Mtra. Irma Gabriela Fierro Reyes

Coordinadora de la Extensión Creel de la EAHNM

 

27 de junio de 2020.

 

Estamos de manteles largos. Hoy, es una fecha que resulta por demás importante para aquellos antropólogos que vivimos, trabajamos, investigamos, enseñamos y estudiamos en la Sierra Tarahumara. Y es que un 27 de junio, pero de hace ya nueve años, el primer grupo académico de estudiantes de Licenciatura en Antropología, del que se tiene registro en la localidad de Creel, arrancaba operaciones.

 

En ese momento, el grupo se inscribía como tal en el marco institucional de la entonces Unidad Chihuahua de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Ese entusiasta conjunto de jóvenes y profesores que hizo posible el arribo formal de la enseñanza antropológica a la Sierra Tarahumara, se convertiría en el antecedente directo de lo que hoy es la Extensión Creel de la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México (EAHNM).

 

Pero el asunto no para allí. Cuando uno revisa la historia de la Extensión Creel y sus orígenes, de entrada, puede advertir un rasgo notable: las gestiones necesarias para lograr que la transmisión del oficio antropológico llegase a una región tan vasta, accidentada y diversa como lo es la Tarahumara, en realidad fueron emprendidas por la propia población local.

 

Así, cuando un grupo de docentes en educación media superior se acercó a las autoridades de la llamada ENAH Chihuahua para proponer la apertura de un curso de educación continua en materia de “cultura, lengua y sociedad tarahumara”, puso de manifiesto una demanda emanada desde sus propios intereses; es decir, resultaba apremiante conocer, entender y analizar esa alteridad que da forma a las relaciones interétnicas que se gestan en la región serrana y que históricamente la han caracterizado, al ser cuna de cuatro pueblos indígenas del septentrión mexicano, de entre los que destacan los rarámuri; grupo étnico que ha sido motivo de interés para propios y extraños.

Es por eso que, desde el principio, la instauración de la Extensión Creel de la EAHNM representó un replanteamiento real desde dónde, para qué y por quiénes se hace la antropología en México hoy en día; en contextos que, incluso, pueden ser los lugares y las comunidades de origen de los antropólogos. Más allá de convertirse en una plataforma educativa que tiene como fin posibilitar la formación profesional en el ámbito de las ciencias sociales de los jóvenes indígenas y mestizos de la región serrana, la Extensión Creel encarna la descentralización de la producción antropológica en el país, dando voz a aquellas poblaciones que “clásicamente” fueron “las estudiadas” o “las observadas”, para convertirse en las protagonistas de sus propias tramas analíticas y argumentativas.

 

Este hecho, es claro para quienes trabajamos diariamente en la unidad, como el profesor Pablo Sánchez, quien ha dedicado toda su trayectoria académica al estudio de los grupos indígenas del noroeste mexicano, a través del Proyecto de Etnografía de las Regiones Indígenas del INAH, y quien desde comienzos de este año se incorporó al equipo de trabajo de la Extensión. Al respecto, Pablo afirma que:

 

“Contribuir a la formación de estudiantes en antropología social resulta ser una experiencia sumamente emocionante y satisfactoria, a la vez, representa todo un reto, ya que, a manera personal, mi formación ha estado más inclinada hacia el ámbito de la investigación, pero creo que la esencia de la antropología es justamente eso: una disciplina llena de emociones que en cualquier momento cambia la vida de manera radical.

 

“Parte de esta experiencia es el hecho de impartir cursos a alumnos y alumnas que provienen, en su mayoría, del contexto indígena, en particular, rarámuri o tarahumaras. En este sentido, me parece un aspecto relevante que en el ámbito académico se incluya a aquella población que en tiempos anteriores e históricos, no ha sido tomada en cuenta, excluyéndola de proyectos nacionales tan importantes como el educativo, más si consideramos que la mayoría de esta población no tiene acceso al nivel superior.

 

“La pertinencia de este proyecto educativo en la comunidad de Creel, permite abrir más opciones para cursar una licenciatura, ya que de otro modo, se verían en la necesidad de trasladarse a lugares más alejados como ciudad Cuauhtémoc o Chihuahua”.

