pero no sólo fui eso, también fui feminista, editora del semanario La mujer moderna y diplomática”, así presenta Yolotl Figueroa a Hermila Galindo, en un guion dramatizado, basado en documentos históricos y archivos hemerográficos, recupera el pensamiento de un personaje femenino, parteaguas en la vida política y social de las mujeres de México.

 

¿Saben por qué es importante un retrato? ꟷpregunta Hermila Galindo al público, en la recámara del Museo Casa de Carranzaꟷ “Cuando ustedes encuentren mi retrato en esta casa sabrán que fui una mujer que escribió, que habló, que accionó, que luchó y que tuvo mucha intención de mejorar su época y su país”.

Pero en el recorrido por las salas del museo, el público no encuentra un solo retrato de Hermila. En la casona porfiriana de la colonia Juárez, donde habitó Venustiano Carranza con su hija Julia antes de su asesinato, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desarrolla ya proyectos museográficos y de difusión para visibilizar la labor femenina durante el periodo revolucionario y corregir omisiones históricas, actividades que se enmarcan en la agenda del programa nacional Equitativa, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

 

En la ausencia del pensamiento femenino dentro de las salas de los museos de historia, Hermila Galindo es un ejemplo. Casos como este se harán notar a través de los diagnósticos a los que se pretende someter los espacios que conforman la red de museos del INAH, para cambiar la perspectiva. Esta es una de las tareas del Observatorio de Museos “Raquel Padilla Ramos”, encaminadas a implementar iniciativas que ayuden a la prevención y erradicación de la violencia hacia las mujeres, y en las que el Museo Casa de Carranza, dirigido por Víctor Hugo Jasso, se ha sumado a través del programa Museos Violetas.

 

Yolotl Figueroa, autora del guion y trabajadora del área de Educación Patrimonial de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, explica que Hermila Galindo (1886-1954) es considerada de las primeras mujeres feministas mexicanas; colaboradora cercana del presidente Venustiano Carranza. Fue maestra, periodista, diplomática y activista política, y contribuyó de manera importante a la promoción del voto femenino y a la difusión de la Doctrina Carranza.

 

A diferencia del estereotipo de la mujer revolucionaria que participó directa o indirectamente en el campo de batalla, como soldadera o mujer soldado, Hermila combatió en el ámbito intelectual, una faceta poco conocida pero no menos importante, cuyo legado trasciende a nuestros días; destaca por su pensamiento adelantado, con el cual buscó la construcción de una nueva sociedad donde los derechos de la mujer fueran los mismos que gozaban los hombres.

 

“Deseo para mi sexo la misma ilustración que para los hombres. El medio más práctico para adquirir esa ilustración es ejercitando sus derechos políticos ya que no hay otra forma mejor para llegar al conocimiento y buen uso de ellos.

 

“Para que la Revolución Constitucionalista, una de las reformas de mayor importancia en los actuales momentos históricos, no cometa una grave injusticia que desvirtuaría hondamente sus finalidades, y para que sus hechos no estén en contradicción con las ideas de libertad que proclamó y que le dieron vida, no debe excluir a la mujer de la parte activa política, así como no la excluyó de la parte activa revolucionaria”.

           

Al final, no se realizó ninguna adhesión a la Constitución. La posición de los diputados fue que las mujeres tenían sus intereses en el hogar y la familia; decían que a ellas no les importaba tener derechos políticos y que había falta de todo movimiento en ese sentido. El voto femenino se decretó constitucionalmente hasta el 17 de octubre de 1953.

 

“Con la muerte de Carranza, sus enemigos se convirtieron en los míos, quedé quemada en el ámbito político”, dice Hermila Galindo. “¿Dónde está mi retrato? He recorrido toda la casa y sigo sin encontrarlo. No creo que no me hayan tomado en cuenta… en 1940 recibí la condecoración al Mérito Revolucionario.

 

“Esta casa me recuerda a la mía en la colonia Portales, por cierto, se me pidió en renta por el gobierno. Yo no aspiraba a pensiones, pero sí creía ser merecedora a que se me brindara alguna ayuda o medios de trabajo; me causa una verdadera amargura el pensar que, después de tantas luchas, no pude dejar a mis hijas un mendrugo de pan.

 

“Cuando morí, me llevaron una sola corona de flores.

 

“¡Qué simpática la persona que quitó mi retrato, seguro sabía que me enojaría! Esto no tiene sentido, habiendo tantos retratos y tantos nombres aquí… ¿dónde estoy yo? ¿Quién escondió mi nombre? ¿Por qué no está mi retrato?”.

 

Ahora queda la tarea al museo: colocar una fotografía de Hermila Galindo Acosta junto a las de los Constituyentes de 1917.

 

Hermila Galindo Acosta regresará al Museo Casa de Carranza los domingos 15, 22 y 29 de marzo, a las 12:00 horas. Entrada gratuita, cupo limitado a 20 personas (Río Lerma 35, colonia Juárez), teléfono: 55352920.

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