El INAH sigue su marcha en todo el país y apoya a sus poblaciones ante las crisis Diego Prieto. Foto: captura de pantalla.

 

*** Al inaugurar el ciclo de videoconferencias por el 25° aniversario del Centro INAH Sinaloa, el titular de la institución dijo que 1995 supuso un reto para la nación, al igual que la coyuntura de este año

 

*** En ese contexto, la institución respondió con la fundación de sus representaciones en Tamaulipas, Coahuila y Sinaloa, coronando su cobertura nacional


 

 

En 1995, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) coronó su cobertura en todo México al abrir sus representaciones estatales en Tamaulipas, Coahuila y Sinaloa, brindando visibilidad y presencia a los “nortes” del país, recordó el director general de la institución, el antropólogo Diego Prieto Hernández, con motivo del 25° aniversario del Centro INAH Sinaloa, el cual, en un cuarto de siglo, ha realizado significativas tareas a favor del patrimonio de la entidad

Al inaugurar el ciclo de videoconferencias conmemorativo de la creación de esta representación del INAH, en el marco de la campaña “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura, el antropólogo dijo que, por diversas circunstancias, 1995 supuso un reto para la nación. Esa coyuntura —anotó— hace eco en el contexto actual, de manera que se requiere de la unión de la sociedad para salir avante.

En aquel momento, México padecía la resaca de la crisis económica, el llamado “error de diciembre”, y el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en un reclamo de los pueblos indígenas por la negación histórica de sus derechos. A esto sucedió una afrenta a la vida democrática con el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, y el endeudamiento público a través del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).


En ese panorama, como hoy en día —sostuvo Prieto Hernández—, la sociedad contó con la solidaridad del INAH, “porque la tarea cultural no se puede detener. No hay prioridad que justifique mermar las tareas indispensables e ineludibles del Instituto. Sabemos que la subsistencia de los grupos humanos también depende de la reproducción de universos simbólicos, saberes, tradiciones, anhelos. Esa es la tarea cultural que impulsamos y, por eso, no podemos desatender estas labores.

“Aun en la peor emergencia, el estudio, el cuidado, la conservación, la valoración del patrimonio cultural y la formación de profesionales en las disciplinas antropológicas y del cuidado de este legado, son fundamentales. Y así lo entiende el Gobierno de México. El INAH no está paralizado, continúa su marcha en cada rincón del país, apostando por el encuentro académico para entender la situación del país, así como el impacto que esta pandemia tiene y tendrá a nivel económico, cultural, social y étnico en las diversas poblaciones que integran el territorio”, puntualizó vía remota.

La sociedad mexicana no es indiferente a la ardua labor de la institución, de ahí el reconocimiento que varios congresos estatales hicieron al INAH el año pasado, en el marco de su 80° aniversario. El H. Congreso del Estado de Sinaloa formó parte las legislaturas que agradecieron la presencia del organismo en sus entidades, como rememoró la diputada Flor Emilia Guerra Mena.

La presidenta de la Comisión de Educación de dicho congreso, también participó del ciclo de videoconferencias organizado por el Centro INAH Sinaloa. Respecto a esta representación estatal, manifestó que su trabajo ha sido invaluable para profundizar en las raíces culturales de la región, la cual no es una simple suma de tradiciones y costumbres, sino el resultado “de una acción transformadora de quienes nos antecedieron y de nuestros contemporáneos, una construcción social del entorno más inmediato”.

La cultura sinaloense, expuso la legisladora en su ponencia homónima, comprende desde la permanencia de los ritos de los grupos indígenas mayo, yoreme, tepehuano y rarámuri, a las manifestaciones de la subcultura de los ‘cholos’ o de la narcocultura, cuyos antecedentes se encuentran en las relaciones entre México y Estados Unidos, a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuando se permitió el cultivo de la amapola y el consecuente tráfico de goma de opio, lo cual derivó en nuevas prácticas culturales marcadas por la circulación de ganancias desmedidas.

“Podemos decir que la ética de esta subcultura del narco se acompaña por una alteración de la escala de valores, donde la vida humana queda al fondo y lo que importa son los bienes materiales. Queda clara la dificultad para enfrentar el poder de penetración  de esta subcultura; sin embargo, es justo allí donde la labor del Centro INAH Sinaloa y de otras instituciones, puede seguir fortaleciendo la aplicación de políticas públicas orientadas a ampliar los horizontes culturales de nuestro coterráneos.

“Toda la sociedad debe colaborar en la regeneración del tejido social y, para ello, es indispensable el acercamiento a las raíces de un pueblo que ha vencido adversidades. El Centro INAH Sinaloa ha promovido la puesta en valor de nuestra cultura, ejemplo de ello fue la apertura de la Zona Arqueológica Las Labradas, así como del Museo Arqueológico de Mazatlán y una red de museos comunitarios, espacios que se han convertido en un polo de atracción turística, lo que puede contribuir a mejorar las condiciones de vida de las personas”, abundó Guerra Mena.

En ese tenor, Héctor Torres Nafarrete y Servando Rojo Quintero, fundador y actual director del Centro INAH Sinaloa, respectivamente, abundaron que todavía a finales del siglo XX, a los defensores del patrimonio sinaloense se les llamaba peyorativamente “los emisarios del pasado”. Sin embargo, en 1985, la defensa del Antiguo Mesón de San Carlos, en Culiacán, marcó un antes y un después en la salvaguarda de la herencia edificada del estado.

Hoy, comentó el doctor Servando Rojo, son los ciudadanos de Sinaloa quienes vigilan su patrimonio más cercano, quienes se atreven a denunciar el saqueo arqueológico o la destrucción de un edificio de valor histórico, lo que confirma que el Centro INAH Sinaloa ha realizado un buen trabajo para socializar la preservación de estos pasados.

Esa, finalizó, es la razón del eslogan del 25° aniversario del Centro INAH Sinaloa: “Conocer para valorar”, tarea que requiere la comunicación de diferentes actores. El ciclo de videoconferencias, a realizarse dos lunes de cada mes, por la plataforma Zoom, a las 17:00 horas (horario del Pacífico), congrega a once expertos entre arqueólogos, historiadores y arquitectos de esta representación, pero también a biólogos, gestores y autoridades culturales, y cronistas.

La próxima cita es el 20 de julio, con el arqueólogo Víctor Joel Santos, quien dictará la conferencia Historia y retrospectiva de la arqueología en Sinaloa.

 

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