En su oportunidad, María Patricia Velasco de León, destacó que lleva contagiando a varias generaciones del interés por la paleobotánica. Foto: Melitón Tapia. INAH.

 

*** El ciclo “Las mujeres en la paleontología”, organizado por el Consejo de Paleontología del INAH, tuvo como invitadas a las doctoras María del Socorro Lozano y María Patricia Velasco

 

*** La primera ha realizado sendos registros sedimentarios de los lagos de Texcoco y de Chalco; la segunda, lo ha hecho para las plantas fósiles de la Mixteca Alta oaxaqueña


 

 

“El pasado es la llave del futuro”, la paleoecóloga María del Socorro Lozano García suelta esta frase como una sentencia y, enseguida, da el ejemplo de un futuro cercano y preocupante, el México de 2080 será entre 2° y 5°C más cálido de lo que es hoy. ¿Cómo es posible proyectar este escenario?, hurgando en la memoria de la propia Tierra, sostuvo la reconocida investigadora.

 

El ciclo de conferencias “Las mujeres en la paleontología”, organizado por el Consejo de Paleontología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tuvo a Lozano y a su colega María Patricia Velasco de León, ambas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como invitadas. Mientras la primera ha llevado a cabo sendos registros sedimentarios de los lagos de Texcoco y de Chalco; la segunda, lo ha hecho para las plantas fósiles de la Mixteca Alta oaxaqueña.

 

Durante la actividad, la cual se enmarca en el programa nacional Equitativa, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, y en tiempos en que las demandas feministas cobran nuevos y vigorosos aires, la doctora Socorro Lozano abrió su charla recordando que forma parte de la generación de la liberación femenina de los años 70, en la que llegar a los estudios superiores, usar anticonceptivos y minifalda —como ejercicio sobre el propio cuerpo—, supuso una primera revolución dentro de la familia tradicional mexicana.

 

Para una mujer cuya vocación estaba ligada a las ciencias, tampoco fue fácil, pues “en aquella época, la paleontología era como una técnica de apoyo a los geólogos. En ese periodo éramos más mujeres quienes ejercíamos esta profesión, la cual se enfocaba más a proporcionar edades y ambientes de depósito. ¡Y sanseacabó!

 

“Para la década de los 80, las mujeres invadiríamos todas las áreas del conocimiento, y la paleontología pasaría de una ‘técnica auxiliar’, a convertirse en una ciencia con problemas a resolver bajo sus propios métodos”, narró en la conferencia dictada en la Biblioteca Pedro Bosch Gimpera del Museo Nacional de las Culturas del Mundo.

 

De vuelta a la materia, la investigadora del Instituto de Geología de la UNAM, resaltó la evidencia científica sobre las radicales transformaciones que se avecinan en los climas de todo el orbe. “Si entendemos lo que pasó en el pasado reciente, probablemente, podemos predecir, mitigar y adaptarnos a las nuevas condiciones”, señaló la experta para quien el “pasado reciente” representa el cambio climático en el Pleistoceno y Holoceno en lo que hoy es México.

 

Lozano, quien empezó como paleontóloga, después se dedicó a la paleobotánica y, desde hace unos años, se desempeña como paleoecóloga, explicó que su materia de estudio son los sedimentos de los lagos.

 

Estos cuerpos de agua —dijo—, “son maravillosos porque en su fondo se acumulan los sedimentos, que traen aporte de la Cuenca (materiales orgánicos e inorgánicos), de la atmósfera como las cenizas provenientes del Popocatépetl y de otros volcanes, además de polvo, polen, partículas carbonosas y metales pesados; aparte de una importante “cuota local” que hace alusión a los “bichos” que vivían en ellos.

 

“Lo que hago es estudiar estas secuencias lacustres y reconstruir, junto con todo un equipo de trabajo, el ambiente en el pasado, dependiendo de la preservación y de lo que se registre. Así, hemos llegado a conocer los cambios hidrológicos en algunas de las cuencas, la vegetación antigua a través de análisis de palinomorfos (granos de polen), microalgas y demás; y paleotemperaturas aplicando el estudio de isótopos”.

 

Utilizando como ejemplo sus estudios en el Lago de Chalco, cuya primera perforación para conocer su secuencia sedimentaria data de 1988, la especialista indicó que esta secuencia abarca 140,000 años, “y notamos cómo hay un cambio en la sedimentación mediante la distinción de fases carbonatadas y otras de laminaciones muy finas, evidencia de los cambios climáticos. Eso es lo que utilizamos para reconstruir el pasado, nosotros que habitamos aquí nos damos cuenta de la problemática que tenemos al vivir en un lecho lacustre”.

 

De esta manera, los estudios que se han llevado cabo contribuyen en el debate sobre el efecto del cambio climático y la respuesta de las comunidades vegetales en el trópico de altura mexicano, Además, con los datos paleoecológicos se ha establecido la relación entre cambio climático y la historia de la ocupación humana para los últimos 4,000 años.

 

 

En busca de la flora fósil de la Mixteca Alta

 

En su oportunidad, María Patricia Velasco de León, destacó que, en sus clases de biología en la UNAM, ha sembrado a varias generaciones el interés por la paleobotánica. Algo que considera menester, ya que, cuando fue presidenta de la Sociedad Mexicana de Paleontología, se dio cuenta de la necesidad de aumentar este tipo de estudios.

 

 La doctora en sistemática y taxonomía refirió que, desde 1986, cuando se fundó esta institución, en cada congreso nacional (16, hasta 2019) se han llegado a presentar cerca de cien trabajos dedicados a la zoología, contra una decena destinados a las plantas.

 

“Si recordamos que la profesora Alicia Silva Pineda, justamente, realizó una investigación pionera en 1986, hemos avanzado poco, quizás, porque existe un menor número de profesionales involucrados en estos temas”.

 

Pese a ello, y gracias a todo un equipo que la acompaña en trabajo de campo y gabinete, Velasco ha logrado incrementar el número de localidades de la Mixteca Alta oaxaqueña que en su tiempo trabajó su predecesora Alicia Silva, pasando de dos a 14, y conduciendo al hallazgo de nuevas especies y hasta órdenes.

 

Ahora la colección cuenta con 744 ejemplares de flora que pertenecen al Jurásico Inferior, y dos mil 250 del Jurásico Medio. Estos corresponden a tres órdenes: caytoniales, czekanowskiales y ginkgoales; y a diez géneros. Este conjunto demuestra que, para el Jurásico Medio (hace 175 millones de años), la Mixteca Alta poseía un clima heterogéneo.

 

El ciclo “Las mujeres en la paleontología” continuó con la participación de las doctoras Margarita Caballero Miranda y Ana Bertha Villaseñor Martínez, ambas del Instituto de Geología de la UNAM, quienes dictaron las ponencias: En busca de las algas doradas y Los amonites en México (invertebrados marinos de la prehistoria) en México.

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