Las marcas de fuego impresas en el canto de un libro servían para identificar a qué convento pertenecía. Foto Mauricio Marat INAH.

 

 

 

*** El Fondo Reservado del repositorio conserva 5,500 volúmenes peculiares por su tiraje limitado, su manufactura o porque pertenecieron a algún personaje
 

*** Se trabaja en la digitalización de catálogos completos para facilitar el acceso de investigadores y público interesado en la historia mexicana

 

Marcas de fuego antiguamente impresas en el canto de un libro para identificar a qué convento pertenecía; guías de forasteros que describían al viajante las costumbres y pormenores de las ciudades decimonónicas e incluso primeras ediciones de textos como la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, son sólo algunos de los tesoros resguardados en el Fondo Reservado de la Biblioteca Manuel Orozco y Berra, de la Dirección de Estudios Históricos del INAH.

Fundada en 1945, como un centro de documentación anexo al Museo Nacional de Historia, la biblioteca cuyo nombre honra al ilustre geógrafo e intelectual del siglo XIX, tuvo un notable desarrollo en la década de 1970, cuando se hizo la adquisición de obras vinculadas con el quehacer del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Su crecimiento dio pie a la formación de acervos especializados que requerían de más espacio, por lo que en el año 2000 la biblioteca fue trasladada a Tlalpan, donde se localiza la sede de la Dirección de Estudios Históricos. Allí se destinaron 500 m2 para conservar los 70,000 ejemplares del Archivo General, y 5,500 del Fondo Reservado, este último dividido en tres rubros: Obras antiguas, Obras valiosas y Obras raras.

El primer apartado reúne publicaciones de 1950 hacia atrás, siendo su más lejano registro el tratado filosófico Commentarii in quatuor libros Regum, impreso en París en 1622; además de textos, en su mayoría, del siglo XIX, escritos por autores como Lucas Alamán, Francisco Javier Clavijero, Vicente Riva Palacio o el propio Manuel Orozco y Berra.

La sección de Obras valiosas se compone de libros de carácter poco comercial o con tirajes limitados (usualmente menores a 100 unidades), producidos por empresas privadas e instituciones de gobierno. Incluye la colección del editor Luis Vargas Rea, quien a mediados del siglo XX reprodujo, imprimió, encuadernó en tela y distribuyó en persona una selección de documentos sobre temas históricos y las bellas artes.

El tercer rubro está dedicado a los libros calificados como raros, que además de tener alguno de los rasgos anteriores, cuentan con el autógrafo o pertenecieron a un personaje célebre, por ejemplo, una memoria de obras públicas firmada para el expresidente Adolfo López Mateos. A esta sección también pertenecen las obras que lucen acabados artesanales, como un forro en cuero vacuno aplicado a una copia de Tabaré, epopeya uruguaya impresa en Montevideo hacia 1967.

Otro ejemplo de obra rara es la reciente adquisición de la biblioteca: el Plano de la Ciudad de México. Sistema automático para encontrar las calles, publicado en 1913 por la American Book & Printing Co., el cual incluye una lista con los nombres antiguos de cada calle, acompañada de un mapa y un par de hilos atados a éste para que, una vez consultadas las coordenadas en el texto, marcar en su intersección la ubicación requerida. Función similar a la de los actuales sistemas GPS.

Esther Jasso Sáenz, directora del repositorio, comentó que el acervo, nutrido mayormente mediante la compra a libreros anticuarios, requiere cuidados que van desde atender la parte tecnológica, como contar con monitores de humedad y un sistema contraincendios de gas inergen y de estantería compacta para optimizar el espacio en anaqueles, hasta el riguroso control de las consultas y el trabajo de restauración de los textos más significativos o dañados.

A diferencia de nuestras otras colecciones: publicaciones periódicas, videos, fotografías y consulta general, entre otras, el Fondo Reservado es para consulta de investigadores, no sale de la biblioteca y se copia o fotografía sólo si las condiciones de la obra lo permiten”.

Por ello, dijo, los esfuerzos actuales están dirigidos a la digitalización de catálogos completos para fomentar la difusión entre académicos y público en general. Al respecto, citó, la labor en torno al llamado Archivo de Chiapas, compuesto por 13 tomos de documentos manuscritos que se remontan a 1737; o el Archivo de la Palabra, colección de entrevistas en audio acerca de temas como la Revolución Mexicana, el cine, la medicina o los refugiados españoles en México, este último ya transcrito, digitalizado y publicado.

La Biblioteca Manuel Orozco y Berra se ubica en calle Allende No. 172, centro de Tlalpan. Horario: lunes a viernes, de 8:00 a 20:00 horas.

 

 

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