 

Pero este no solo es el espíritu de la Extensión Creel como tal, sino de toda la EAHNM en general, que desde sus comienzos y en momentos previos a su instauración (es decir, desde la creación de la ENAH Unidad Chihuahua) ha buscado llevar el quehacer antropológico a otros confines, más allá del centro del país. Así es como lo reconoce la profesora Paulina Mundo, quien pertenece a la Academia de Antropología Física de la EAHNM, y desde sus inicios ha acompañado a la Extensión Creel, así como a las dos generaciones de antropólogos físicos que ha dado la unidad, ya sea como docente, jefa de carrera de su especialidad, tutora y directora de tesis:

 

“La creación de la EAHNM y de su Extensión Creel permitió que la formación de antropólogos físicos en México se descentralizara, abriendo así un nuevo campo de acción para la disciplina […]. De esta manera, la formación de antropólogos físicos en la zona norte del país cobra mayor significado, ya que los egresados centran su interés en temas que aquejan directamente los nortes de México, tratando de responder a preguntas como: ¿por qué los estados norteños están en los primeros lugares de sobrepeso y obesidad, tanto infantil como de la población en general?, ¿qué es lo que hace que el cuerpo de los corredores rarámuri sea tan resistente?, entre otros muchos cuestionamientos. La Extensión Creel permitió que los jóvenes que viven en la zona serrana del estado de Chihuahua realizaran este tipo de preguntas, desde sus propias trincheras”.

 

A lo largo de su historia, la Extensión Creel de la EAHNM ha atendido alrededor de 70 estudiantes; jóvenes tanto indígenas como mestizos que son originarios de la región, o bien, que habitan en su territorio desde pequeños; 27 de ellos, distribuidos dentro de las cinco primeras generaciones, han cumplido a cabalidad con los créditos de las especialidades en Antropología Social y Antropología Física; tres egresadas han obtenido ya sus títulos de licenciatura, mientras que seis más están en proceso de hacerlo en los siguientes meses.

 

Al revisar las trayectorias emprendidas por estos jóvenes, luego de su egreso de la EAHNM, se encuentra que un sorprendente 80% de ellos se halla inserto en espacios de trabajo presentes en la Tarahumara, en donde ponen en práctica sus conocimientos y habilidades antropológicas de manera directa. Entre tales espacios, destacan las organizaciones civiles, las instancias gubernamentales, las instituciones de educación y las firmas privadas.

 

Al revisar estos indicadores surge un halo de esperanza, en medio de un panorama laboral cada vez más incierto para quienes deciden estudiar antropología en México. También, el hecho nos habla de la necesidad que presenta la región serrana, de contar con profesionales en el campo antropológico, para responder a las demandas planteadas por las comunidades indígenas, e incidir en la toma de decisiones que atañe a los proyectos de diversa índole que se implementan en ella.

 

La tendencia en esta exitosa inserción laboral es muy clara, y apunta hacia la antropología aplicada. Resulta entonces muy llamativo observar cómo la Extensión Creel ha venido a concretar –en la práctica– buena parte del ideario planteado por Juan Luis Sariego Rodríguez, investigador emérito del INAH, visionario y promotor de la antropología en el norte mexicano, quien afirmaba que el territorio chihuahuense –en especial su porción serrana– se antojaba como “suelo fértil” para un quehacer antropológico más bien aplicado, cercano a las realidades sociales que imperan en la zona. Esto, lo motivó a él y a un grupo de amigos a aventurarse a crear una opción de estudios en antropología en la entidad, y que cuenta ya con tres décadas de resultados y logros, incluyendo, por supuesto, los de la EAHNM y su Extensión Creel.

 

Como muestra de ello, Laurencia Hernández, joven rarámuri egresada de la generación 2015-2019, y quien actualmente se encuentra trabajando en uno de los espacios públicos laborales ya referidos, nos comparte su testimonio, con respecto a su desempeño laboral:

 

“En mi experiencia, los conocimientos que adquirí en mis años como estudiante me han servido para desarrollar eficazmente mi trabajo actual, que es un proyecto del Programa Producción para el Bienestar, llamado ‘Estrategia de acompañamiento técnico’, en el cual brindamos un servicio de acompañamiento y capacitación a agricultores beneficiarios de dicho programa.

 

“Mi puesto es el de técnico social, y mis actividades están encaminadas al apoyo para la realización de un diagnóstico territorial, al igual que el de informar a los productores sobre otro tipo de proyectos que ayuden al campo. Veo en la Extensión Creel una gran importancia, ya que al estar en un punto estratégico, como lo es Creel, proporciona la oportunidad a los jóvenes de la Sierra Tarahumara de estudiar una licenciatura distinta a las que por años se han ofertado, al ser la antropología social el estudio de la cultura”.

 

Pero la Extensión Creel de la EAHNM no sólo representa una oportunidad para sus egresados de conseguir un empleo –en el plazo inmediato a su egreso– en el exterior. Nuestra unidad académica se ha convertido también en el bastión de trabajo para algunos de ellos. Tal es el caso de Rebeca Corral, quien desde su último año como estudiante (en 2016) se desempeña como auxiliar administrativo en la Extensión. Ahora, previo a su titulación, se ha insertado en el ámbito docente, desarrollándose como profesora adjunta, frente a los grupos académicos de nuevo ingreso que ha recibido la Extensión en los últimos años. Al respecto, Rebeca comparte su experiencia:

 

“Hace cuatro años que egresé de la Licenciatura en Antropología Social, en la Extensión Creel de la EAHNM; fui parte de la segunda generación. Cuando todavía estaba estudiando se me dio la oportunidad de comenzar hacer mi servicio social en la escuela; básicamente me encargaba del área de la biblioteca. De esta manera, me fui vinculando más con los alumnos y auxiliando a la asistente y al coordinador, quienes poco a poco me fueron asignando más tareas.

 

“A principios de 2018, asumí el trabajo de asistente de la coordinación. Allí me vinculé mucho más con los alumnos y con la forma de organizarnos en la Extensión. Ha sido una gran experiencia y agradezco la oportunidad que se me dio y la confianza que han tenido en mí. Durante estos cuatro años no me he alejado de la escuela y esto ha sido una ventaja para mí, porque he seguido trabajando con mi tema de investigación […]. A finales de 2019 comencé a dar clases, este fue el inicio de una nueva experiencia que me motiva a seguir preparándome, pero también es un placer por el enorme cariño que le tengo a la escuela, porque es uno de los lugares en los que paso mayor parte de mi tiempo”.

 

En este mismo tenor, Perla Rascón, también egresada de la segunda generación de estudiantes en antropología social, habla sobre su experiencia al laborar en la Extensión Creel:

 

“Actualmente trabajo como asistente en la Extensión Creel. Aunque tengo poco haciéndolo, significa mucho para mí que me dieran la oportunidad de laborar aquí, siendo ex alumna de esta unidad […]. Eso me brinda más oportunidad de desarrollarme profesionalmente, en un contexto relacionado directamente con lo que estudié, y además para seguir aprendiendo cada día más”.

 

De la misma manera, la Extensión Creel se ha convertido en una plataforma de desarrollo profesional para los docentes que, a lo largo de sus nueve años de existencia, se han desempeñado de tiempo completo en ella, atendiendo a los grupos académicos adscritos a la unidad. Cabe mencionar que una buena parte de ellos somos egresados, precisamente, del proyecto educativo que antecede a la conformación de la EAHNM y que, finalmente, permitió su consolidación: la ENAH Unidad Chihuahua. Sobre esto, el profesor Ricardo Rodríguez, profesor en la Extensión Creel desde hace seis años, comenta lo siguiente:

 

“Mi experiencia a lo largo de mi estancia en la EAHNM Extensión Creel ha sido muy gratificante. Primero, porque llegué a trabajar recién egresado de la maestría a mi alma mater, a la escuela de la que egresé; eso, de entrada, me da mucha satisfacción. Llegar a trabajar a uno de los lugares más emblemáticos de la Sierra Tarahumara, me inspiró, me llenó de ganas para seguir desarrollándome como antropólogo. Aquí es donde realmente yo comencé a desempeñarme en la docencia, con diferentes grupos.

 

“He tenido la oportunidad de trabajar con estudiantes indígenas, con gente local y con alumnos que vienen de todas las latitudes de la sierra. Nunca había tenido la oportunidad de trabajar con estudiantes indígenas y de su mano he aprendido muchas cosas, más allá de la teoría, a través de sus vivencias, de sus historias orales, de sus memorias. Por otra parte, las clases que llegué a tener en la maestría aquí las vine a desarrollar, vine a poner en práctica todo lo que aprendí fuera. Esto ha sido de gran utilidad, porque el salir a otros lugares a estudiar me permitió volver trayendo cosas nuevas, temáticas que a los muchachos les gustan. En mi caso, que estudié la maestría en Historia, he podido implementar herramientas metodológicas que son muy útiles en los temas de investigación de los alumnos”.

 

La trascendencia de la Extensión Creel como tal, no solo se inscribe en el plano de lo laboral, tanto para sus egresados como para sus profesores. A lo largo de los años, la unidad ha cosechado diversos logros que la hacen destacar también en el ámbito de la academia, y que hablan de su calidad y competencia como oferta educativa. Esto, por ejemplo, al ser sede del Primer Congreso Internacional Carl Lumholtz, en 2013, y del XXII Encuentro de la Red de Investigadores del Fenómeno Religioso en México (RIFREM), en 2019, convocando a centenas de investigadores nacionales y extranjeros.

 

También al ser acreedora, en 2018, de un financiamiento otorgado por el Programa de Apoyo al Desarrollo de la Educación Superior (PADES) de la Secretaría de Educación Pública (SEP), al demostrar las cualidades necesarias para acceder a tal apoyo. O al llevarse el mérito de darle a la EAHNM la primera alumna titulada de su historia: Santa Oláis, quien es egresada de ese primer grupo de estudiantes en antropología conformado en Creel, y que ahora se desempeña también como profesora de la Extensión. Al respecto, Santa Lidia comparte su experiencia:

 

“Ahora, me dedico a la docencia; soy profesora de la Extensión Creel de la EAHNM, escuela de la que egresé en 2015. Además, fui la primera en titularme de mi generación, pero también de toda la EAHNM. Tengo un año desempeñándome como docente, cosa que no pensé hacer cuando me encontraba estudiando. Ahora, me toca enseñar lo que aprendí de mis profesores en la carrera y quienes estuvieron al pie del cañón, dando todo para enseñarme lo que hoy sé. Comparto con mis alumnos el trabajo que hacemos como antropólogos, el trabajo que desarrollamos con la gente, sobre todo, con grupos indígenas, el cual es muy gratificante”.

 

Quizá, el logro académico más reciente de la Extensión Creel ha sido la mención honorífica obtenida por su egresada Paola Rascón, en la edición 2019 de los Premios INAH, en la categoría a la Mejor Tesis de Licenciatura en Antropología Social y Etnología. En voz de Paola, el reconocimiento a su investigación es una muestra clara de lo que se hace desde su alma mater. Paola desea, además, que esto contribuya a la motivación de los compañeros de generaciones posteriores a la suya, de quienes espera se titulen y logren grandes cosas:

 

“Estudiar antropología social es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. La carrera me permitió investigar un proyecto productivo basado en la jerarquización social. Mi tesis de licenciatura examina la intervención de una ONG entre mujeres pimas en El Kípor, en Sonora. Asimismo, hago un análisis a la cuestión racista y discriminatoria que se encuentra oculta en el discurso de supuesto apoyo que se otorga al sector femenino indígena en una zona rural.

 

“En lo personal, puedo decir que hacer etnografía es una de las experiencias y estrategias más constructivas que he vivido. Me permitió romper con la monotonía, pude interactuar con un grupo minoritario y se convirtió en parte fundamental de mi proceso de aprendizaje. Una de las vivencias más significativas que he tenido como antropóloga fue haber ganado la mención honorífica en el Premio Fray Bernardino de Sahagún, que me otorgó el INAH, en 2019. Para mí, recibir este reconocimiento reafirma que, con esfuerzo, dedicación, y trabajo en equipo, se pueden alcanzar grandes resultados. Al asistir a la ceremonia y tener entre mis manos el documento, entendí que sí es posible lograr lo que te propones”.

 

Finalmente, es justo decir que poco sería lo alcanzado por quienes conformamos la Extensión Creel si no se contase con el aval institucional de quienes nos dirigen, en esta empresa educativa que lleva por nombre EAHNM. Actualmente, hemos alcanzado una sinergia muy positiva entre todas las instancias y las personas que hacen posible el desarrollo de la Extensión día a día, y que van desde nuestro estudiante más joven hasta nuestras autoridades escolares. Quizá, hoy por hoy, el reto más grande que le toca alcanzar a la unidad es proyectarse aún más al exterior, convirtiéndose en la referencia obligada en investigación de la Sierra Tarahumara, tanto para su población local, como también para todos aquellos que se interesan en ella desde fuera. Esto, tal y como lo expresa Talina Hernández, jefa de carrera de la Licenciatura en Antropología Social de la EAHNM:

 

“La Extensión Creel de la EAHNM fue creada con el objetivo de ofrecer una opción de estudio para las personas originarias de la región. Nueve años después, sus egresados y egresadas ya están dando clases en la escuela, han obtenido reconocimientos nacionales por sus trabajos de investigación y se encuentran colaborando en diferentes instituciones de la sociedad civil o gubernamentales.

 

“Me parece que ha logrado con creces su propósito original como centro educativo, y está en condiciones de empezar a posicionarse también como un centro de investigación especializado en problemáticas de la Sierra Tarahumara, aprovechando el talento y la experiencia de sus docentes y de quienes se han formado en sus aulas”.

 

Luego de emprender este breve recuento, no me cabe la menor duda en afirmar que la permanencia de la Extensión Creel reafirma los compromisos contraídos por el INAH ante la sociedad mexicana, al ser el protector de nuestro patrimonio cultural. Me parece fundamental no perder de vista esto, en el marco de los eventos coyunturales de reestructuración que atraviesa nuestro país, nuestras instituciones y nuestro quehacer dentro de ellas. En este sentido, la Extensión Creel de la EAHNM refrenda ese compromiso con la formación antropológica y la descentralización del conocimiento, haciéndolo realidad.

Atención a medios de comunicación

 

Gabriel Ulises Leyva Rendón

Director de Medios de Comunicación


Arturo Méndez

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